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Ruta AB1 de Metrolínea sigue en negociación con comunidad de Pan de Azúcar

El Área Metropolitana de Bucaramanga, como autoridad del transporte en la ciudad, comenta que el ente gestor debe argumentar su decisión y no simplemente ampararse en si la ruta es rentable o no.

La ruta AB1 recorre 16,5 kilómetros, es decir, un promedio de 40 minutos, desde el barrio La Joya (Comuna 5, Garcia Rovira) hasta Pan de Azúcar (Comuna 12, Cabecera del Llano). Sin embargo, Claudia Patricia García Burgos, directora de operaciones de Metrolí- nea, asegura que dicho recorrido es costoso y no es rentable. /FOTO KAREN RIVERO

Tras el cambio que se implementó el 24 de septiembre en la ruta AB1 del Sistema Integrado de Transporte Masivo Metrolínea, cuyo recorrido por el sector de Pan de Azúcar se limitó solo a ciertas horas, los residentes de este barrio y de otros de la Comuna 12 se declaran indignados y añaden que están violando sus derechos, pues dicho cambio no satisface por completo sus necesidades de movilidad.

Después de prestar un servicio de 5:00 de la mañana a 10:15 de la noche con una frecuencia de 15 minutos, la ruta AB1 pasó a circular solo de 5:00 a 8:00 de la mañana y de 4:00 a 8:00 de la noche en los barrios Los Cedros, y en altos y bajos de Pan de Azúcar, así como en La Floresta y parte del sector de Terrazas.

Son cuatro mil residentes los que conforman los tres barrios y de acuerdo con la presidenta de la Junta de Acción Comunal, Josefina Torres Riveros, siempre han tenido problemas de movilidad. Antes de la llegada de Metrolínea el servicio lo prestaba el colectivo tradicional, Transcolombia, Unitransa y Lusitania . Los buses y busetas hacían sus recorridos con frecuencias de una hora u hora y media; los viernes trabajaban hasta las 6:00 de la tarde y los fines de semana no transportaban a los usuarios.

Según expresó Isbelia Molano Ortiz, residente de Pan de Azúcar, dicha reestructuración ha traído consecuencias económicas y de inseguridad. Mencionó que en la segunda semana de octubre se registraron tres robos porque las personas no cuentan con transporte y se ven en la obligación de desplazarse a sus destinos caminando por senderos peatonales que no cuentan con seguridad por parte de las autoridades.

“Ya nos hemos visto con problemas porque no contamos con la solvencia económica para pagar diariamente un servicio de taxi. Independientemente de que haya vecinos que tengan carro, no siempre es así, a muchos nos toca caminar y eso expone a los niños, a los adultos mayores y a los habitantes en general”, afirmó Molano Ortiz.

La comunidad insiste en que el servicio debe regresar, más allá de si la ruta resulta rentable o no para el ente gestor. Es por esto que mantienen reuniones permanentes en las que además de desarrollar propuestas también estudian instaurar una acción popular. Una de ellas se adelantó el 8 de octubre y según se dijo, “se requieren de 15 mil firmas para respaldar dicha iniciativa y hasta ahora van más de 5 mil”, comentó Torres Riveros.

Lo que dicen las autoridades

De acuerdo con el subdirector de transporte del Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, Jaime Aldemar Díaz Sarmiento, la comunidad interpuso 400 tutelas creyendo que le iban a quitar el servicio; sin embargo, no se retiró la ruta de la zona, sólo se implementó el cambio de horario mencionado.

