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Aumento de la delincuencia juvenil genera preocupación en Bucaramanga y el área

Según cifras de la Policía Nacional, Medicina Legal y el Icbf, aproximadamente nueve mil adolescentes han sido aprehendidos en la capital santandereana desde 2011 hasta la fecha. La cifra alarma a las autoridades.

Una de las preocupaciones de las autoridades es el deterioro de los centros de privación de la libertad vinculados al Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA). /FOTO TOMADA DE INTERNET

La aprehensión de menores en Bucaramanga y su área metropolitana es un hecho que genera cifras cada vez más preocupantes, ya que se reporta que al menos un 60 % de los jóvenes que ingresan al Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (Srpa) en Santander, proviene de la capital santandereana. Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), los delitos más comunes en los que incurren estos jóvenes, cuyas edades oscilan entre los 16 y 17 años, son el porte, tráfico y fabricación de estupefacientes; hurto en todas las modalidades; y lesiones personales, que en muchos casos terminan siendo homicidios. De acuerdo con la entidad, en lo que va corrido del año se han registrado ocho homicidios perpetrados por menores en la capital santandereana, cinco más que en 2015.

Los sectores más afectados Aunque el problema por la incidencia de los menores de edad en actos delictivos se extiende por los cuatro municipios que conforman el área, existen sectores específicos de la ciudad en donde son más recurrentes. Tal es el caso de las comunas 1, 2, 3, 4 y 5, que según cifras otorgadas por la Policía Metropolitana de Bucaramanga, son de donde más provienen los niños que ingresan al Srpa.

Las estadísticas resaltan que es el barrio Girardot (ubicado en la Comuna 4) en donde más se reportan casos. La preocupación Según cifras de la Policía Nacional, Medicina Legal y el Icbf, aproximadamente nueve mil adolescentes han sido aprehendidos en la capital santandereana desde 2011 hasta la fecha. La cifra alarma a las autoridades. de las autoridades por este sectores que sumados los índices de delincuencia juvenil de los barrios María Paz, Café Madrid y Colorados  Comuna 1) no alcanzan el total de incidentes reportados en el barrio Girardot, zona que en los últimos cinco años diezmó 50 jóvenes al (Srpa).

Frente a esto Edinson Ojeda, presidente de la Junta de Acción Comunal de Girardot, afirma que, aunque está vigente la presencia de violencia juvenil en el sector, “la imagen con la que siguen caracterizando al barrio no es tan grave como lo piensan en la ciudad”. El líder asevera que la delincuencia en este sector proviene del asentamiento aledaño llamado Villas de Girardot también asegura que en el barrio se están adelantando proyectos deportivos de la mano de universidades con el fin de atacar este flagelo.

Otros sectores en los que los jóvenes tienen una alta participación en delitos son Campo Hermoso, Morrorrico, Alfonso López, La Esperanza 1 y 2, Bucaramanga, Transición y La Juventud. Se estima que en el 40 % de los casos de delincuencia ocurridos en la ciudad está vinculado un adolescente, ya sea en calidad de víctima o de victimario.

Panorama actual del (Srpa)

Según Juan Villareal Pava, coordinador de Gestión de Defensores Públicos, en Bucaramanga se han reportado entre 2014 y 2016 un total de 2.162 casos de infracciones a la ley por parte de menores de edad y el número sigue ascendiendo.

Frente a esto, el funcionario de la Defensoría del Pueblo aseguró que “el problema de la creciente delincuencia juvenil puede estar asociado a la asignación de recursos” y explica que una las falencias del Srpa es que los centros de reclusión y de ordenamiento en muchas ocasiones “facilitan la reincidencia en  delitos”.

Por otra parte, considera que “la falta de formación del personal que labora en estas fundaciones y la confusión del rol del educador con el de un vigilante son factores que debilitan el sistema”.

Para Fanny Inés Díaz Mendoza, coordinadora del centro zonal Cespa del Icbf, uno de los problemas que afronta el Sistema es la reincidencia de los jóvenes en actos delictivos. La funcionaria recalcó que “el doble de los adolescentes vuelve e ingresa al sistema por el mismo u otro delito”, lo que hace que el 40 % de los que abandonan los centros de reclusión retornen nuevamente a estos lugares.

Díaz Mendoza añadió que “no se cuenta con unas instalaciones óptimas, con buenas condiciones de seguridad y locaciones según las necesidades de la población; además, faltan salones y auditorios para desarrollar actividades culturales”. También expresó que un grave problema es que “no hay centros privativos de la libertad para los adolescentes que ya han cumplidos su mayoría de edad”.

