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Areneros del norte temen que levantamiento de un muro acabe con la zona donde trabajan

La Alcaldía de Bucaramanga planificó un proyecto cuya fecha de ejecución es indefinida, el cual incluye el levantamiento de un muro de gavión a la orilla de río Suratá, área donde diez personas desempeñan esta labor, en el barrio Claveriano.

El pozo donde labora Carlos España tiene 40 metros de largo y cuatro de profundidad. /FOTO CAMILA GARCÍA RIVER

La pala es la herramienta principal de un grupo de diez ciudadanos que a través de la extracción de la arena a la orilla del caudal han encontrado su sustento y el de sus familias. Sin embargo, sienten que su trabajo está en riesgo debido a un proyecto que adelanta la Alcaldía de Bucaramanga en la zona.

Parque Lineal Jardines del Río Suratá es el nombre de la propuesta que planea, entre otras cosas, la construcción de un muro de gavión para recuperar el borde del río, para evitar posibles inundaciones y mitigar los riesgos de erosión. Para los areneros del barrio Claveriano, ubicado en el norte de Bucaramanga, si esto se lleva a cabo, podrían quedarse sin su única fuente de ingreso económico.

Carlos España Cruz, que además habita la zona, se dedica hace diez años a este trabajo. Empieza su rutina a las 8 de la mañana y termina a las 6 de la tarde. Recuerda que para hacer el pozo donde recolecta la arena tuvo que trabajar por dos meses ya que es un proceso dispendioso. “Si ponen el muro no sé qué hacer, ya no me dan trabajo en otro lado. Tengo una esposa y cuatro hijos que mantener así que espero que no pongan el muro, además, en eso se va mucha plata pero como el gobierno es el que manda”, asegura España Cruz mientras entierra con fuerza la pala en la tierra húmeda.

Carlos España tiene 39 años y como arenero debe suplir las necesidades de su madre, esposa e hijos. /FOTO CAMILA GARCÍA RIVERA

El presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Claveriano, Abraham Vargas Calderón, afirmó que el proyecto beneficiará a toda la comunidad y que por lo tanto, no pueden exigir nada al respecto. “Ellos son conscientes de que el terreno no les pertenece. Eso es algo que realizan por interés propio y para ganancia propia, no para el barrio”, añadió.

¿En qué consiste el proyecto?

El Parque Lineal Jardines del Río Suratá es una propuesta que tiene como objetivo principal evitar la contaminación y los riesgos de inundaciones protegiendo el borde de este afluente, para así generar espacios públicos que sirvan de recreación y sano esparcimiento en la comunidad. Dentro del proyecto se encuentra la construcción de forma rectangular que en su interior contiene piedras de distintos tamaños
y se forra con una malla de alambre. Además, la propuesta incluye la construcción de un puente que conecte al barrio con la vía de La Cemento y, asimismo, la siembra de árboles endémicos, áreas de recreación y la instalación de gimnasios para adultos mayores y zonas de juegos infantiles.

Según el presidente de la JAC, se tenía previsto iniciar los estudios del terreno y el proceso de licitación en el mes de marzo para que en abril se ejecutara la obra. Sin embargo, la Alcaldía le ha manifestado que no hay fecha precisa para comenzar y que probablemente sería en junio de este año. “A mí me gusta todo lo ecológico, por eso estoy de acuerdo con todo estos proyectos que favorecen sobre todo a la juventud de este barrio, donde prima la violencia y rebeldía. Pero la obra se atrasó porque según ellos hacen falta algunos documentos”.


La amenaza primordial es el muro, pues se estableció que la intervención se localiza a lo largo del río y entre los límites prediales del barrio, iniciando en la zona verde de la placa polideportiva y finalizando frente al colegio. “Voy a cumplir 40 años, me preocupa mucho la situación si de verdad me quitan la arenita”, afirmó Carlos España, con las manos en los bolsillos y la mirada fija en su pozo.

En la alcaldía de Luis Francisco Bohórquez se construyó un fragmento de muro para proteger a la zona de inundaciones. /FOTO CAMILA GARCÍA RIVERA

Por otra parte, Álvaro Silva Carvajal, quien vive en Café Madrid, fue uno de los pioneros en llegar al Claveriano y comenzar su ocupación como arenero. Lleva 28 años dirigiéndose a su pozo y utilizando, además de la pala, el azadón, la batea y una malla para cernir el material y quitar la basura con el que llega a su ‘charca’, como también le llama. Esta labor le ayuda a suplir todos sus gastos y, además, siente que funciona como terapia física para mejorar su salud. “Espero que no vayan a hacer ese muro, pero por ahora lo único que queda es esperar a que vuelva a llover y aprovechar la arena, porque con estas sequías no hay nada que sacar del pozo”. Los habitantes del barrio consideran que todo lo que no represente un beneficio en común no se puede preservar en el área, ejemplo, la situación de los areneros, quienes utilizan el terreno para lucrarse solo a ellos mismos

Por Camila Andrea García R.

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Universidad Autónoma de Bucaramanga