Los inmigrantes descansan y pasan las noches en parques y calles de la ciudad.. /FOTO DANA LIZCANO

Por Dana Lizcano Buendía / [email protected]

En Colombia existen aproximadamente nueve albergues oficiales en ciudades como Cúcuta, Bogotá, Maicao y Tunja, que alojan a los migrantes venezolanos que transitan por el país y que buscan llegar países como Ecuador, Perú y Chile. Sin embargo, niños, jóvenes, mujeres embarazadas y adultos mayores que caminan por Bucaramanga y las calles del área metropolitana, no cuentan con un lugar que les permita pasar una noche o una estadía corta mientras logran ubicarse. La mayoría llegan a las residencias del centro de la ciudad o duermen en los parques, según indicó la caracterización de esta población adelantada por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab).

Datos de Migración Colombia revelan que Santander es el séptimo departamento del país en alojar a dicha población, es decir, el 4,91 % (69.159) del 1.408.055 que se encuentran en el territorio nacional, y Bucaramanga, es la ciudad de esta región con mayor impacto de emigrantes, ya que se encuentran 37.978 a corte de julio. ¿Por qué no se cuenta con estos lugares y por qué son las fundaciones, iglesias cristianas e iniciativas de la comunidad las que brindan apoyo a dicha población? La decisión solo está en manos del Gobierno Nacional, aseguró Migración Colombia, y las administraciones locales o gubernamentales no cuentan con la competencia para esto.

Para este propósito se creó el Grupo Especial Migratorio, conformado por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), Migración Colombia, Policía Nacional, Secretaría del Interior, Personería y Ejército Nacional. Tiene como objetivo la verificación y supervisión de las condiciones humanas de los foráneos que residen en el país.

Donaciones y otros servicios

La fundación Entre Dos Tierras, ubicada en el barrio San Alonso, alimenta, presta servicio médico y vende prendas –cada una a un precio de $1.000- a cerca de 900 personas que llegan hasta sus puertas diariamente. Los días en los que menos han recibido visitas se han acercado hasta 500.

Quienes llegan a la fundación son, en su mayoría, caminantes que se han desplazado desde Cúcuta; trabajadores informales, como vendedores de dulces o limpiavidrios y trabajadoras sexuales Amanda Franco es la administradora de Entre Dos Tierras, y sostiene que el servicio que ofrecen es importante porque “la distancia que recorren es de aproximadamente 50 kilómetros o más entre el último lugar de paso y nosotros en el camino desde Venezuela hasta Bucaramanga”. Agrega que “la situación de los inmigrantes es crítica, pues por falta de refugios las personas deben pasar necesidades. Es triste por que, por lo general, las personas que llegan vienen con niños, y al no existir refugios deben pasar las noches en las calles”.

La fundación Entre dos Tierras se encuentra ubicada desde 2017 en el barrio San Alonso en Bucaramanga / FOTO DANA LIZCANO

La fundación cuenta principalmente con el apoyo de ciudadanos que llevan comida, ropa y medicina para quienes lo necesitan. Los beneficiarios reciben también ayuda psicológica, así como servicios de salud por parte de la Cruz Roja todos los martes y jueves.

Durante abril y mayo, World Central Kitchen, oenegé estadounidense dedicada a proporcionar comidas en países en crisis, se sumó a la iniciativa de Entre Dos Tierras. Para esto, suministraron alimentos preparados que enviaron desde su sede principal ubicada en Pamplona (Norte de Santander) hasta la capital santantederana; sin embargo, el tiempo de recorrido entre las dos ciudades los obligó a donar únicamente comida cruda, y así evitar su contaminación.

No obstante, la fundación debe desalojar la casa en la que se encuentra en un plazo máximo de dos meses por falta del permiso de uso del suelo, además, por la cancelación del contrato por parte de la inmobiliaria que arrienda el recinto y el constante conflicto con los vecinos del barrio. Los líderes de Entre Dos Tierras no cuentan actualmente con un espacio al que puedan mudar los servicios que prestan a los migrantes que visitan su sede, lo que podría acabar con su gestión de forma indefinida.

Otra organización sin ánimo de lucro que se suma a esta gestión es la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (Adra), que ofrece asistencia médica y censo de esta población en estado de vulnerabilidad.

La Casa de paso Divina Providencia ofrece alimentación para los inmigrantes de lunes a sábado con ayuda de la iglesia católica y voluntarios / FOTO SUMINISTRADA

Regreso a Venezuela

La crisis migratoria afecta a cientos de venezolanos diariamente y muchos de ellos no han tenido otra opción, después de recorrer varias ciudades en Colombia en busca de oportunidades, que volver a Venezuela e intentar vivir nuevamente en medio de la crisis de su país.

Este es el caso de Lorena Suárez, Óscar Gómez y su hijo Samuel, quien nació hace ocho meses en territorio colombiano. Esta familia ha viajado por Medellín, Bogotá, Barranquilla, Cali, Santa Marta y Cartagena buscando trabajo y una nueva vida.

Durante meses vivieron de trabajos informales y mendicidad, sin embargo, Lorena afirma que no es algo que le guste hacer y que “eso no da mucho”, pues las personas se molestan porque les piden dinero. “Óscar quiere que pida plata con el niño, pero la verdad es que eso no me gusta, y las personas no entienden la situación y no ayudan”, expresó Suárez.

Esta familia oriunda de Caracas, viajó tres días desde Medellín hasta Bucaramanga. Al no encontrar un sitio para descansar, Lorena, tuvieron que dormir en las calles, esto sin descuidar las dos sábanas, almohada y cobija que llevan consigo. Se acogieron al programa brindado por Entre Dos Tierras, donde pudieron comer y cambiarse de ropa para seguir su viaje.

Son cerca de 120 kilómetros los que deben recorrer hasta Pamplona, municipio sede del hogar de paso Marta Duque, en el que Lorena y su hijo podrán dormir y bañarse, además de acceder a medicinas y ropa.

Restan aproximadamente 76 kilómetros hasta Cúcuta, en donde se encuentra la Casa de Paso Divina Providencia. Por último, deben viajar alrededor de más de 1.000 kilómetros hasta llegar a su destino, Caracas.

Actualmente, de acuerdo con Migración Colombia, la entrada de venezolanos al territorio nacional no es regular, ya que los migrantes llegan y se quedan en promedio de dos a tres meses para trabajar informalmente y devolverse a su país de origen.

Universidad Autónoma de Bucaramanga