De acuerdo con la Dirección de Tránsito y Transporte de Floridablanca, los agentes no pueden sancionar inmediatamente a quienes se estacionan en zonas prohibidas, pues su deber es generar conciencia vial. /FOTO PAULA REYES

Por María Lucía Bayona / [email protected] y Paula Juliana Reyes / [email protected]

Frente a los centros comerciales La Florida y Cañaveral, por la carrera 26b y la calle 30 respectivamente, existe la señalización de prohibido parquear junto a la acera e incluso está delimitada por una línea roja en el borde que refuerza tal normativa. Sin embargo, los taxis, carros particulares y motos invaden este espacio obstaculizando el tránsito en estas vías.

Esto ocurre debido a que los conductores no usan el servicio de parqueadero de los centros comerciales y porque algunas personas esperan transportes colectivos o “piratas” situados en este carril, que van al barrio La Cumbre (Floridablanca) y Piedecuesta, no solo por la rapidez en el desplazamiento sino por el valor del pasaje que va desde los $ 2.500 en adelante.

Marta Rolón, usuaria de los colectivos, expresa que este es el medio más conveniente para llegar a su casa, ya que “no hay en qué más irse” y “a uno le toca en Metrolínea que va lleno o que se vara, y eso no se justifica”.

El mal parqueo de los vehículos en la zona prohibida también genera inconvenientes para los usuarios de los taxis. Así lo afirma la trabajadora independiente Liliana Andrea Valero, debido a que “uno tiene que salir casi a la mitad de la vía para poder tomar el servicio por lo invadido que está el sector”.

Por otro lado, en la entrada principal del Centro Comercial Cañaveral, los taxistas también ocupan parte de la vía de la calle 30, pues según los conductores la bahía no cubre la capacidad de vehículos y se alarga la fila para que las personas que salen del establecimiento puedan acceder al servicio. El agente de tránsito de Floridablanca, Carlos Humberto Blanco Lizarazo, enuncia que el problema se da debido a que “hoy en día los taxistas no respetan a la autoridad y no hay cultura de su parte”.

Lo que más resaltan los transeúntes de esta zona es que la mayoría de problemas y la alta congestión vial que se presentan es por la falta de cumplimiento de las normas, es decir, se enmarca en la conciencia ciudadana. /FOTO PAULA REYES

En esta misma calle, los transeúntes se ven en riesgo porque los conductores no respetan la cebra exclusiva para el peatón, cercana a la entrada del centro comercial, y por ello, los agentes de Tránsito deben regular constantemente el paso de los vehículos en ese pare.

Desde la Dirección de Tránsito y Transporte de Floridablanca se lleva un control en esta zona a través de la evacuación de los vehículos que se estacionen. El procedimiento para aquellos que infringen esta norma es un llamado de atención seguido de un tiempo prudente de cinco a diez minutos, luego, un segundo llamado para retirarse inmediatamente y en caso tal de no hacerlo, el agente puede proceder a revisar los papeles del vehículo para imponer una sanción, en primera instancia educativa y en segunda, una multa. De acuerdo con el artículo 131 del Código Nacional de Tránsito, el comparendo es de 15 salarios mínimos legales diarios vigente por incurrir tal infracción, es decir, alcanza los 11 millones 700 mil pesos.

No obstante, el agente Blanco manifiesta que “no tenemos las herramientas suficientes para combatir este problema, como grúas, o un personal para cubrir el sector de Cañaveral”, únicamente existen 10 alféreces de los 40 que están contratados en Floridablanca, para controlar el tránsito en el sector.

Para contrarrestar el problema de la paralela oriental, la Alcaldía de Floridablanca debe solicitarle al Centro Comercial Parque Caracolí la disposición de la bahía para taxis. /FOTO MARÍA LUCÍA BAYONA

Respecto al Parque Caracolí, por la paralela oriental, en cualquier momento y principalmente en las horas pico se forma una línea de al menos 20 taxis que esperan por los clientes. A diferencia de los otros centros comerciales como El Cacique y Delacuesta, sí existe una bahía que permite el estacionamiento de estos servicios facilitando el acceso de los clientes.

El gremio de taxistas exige que se adecue el lugar para que el servicio de transporte público se pueda dar eficazmente. La conductora Marta Cecilia Ramírez expresa que hay suficiente espacio para una bahía obligatoria “porque el servicio público va pasando y debe ubicarse donde lo solicite la persona”.

Consuelo Bueno, usuaria del Parque Caracolí, declara que todos los centros comerciales que conoce tienen su respectivo espacio para el transporte público, y que sí hace falta la bahía pues “a uno se le complica tomar un taxi cuando va con maletas o con señoras de edad”.

Detrás del Parque Caracolí, en la calle 29 con carrera 12 del barrio Lagos I, los semáforos de ambos sentidos (norte-sur y sur-norte) se encuentran trabajando de manera simultánea, llegando los dos al cruce hacia el barrio Ciudad Valencia por la cra 12. Por lo tanto, la reducción de estos dos carriles a uno solo genera un embotellamiento y es propenso a que, por un mal cruce de un vehículo, se obstruya el paso.

Gerardo García Solano, técnico en seguridad vial, asegura que los semáforos de esta ruta están mal programados, lo que genera la congestión en la entrada a Ciudad Valencia y “se debería habilitar la entrada a la autopista en sentido sur-norte frente al Parque Caracolí para mermar el trancón que se da en ese cruce”. Además, las personas que frecuentan el lugar consideran riesgoso el aumento de flujo de carros.

Universidad Autónoma de Bucaramanga