BIENVENIDOS A CIRCOMBIA

Daniel Samper Ospina, periodista, escritor, youtuber y maestro del stand-up comedy político, llega a Bucaramanga en medio de la gira nacional de “Circombia”. Un repertorio cargado de sátira, parodia y cachetadas que no distinguen colores ni bandos.

Por: Juan Sebastián Riaño Rangel (Jriano771@unab.edu.co)

En un sentido estrictamente histórico, un bufón era un artista bastante completo: un juglar, acróbata y comediante que entretenía en ferias y mercados medievales. Y si era lo suficientemente hábil, o suertudo, podía ganarse la vida entreteniendo a reyes y duques bajo la protección de una casa noble. 

Un “hombrecillo” astuto, con sombrero de cascabeles que servía divirtiendo al poder, pero que entre chiste y chanza era el único, legalmente, capaz de lanzar verdades incómodas a oídos que a veces preferían no escuchar. Y aquí, en esta tierrita tropical conocida algunas veces como Colombia y otras como Polombia, quizás ahora sea “Circombia”, el juego cambió: ya no se trata de divertir al rey, sino de exponer, con un buen chiste, cómo el rey se ha convertido en la broma más grande del reino. Porque cuando el poder se toma demasiado en serio, termina haciendo el ridículo ante su propio pueblo. 

Así llega el reconocido periodista y humorista Daniel Samper Ospina, Danny para los amigos, este 9 de noviembre a Bucaramanga. No viene con una peluca colorida ni pantalones bombachos, aunque en estos días quién sabe… lo hace con la lengua afilada y el micrófono en mano (en verdad no lo usa en la mano, pero quedaba mejor así ¿verdad?).

Esto es Circombia. / FOTO TOMADA DE: Vanguardia

Acá en el Auditorio Mayor Carlos Gómez Albarracín de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Samper hará lo que mejor sabe: destapar la olla, reírse de todos con el permiso de nadie, desmontar, ¿o sería lo contrario?, el circo político nacional, desnudando a la clase política colombiana (metafóricamente, claro, que los tiempos de Danny en SoHo ya pasaron).

En 15 pudimos conversar con él sobre lo que será este evento: 

¿Con qué se encontrará alguien que vaya a ver Circombia? 

Daniel: Se va a encontrar, primero que todo con un formato, muy periodístico y original, en el cual proyecto en una pantalla gigante vídeos y fotografías de la vida real, así no parezca, de nuestra clase política y voy elaborando en torno a todas esas imágenes la historia reciente de Colombia, desde el gobierno de Álvaro Uribe hasta nuestros días. Mostrando que este país realmente es un circo. 

No importa la ideología que uno profese, hay palo para todos y creo que el mensaje real es que no vale la pena pelearse por ningún político. Que los políticos deben ser motivo de burlas y no de disputas familiares o de peleas con amigos. En una hora y media demuestro que lo que la política desune, la risa lo puede unir.

Presentación de Circombia en Bucaramanga en EL 2023. / FOTO TOMADA DE: Redes – Daniel Samper Ospina.

¿Cree que esta propuesta ha tenido el impacto deseado, estamos realmente logrando calmar un poco ese ambiente político tan cargado y tóxico? 

Daniel: Yo creo que sí, porque la gente que va a la obra se ríe de todos. Al final pienso que queda muy claro que los políticos son más o menos parecidos: se caen, tienen titubeos, lapsus, prometen cosas que no cumplen, se disfrazan y no importa si son de derecha, de izquierda o de centro, no vale la pena realmente pelear por ellos.

¿Cuál cree que es nuestro papel como colombianos en este “circo” político que vivimos? 

Daniel: No dejarnos polarizar ni manipular por ningún líder, sea de derecha o izquierda. Apoyar causas, pero no apoyar políticos, porque los hombres pasan, pero las causas quedan. Muchas veces los políticos traicionan las mismas causas que en teoría defienden y con las cuales se hacen elegir en el poder. 

No hay que creer que un político es un dios ni fanatizarse; hay que ver matices y no caer en el pensamiento binario que los líderes tóxicos promueven. No porque se critique a Petro se es uribista, ni por criticar a Uribe se es comunista. Debemos ser ciudadanos críticos, ver los grises y ser leales a las causas, no a los políticos. Si un político traiciona una causa, darle la espalda. Me sorprende que, por ejemplo, aunque Petro haya pisoteado sus promesas feministas, muchos aún lo apoyen. Hay que ser fieles a las ideas, no a los políticos.