En el desarrollo de una junta previa al 24 de septiembre adelantada en el AMB, Metrolínea argumentó que la ruta AB1 no estaba movilizando usuarios en el mencionado sector, motivo por el cual no ameritaba seguir operando. A pesar de su argumento, expresó Díaz Sarmiento, “no se puede abandonar la zona, ya que primero se debe implementar un plan de contingencia para garantizar la continuidad del servicio. Esto es un servicio de transporte público. Esto no es que se presta o no se presta dependiendo de la cantidad de personas que se transportan. Para retirar dicha ruta Metrolínea debe entregar un informe que nos diga por qué no se necesita, cuánta gente es, a dónde está viajando esa gente. En caso de estar sustentada la decisión en el informe, el AMB iniciaría un proceso de implementación de la ruta del colectivo tradicional para garantizar servicio a la comunidad”.

El funcionario manifestó que se encuentra a la espera del in-
forme que generó la decisión de Metrolínea, ya que se mantienen en la posición de retirar su operación en la zona y añadió que existen alternativas para solucionar el problema como adecuar las frecuencias de manera que se reduzcan las pérdidas por los costos operacionales.

Por su parte, la directora de operaciones de Metrolínea, Claudia Patricia García Burgos, afirmó que efectivamente le notificó al AMB, la intención de retirar la operación en la zona con el fin de que esta fuera asumida por otras empresas de transporte; sin embargo, la respuesta fue negativa.

“La idea era dejarle esa zona al colectivo. Es innegable que la gente necesita un sistema de transporte público, pero no necesariamente debe ser Metrolínea. La negativa fue rotunda por parte del transporte colectivo, se negó diciendo coloquialmente: “¿cómo le íbamos a dejar el hueso?”, aclaró García Burgos.

Dentro de un estudio realizado por Metrolínea, se registró que la ruta AB1 ejecutaba 94 despachos por día en la zona de Pan de Azúcar, con un promedio de tres usuarios por despacho. Y además, el 50 % de estos no eran abordados. Por esta razón, el ente gestor considera que no es rentable el servicio en el sector. “No es pasar por pasar, porque cada ruta tiene un costo y en este caso la comunidad no cubre ese costo”, explicó García Burgos.

Para dar solución al problema, Metrolínea presentó dos propuestas a la comunidad. La primera consiste en adicionar una hora pico, la del mediodía. Entonces la ruta quedaría distribuida en las tres jornadas, mañana, mediodía y tarde-noche. La segunda apunta a ofrecer les los mismos despachos que tienen hasta ahora pero distribuidos a lo largo del día. Iniciará su operación desde 5:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche con una frecuencia más alta, de cada media hora. En hora ‘pico’ cada 20 minutos y en hora ‘valle’ cada 35 minutos.

La funcionaria indicó que están a la espera de una respuesta por parte de los residentes, ya que “la idea fue racionalizar y hacer una propuesta funcional para la comunidad y menos cos-
tosa para nosotros”, concluyó García Burgos.

El martes 25 de octubre durante la plenaria en la que Metrolínea entregó un balance sobre la reestructuración de rutas, el Concejo de Bucaramanga hizo un llamado al alcalde Rodolfo Hernández Suárez para que preste atención al sistema y a su vez, pida ayuda económica al Gobierno para sacarlo de la quiebra. /FOTO KAREN RIVERO
El martes 25 de octubre durante la plenaria en la que Metrolínea entregó un balance sobre la reestructuración de rutas, el Concejo de Bucaramanga hizo un llamado al alcalde Rodolfo Hernández Suárez para que preste
atención al sistema y a su vez, pida ayuda económica al Gobierno para sacarlo de la quiebra. /FOTO KAREN RIVERO

Es necesario resaltar que existen otros sectores de la ciudad que presentan problemas de este tipo como es el caso de Ciudadela Nueva Colombia, en Piedecuesta, de donde también se retiró un servicio; Cristal bajo, en Provenza, así como el barrio González Chaparro, en Floridablanca, y los barrios que conforman la Comu-
na 9 de Bucaramanga.

El subdirector de transporte del AMB, Jaime Aldemar Díaz Sarmiento, aseguró que está estudiando los casos puntuales para garantizar a estos barrios el servicio.

Por Karen Lucía Rivero V.                                          

krivero@unab.edu.co

 

 

 

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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