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A un mes de la avalancha, residentes de Floridablanca esperan ayuda para recuperar sus viviendas

El desbordamiento del río Frío dejó más de 44 viviendas afectadas según el Comité de Gestión de Riesgo de Desastres. La comunidad manifiesta que esto ya había sucedido en años anteriores.

Este era el estado de la portería del conjunto residencial Santa Coloma a finales de febrero. / FOTO GABRIELA ACEVEDO

Por María Gabriela Acevedo García [email protected]

El 28 de enero de 2020 hacia las 2:20 de la madrugada José Duarte, quien es vigilante del conjunto residencial Santa Coloma, en Floridablanca, empezó a recibir constantes llamadas en las que le alertaban sobre el crecimiento del río Frío, ubicado a 20 metros de la portería del lugar. “No veía nada, estaba bastante oscuro, pero sí se escuchaban las piedras y el agua retumbar por el cauce”, recuerda.

Las fuertes lluvias de ese día y los anteriores provocaron el aumento del nivel del río hasta causar su desbordamiento, ya que esta zona no cuenta con los muros de contención adecuados para evitar ese tipo de emergencias. Duarte, quien vivió de cerca esa tragedia, aseguró que en el momento en que vio las cámaras de seguridad del conjunto pudo evidenciar que la corriente se dirigía hacia la portería. “El agua empezó a llegar de a poco por el lado del parqueadero y yo intenté correr para meterme en alguna torre, y no alcancé, entonces me fui para el parque y ahí me refugié porque en esa parte no había llegado el agua”, comenta.

El cauce del río Frío después de un mes del desbordamiento. / FOTO GABRIELA ACEVEDO

Cerca de 50 carros y motos quedaron arrinconados y llenos de lodo hacia la parte interna del conjunto, al igual que la portería, que presentó daños mayores en su infraestructura. Según Duarte, para él y sus compañeros de trabajo ha sido un tema complicado, ya que después de esa situación el conjunto Santa Coloma de una sola entrada pasó a tener tres y la seguridad está siendo afectada.

Al igual que el vigilante resultó perjudicada Esperanza Galvis, una persona de la tercera edad que vive sola en su casa; asegura que esto la ha afectado psicológicamente. “Ha sido terrible, ya uno no duerme tranquilo pensando que de pronto vuelva a pasar lo mismo, hasta he llorado de la angustia”, dice Galvis.

El 28 de enero fue alertada por sus vecinas, pues asegura que estaba dormida y no se percató de la situación que estaba ocurriendo afuera de su casa.

El conjunto Santa Coloma fue uno de los mayores damnificados por el desbordamiento; el puente peatonal y vehicular que da ingreso al mismo sufrió daños en su estructura, además de que un tronco atravesó el puente y esto ocasionó el represamiento de material vegetal como ramas y piedras, y seguido a esto, ocurrió el desbordamiento del río Frío.

“Habíamos tenido algunos inconvenientes cuando se subía el río y en ocasiones se generaban afectaciones; nunca nos imaginamos que iba a pasar algo de tal magnitud”, relata la habitante.

Cuando ha pasado un mes de lo ocurrido, los afectados siguen sin conseguir alguna ayuda o reparación por parte de la Alcaldía de Floridablanca. La junta del conjunto está tomando las medidas para realizar el proceso adecuado con el objetivo de que les habiliten el puente, se hagan estudios y de esa manera descartar más daños. Hasta el momento la administración municipal aclara que la reparación a los afectados está en desarrollo y se encuentra trabajando en ello.

No es la primera vez que ocurre

Édgar Gómez tiene 23 años. Cuenta que desde que tiene memoria ha vivido en Floridablanca y recuerda incidentes que ha ocasionado la creciente en el cauce del río Frío.

“Además de la contaminación que tiene el afluente, lamentablemente la gente no respeta este lugar y lo que hacen es tirar los desechos que tienen en sus casas. Las crecientes que se forman cuando llueve muy duro crean situaciones como los malos olores que pueden llegar a causar infecciones o problemas de salubridad”, afirma Gómez.

En época de invierno la Alcaldía de Floridablanca hace llamados de precaución a la ciudadanía para evitar desastres ambientales, sin embargo, no siempre funcionan, ya que según relata Gómez, las personas no acatan las normas de seguridad y las advertencias del Gobierno local al no construir viviendas a la orilla de los ríos o de los cauces para evitar un mayor contratiempo.

El río de Oro con los nuevos muros de contención. / FOTO GABRIELA ACEVEDO

El Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (AMB) realizó cortes en el servicio del agua en el municipio durante dos días para eludir algún daño, mientras el cuerpo de bomberos se encargaba de revisar con precaución la situación después del incidente del desbordamiento y aclararon que se entregaron alrededor de 30 mil litros de agua a la ciudadanía para suplir este servicio público. “Así como realizaron estos cortes con el servicio de agua ya lo habían hecho antes cuando también se subía el río y tocaba porque era para prevenir”, dijo el habitante.

La tragedia de Girón

Hace 15 años, el 12 de febrero de 2005, el río de Oro en Girón aumentó por las lluvias que se habían generado en esos días, lo que lamentablemente causó el desbordamiento llevándose consigo casi cinco mil casas, dejando a personas sin hogar y más de dos mil familias afectadas según los reportes de los organismos de socorro.

La peor parte de la tragedia de Girón la llevaron las invasiones que se encontraban a la orilla del río, pues la avalancha dejó 32 muertos y más de 50 mil damnificados.

Graciela Uribe Vázquez fue una de las afectadas en ese desastre: “Trabajaba en un parqueadero de tractomulas, que es donde hoy queda el almacén Metro y ese día cuando yo llegué con mi hija allá no sabía qué hacer porque todo estaba lleno de barro y estaban prácticamente enterrados esos carros ahí”.

El ambiente que se sentía ese día era de espanto, según Uribe Vásquez, quien asegura que las personas corrían de un lado a otro intentando buscar sus neveras, televisores, colchones y todo lo que habían perdido.

Para ubicar a las víctimas, la Gobernación de Santander y la Alcaldía decidieron construir el barrio Ciudadela Nuevo Girón, proyecto de interés social que tuvo un costo superior a los 43 mil millones de pesos.

Después del acontecimiento se construyeron unos muros de contención mucho más altos y resistentes, lo que ayudó a que la emergencia de Floridablanca no afectara a Girón. Estas situaciones se pueden evitar con un plan de contingencia que se está desarrollando más a fondo, a causa de lo ocurrido en los últimos meses, según el Comité de Gestión de Riesgo de Desastres.

Universidad Autónoma de Bucaramanga