Inicio Cultura Atrapados por la bonanza marimbera en los años 70: ‘Pájaros de verano’

Atrapados por la bonanza marimbera en los años 70: ‘Pájaros de verano’

Zaida Ashaina, es interpretada por la actriz colombiana Natalia Reyes, en el afán por reunir el dinero para la dote, su prometido Rapayet, terminará involucrando a su clan y a la región en la fiebre marimbera. / FOTO TOMADA DE INTERNET

El próximo 2 de agosto se estrena en Colombia la película ‘Pájaros de verano’, dirigida por Cristina Gallego y Ciro Guerra. Es la primera vez que Gallego asume el rol de directora después de 18 años de rodar juntos, aunque ya habían desarrollado procesos creativos en las anteriores películas de Guerra. En esta oportunidad su presencia le otorga al filme una perspectiva femenina en varios aspectos.

La cinta se estrenó en la Quincena de realizadores del reciente Festival de Cannes, en donde un grupo de 82 mujeres protestaron por la inequidad de género en la industria cinematográfica. Ellas representaban las escasas 82 nominaciones de la Palma de Oro (premio insignia de este festival) para el cine dirigido por mujeres, en contraste con las 1.645 nominaciones a cintas dirigidas por hombres, durante la historia del certamen. En este sentido, la presencia de Cristina Gallego hizo parte del selecto y escaso grupo de mujeres directoras invitadas o nominadas en las diferentes categorías de esta versión 71 del Festival.

La perspectiva femenina también trasciende a la película, en la que se narra la historia de una familia Wayuu, liderada por Úrsula Ashaina (Carmiña Martinez), en esta comunidad la línea matriarcal es importante, se es Wayuu únicamente por ser hijo de una mujer reconocida como como miembro de esta comunidad.

A este clan familiar pertenece la bella Zaida (Natalia Reyes), cortejada por Rapayet (José Acosta), a quien la familia le impone la dote de 30 cabras, 20 vacas y 2 mulas, entre otras cosas. Rapayet, no cuenta con el capital suficiente para la dote, entonces decide asociarse con su compadre Moisés (Jhon Narváez) en el comercio de la marihuana, negocio en inminente auge debido a la presencia de ‘gringos’ en el país, al parecer, pertenecientes a los denominados ‘Cuerpos de paz’ que en esa época combatían el comunismo.

Con la proliferación del movimiento hippie en Estados Unidos, y los gringos como puente organizado entre ambos países, el comercio de la ‘marimba’ crece y contagia a las nuevas generaciones en esta región, minando los valores Wayuu. En este contexto, Úrsula tratará de defender y mantener unida a su familia.

La película, similar a sus anteriores producciones, es en sí misma una experiencia de vida. Después de rodar en el caribe (‘Los viajes del viento’) y en la selva amazónica (‘El abrazo de la serpiente’), esta pareja de jóvenes directores ha demostrado que no les interesa narrar historias urbanas, les interesan las historias complejas que surgen en territorios con adversidades geográficas y problemáticas sociales.

En esta oportunidad, rodaron en La Guajira colombiana en donde tuvieron que maniobrar un gran equipo de actores, extras y técnicos, quizás el más grande de sus carreras, en medio del desierto, solventando tormentas de arena y atípicas inundaciones: al parecer en una zona en donde la producción había construido uno de sus sets más importantes, sufrió el desbordamiento de un río, y tuvieron que elevar todo la escenografía para poder continuar el rodaje de la película.

El grupo de actores también tuvo sus dificultades, la película está narrada en un 80 % en wayuunaiki, la lengua de la etnia; por esta razón, sus protagonistas tuvieron que aprenderlo para darle cuerpo al texto de sus diálogos y la expresividad de sus personajes durante el rodaje.

Algunas voces afirman que esta es una película más sobre narcotráfico, a lo que Guerra responde que: esto no es tan cierto, que las películas colombianas sobre este tema son muy pocas, y que gran parte de las superproducciones sobre capos y narcos, incluidas algunas series de televisión, han sido narradas por extranjeros, es decir, al parecer hemos dejado que otros narren nuestras historias.

Y esta, tal vez, es una de las razones más importantes para ver esta cinta en salas: que el espectador tenga la posibilidad de ver la representación de uno de los capítulos de la historia de este país que dio origen a la tormenta del narcotráfico y en donde se evidencia la responsabilidad de los norteamericanos en el desarrollo de este negocio ilícito en Colombia.

Por René Palomino Rodríguez

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Universidad Autónoma de Bucaramanga