En contraste, el director del Observatorio Ciudadano de Santander, Julio César Acelas Arias, dijo que además de tratarse de un tema de presupuesto, el deterioro del Sistema de Responsabilidad Penal se debe a que las entidades vinculadas al mismo (Defensoría del Pueblo, Icbf, Fiscalía General de la Nación, Procuraduría General de la Nación y Policía de Infancia y Adolescencia) trabajan sin recursos y con “un absoluto desconocimiento del problema”.

La propuesta: Territorios de paz

El 31 de octubre se realizó un debate en el Concejo Municipal de Bucaramanga liderado por René Rodrigo Garzón Martínez (Partido Liberal) donde se trató la problemática de la delincuencia juvenil en la ciudad. Para Garzón Martínez, una de las preocupaciones por las que decidió citar a dicha plenaria es que “desde 2013 volvió a subir el nivel de participación de los adolescentes en actos delictivos”, y esta es una situación que, según él, el municipio no está en condiciones de afrontar dado que “no cumple la ley en los centros de reclusión, ni en los centros de ordenamiento preventivo”.

Con el ánimo de mitigar el flagelo de la drogadicción y la violencia que se manifiesta en el entorno de los adolescentes, el concejal propuso la creación de un proyecto de acuerdo titulado “Creación de Territorios de Paz en Bucaramanga”, mediante los cuales se brindará (en caso de ser aprobado) asistencia preventiva a los menores entre los cinco y los 12 años con el fin de evitar que los mismos lleguen a hacer parte del (Srpa) en el futuro.

Garzón explicó que estos territorios consistirán en “observatorios sociales ubicados en los sectores más violentos de la ciudad, en donde se contará con la participación de los rectores de los colegios, los maestros, los padres de familia, las iglesias, las ONG y los líderes de acción comunal”, para lograr integrar a los niños en actividades culturales, de asistencia académica y así mismo intervenir en la problemática de las malas relaciones intrafamiliares, pues el funcionario considera que “la disfuncionalidad en los
hogares es un factor desencadenante
del comportamiento
delictivo en los jóvenes”.

Menos represión, más prevención

Para Acelas Arias, la solución a este problema comienza con “la creación de una política pública seria, en cabeza de gente que sepa del asunto”. Para el investigador, los entes vinculados deben trabajar articulados en aras de prevenir, pues considera que “la prevención, además de ser más barata, es más efectiva”. Acelas añadió que “en Bucaramanga los recursos se han destinado a tener más policías, ahora somos la ciudad con más policías, pero al tiempo la que tiene los índices de lesiones personales más altos a nivel nacional”.

Debate sobre delincuencia juvenil adelantado en el Concejo Municipal. En este espacio se propuso la creación de terrenos de paz en los sectores más afectados por la violencia juvenil. /FOTO KAROL BARRAGÁN
Debate sobre delincuencia juvenil adelantado en el Concejo Municipal. En este espacio se propuso la creación de terrenos de paz en los sectores más afectados por la violencia juvenil. /FOTO KAROL BARRAGÁN

El analista político manifestó que las autoridades públicas deben enfocarse en analizar el problema desde el fondo, que para Acelas Arias tiene que ver con el tráfico de droga. “Aquí en Bucaramanga no tenemos microtráfico, aquí hay narcotráfico”, agregó para concluir que “es necesario fortalecer las comunidades juveniles, crear programas que busquen evitar la deserción escolar y crear incentivos para los más jóvenes”.

De otra parte, María Eugenia Bonilla Ovallos, investigadora del Instituto de Estudios Políticos (IEP) de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, considera que la desarticulación de los organismos públicos vinculados a este problema ha hecho que se enfoquen en “soluciones cortoplacistas”. Para Bonilla Ovallos, dichas soluciones carecen
de un diagnóstico claro, por lo que considera necesario “definir a qué se le está apuntando con los proyectos” con el fin de lograr cambios de fondo en la población juvenil.

Además de la ejecución de programas a mediano y largo plazo,
la investigadora considera que “es necesario brindar un acompañamiento de calidad y no sólo de cantidad que genere cambios reales en la vida de los muchachos”. Bonilla expresó que es necesario que dichos planes incluyan a los actores del entorno social del adolescente, pues cree que una de las prioridades que deben tener los proyectos preventivos es brindar soluciones a los conflictos intrafamiliares.

*Girardot es el barrio en donde más se reportan delitos cometidos por jóvenes en Bucaramanga.

Por Karol Fernanda Barragán
kbarragan724@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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