En esta lucha por reducir la polarización que ha marcado a Colombia y sus conflictos, ¿qué papel juega el humor? ¿Qué tan importante ha sido usarlo para sobrellevar estas situaciones?

Daniel: El humor es muy importante porque, primero, actúa como amortiguador, ayudando a atravesar todos los caminos destapados de las noticias y soportar la realidad colombiana. Segundo, como vehículo de comunicación, ya que los mensajes llegan más fácil y se entiende más rápido a través del humor. 

Y tercero, como herramienta crítica, porque los líderes caudillistas y mesiánicos le temen al humor, pues saben que los vuelve risibles y los desnuda. El humor muestra que ese líder que se cree superior a los demás es solo un humano más, lo humaniza y nada le duele más a un líder que ser objeto de burlas. El humor es una forma de dudar.

En un ámbito más personal ¿cómo logra separar los nexos políticos, como los de su familia, cuando se dedica a la comunicación o hace humor? Porque al final no duda en criticar tanto a los de acá como a los de allá. ¿Qué tan complicado es dividir esos mundos? 

Daniel: No es nada difícil, la receta es sencilla: burlarse de ellos también, burlarse del accidente de tener un familiar en la política, darle palo como cualquier otro cuando se lo merezca, incluso aunque se lo merezca menos, para marcar distancia y que la audiencia vea que no hay compromiso, ni siquiera con los familiares. Quienes asistan a Circombia se darán cuenta de eso, de que no hay títere que quede con cabeza, así sea un elefante.

Miniatura de YouTube de la última emisión de NotiDanny el 7 de noviembre. / IMAGEN TOMADA DE: #HolaSoyDanny

Usted fue uno de los pioneros en llevar el periodismo tradicional a YouTube, cuando aún no era común que los comunicadores tradicionales se movieran a esa plataforma, ¿qué lo motivó a dar ese paso?

Daniel: Como periodista de medio analógico, vi la amenaza del mundo digital. Todos los que trabajábamos en revistas o periódicos veíamos el iceberg del mundo digital y nos acercábamos como el Titanic sin saber cómo desviarnos, pero en lugar de temerle, lo vi como una oportunidad. Pensé “si esto es lo que sigue, hay que encontrar la manera de traducirse a eso, ojalá desde una parodia”.

Por eso creé «ser youtuber a los 40». Hoy me dedico solo a plataformas digitales como YouTube y Los Danieles. De hecho, la presentación es una hija directa del formato de noticias que hago los jueves “NotiDanny”, una forma de contar las noticias del país con humor y crítica. Al ver las redes como una oportunidad, logré reinventarme y, a pesar de mi edad, no me extinguí como los dinosaurios.

Y acabemos con esta ¿Qué es lo que más le gusta de sus visitas a Bucaramanga? Además, claro, del Atlético Bucaramanga. 

Sí, el Atlético Bucaramanga, que por fortuna, bueno, no por fortuna, diría que es el equipo frente al cual ha perdido Santa Fe con el que menos he sufrido. Me parecía menos doloroso perder contra el Bucaramanga que contra otro equipo porque le tenía simpatía. 

De Bucaramanga me gustan muchas cosas, tengo muy buenos amigos allá, como Diego, el caricaturista de «NotiDanny», que para mí es el mejor caricaturista que tiene Colombia. Me gusta la tradición del periodismo bumangués, valiente y que defiendo. Me gusta el clima, el color, lo verde de la ciudad, llena de árboles. También me gusta la comida, especialmente un restaurante llamado Mercagan, aunque tiene el peor nombre para un restaurante.

– ¿Y por qué el peor?

– Porque… pues oiga como suena, suena como muy escatológico.

Claramente el humor de Daniel no es gratuito; hasta hoy nunca noté lo del restaurante y creo que desde ahora no lo podré ver igual. 

Todo para decir que en un país donde las cosas generalmente se toman personal, y ya que diciembre se acerca: donde es normal que las discusiones políticas arruinen la cena de Navidad, su mensaje es claro: los políticos son payasos en un circo y no debemos perder la capacidad de reírnos de ellos, ni mucho menos de nosotros mismos. 

Porque, al fin y al cabo, reír es resistir, y en este circo que llamamos Colombia, la risa puede ser más efectiva que cualquier arma. Si el país es un circo, mínimo hay que convertirlo en un buen espectáculo.