‘Bonita’, pero algo huele mal

Por Karilyn Guerero / kguerrero213@unab.edu.co, Kevin Pineda / kpineda301@unab.edu.co y Juan Guillermo Gomez / jgomez585@unab.edu.co

Bucaramanga sigue siendo la ciudad más bonita pero muy poco o nada se habla de la higiene en los espacios públicos. 

La falta de baños públicos es una preocupación que afecta a la ciudadanía, en especial por el olvido en que permanece la población en situación de calle que, buscando suplir sus necesidades,  pudiera afectar la salud pública en general. 

Según el censo más reciente del Dane, por el área metropolitana deambulan 1.960 habitantes de calle, y el 73,8% de ellos en Bucaramanga. Esta situación representa una amenaza para la salubridad, ya que muchos de estos ciudadanos no tienen acceso adecuado a lugares específicos para realizar sus necesidades fisiológicas.

Ha habido promesas vanas en búsqueda de la solución a este problema, que se han quedado en eso, como sucedió con el gobierno Juan Carlos Cárdenas en 2022, quien propuso un proyecto piloto mediante el cual instalarían baterías sanitarias portátiles en varios puntos de la ciudad. El objetivo era evaluar la efectividad de esta iniciativa y realizar los ajustes necesarios.

Tomada de: Vanguardia

El primer punto de prueba se construyó en el parque de Los Niños, donde se colocaron tres urinarios y cuatro baterías sanitarias y que a día de hoy se encuentra en total abandono. Además, supuestamente se gestionaron otros cinco puntos con baños portátiles para la población en situación de calle, con un presupuesto aproximado de $90 millones, que al parecer son tan invisibles como los resultados del ‘Plan Candado’, que no los vemos por ningún lado. Incluso, la gestión estaría acompañada de vigilancia y control 24/7 pero como raro, no se dio un correcto cumplimiento al proyecto que sí nos costó 90 millones.

Esta carencia afecta a todos los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables. Barrios como Centro, García Rovira, Antonia Santos Centro, Alarcón, Cabecera y La Concordia se encuentran entre las zonas más afectadas por excremento en espacios públicos y antejardines de viviendas debido a la población en situación de calle. 

La ausencia de una red organizada de baños públicos ha llevado a situaciones preocupantes, con espacios públicos convertidos en improvisados baños, vecinos cansados de amanecer con ‘regalitos’ en las puertas de sus casas y el fétido olor que persiste en muchos lugares concurridos, afectando la calidad de vida. 

Los ciudadanos de Bucaramanga enfrentan a diario esta realidad, viéndose obligados a convivir con condiciones insalubres en espacios públicos. ¿No es acaso necesario velar por los espacios públicos de Bucaramanga? ¿Qué sucedió con los supuestos 90 millones invertidos en este proyecto de la Alcaldía anterior? ¿Qué medidas tomará el alcalde entrante Jaime Beltrán frente a estas circunstancias? Sería bueno saberlo, porque en muchas partes huele mal…

Universidad Autónoma de Bucaramanga