Inicio Bucaramanga “Corte franela”, un cortometraje que retrata la violencia en Colombia

“Corte franela”, un cortometraje que retrata la violencia en Colombia

La producción cinematográfica será distribuida a nivel nacional en los festivales de cine y en el ámbito universitario, a finales de 2019. Una de las metas de su productora es ayudar a construir y mantener la memoria histórica.

Equipo de trabajo de “Corte Franela” después de finalizar una secuencia de grabación. /FOTO MATÍAS HERNÁNDEZ CARDONA

Camilo Arenas Villabona, escritor y director, y la productora del cortometraje, Ella Carolina Cardona Cadena, ambos docentes del programa de Artes Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), iniciaron desde hace un año la financiación, planeación y producción de “Corte franela”, una película que tiene como fin reconocer la violencia que ha vivido Colombia desde hace más de 50 años.

La idea de escribir esta narración surgió, según su director, hace tres años, por una historia que le contó su hermana de la experiencia del abuelo de su novio en la época bipartidista. Afirma que en un principio no tenía nombre, por lo que decidió investigar acerca de los enfrentamientos políticos de la década de los años cincuenta del siglo XX, y encontró que el corte franela, el cual consistía en cortar el cuello de la víctima y que su lengua saliera por la abertura, se convirtió en una de las principales prácticas de asesinato en la época de confrontamientos entre el Partido Liberal y Conservador. En esta información encontró la metáfora precisa para titular el corto. El género que predomina en “Corte franela” es el suspenso, y según Cardona Cadena es inspirado en las conversaciones de las películas del director norteamericano Quentin Tarantino (“Pulp Fiction”, 1994, entre sus filmes).

Quique Mendoza interpreta el papel de un barbero y es uno de los actores principales del cortometraje. /FOTO MATÍAS HERNÁNDEZ CARDONA

Arenas Villabona asegura que el relato que contó su hermana lo marcó, pues se trataba de un niño que vivía todos los días escondido y con miedo debido a los enfrentamientos que se daban en la época de la Violencia en el país. “Desde que escuché el relato empecé a escribir un guion más o menos por la línea bipartidista, aun así considero que no está escrita únicamente sobre esta época, porque esas cosas se siguen viendo, la violencia sigue estando presente en Colombia y las disputas por la política igual, entonces creo que son sucesos que se mantienen vigentes y que son atemporales”.

Acerca del guion, rodaje y producción

El cortometraje tiene una duración de 12 minutos, y su narración se desarrolla en una barbería de Bucaramanga, en el año 1954. Allí, un individuo que pertenece al Partido Liberal viene a cobrar venganza al barbero, que fue quien mató a su padre cuando él estaba pequeño.

El filme cuenta la vida de cinco personajes, dos principales o protagónicos, dos actores figurantes o extras y cuenta con el debut de Daniel Díaz, quien interpreta a un niño de 10 años en un papel pequeño pero importante. Su director y su productora coinciden en que el proceso de audición fue difícil debido a que solicitaban actores con experticia en escenas de alta tensión, por lo que juntos decidieron contactar a actores de talla nacional e internacional como Álvaro Rodríguez, conocido por su actuación en “El paseo 2”, y ‘Quique’ Mendoza, quien participó en “La Pola”. “El tono minimalista y el lenguaje no verbal es una de las virtudes que tiene el corto, pues es contundente y recurre a lo necesario”, afirma con euforia Rodríguez, quien es uno de los actores principales del corto.

La preproducción de la película fue en febrero y al mes siguiente se realizó el rodaje, fase que se desarrolló durante tres días de marzo. Según el realizador audiovisual fueron días de rodaje intensos, pues las jornadas empezaban a las 8 de la mañana y terminaban a las 9 de la noche. Todo se grabó en una misma locación, ya que por temas económicos y de imagen es complicado recrear toda una época, así que se decidió que todo el relato sucediera en una misma casa. En estos momentos se encuentran iniciando la etapa de posproducción, en la que esperan invertir de cuatro a cinco meses.

Uno de los aspectos en los que más hace énfasis su director es en la versatilidad del guion, pues en ninguna parte se mencionan partidos políticos, por lo que si bien está escrito en el contexto de la guerra bipartidista, ninguno hace mención alguna de estos líderes. “Es una narración que va paralela, pero no lo toca directamente. Son dos bandos que se enfrentan claros en sus ideales, pero ninguno dice es que yo soy de este partido o del otro, porque creo que lo chévere del cortometraje que quería contar es que es universal”, dice el realizador audiovisual.

Apoyos e incentivos

Arenas Villabona relata que junto con su equipo de trabajo, conformado por Cardona Cadena, Diego Leal, quien es el productor de campo, y otras 17 personas entre docentes, graduados y estudiantes del programa de Artes Audiovisuales de la Unab, habían presentado el proyecto en 2017 a la convocatoria del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (Fdc), la bolsa de cine más importante del país, en la categoría Relatos Regionales, pero debido a un inconveniente con un documento no fue seleccionado. “Nosotros guardamos la historia ahí. Arreglé algunas cosas y el año pasado en septiembre la volvimos a presentar y afortunadamente quedamos seleccionados para la realización del proyecto”.

El cortometraje tuvo un costo de 57 millones de pesos, el incentivo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico fue de 30 millones y los 27 millones restantes los consiguieron por medio de convenios con empresas. “Estuvimos tocando puertas de muchas compañías, conseguimos apoyo de la cooperativa de ahorro y crédito Coasmedas, quienes se comprometieron con el proyecto y financiaron una parte importante”, comenta Villabona. Cardona Cadena añade que el apoyo en recursos técnicos del Centro de Producción Audiovisual (CPA) y la facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes de la Unab fue significativo para la película.

En cuanto al mercado de cine en Santander, tanto el director como la productora coindicen en que es difícil hacer producciones cinematográficas, pues “es innegable que hay un alto porcentaje de la producción nacional que se concentra en Bogotá y en Medellín, y eso hace que en las otras regiones se tenga que ‘pedalear’ muy duro para que se saquen adelante los proyectos”.

Por Silvia Juliana Parra García
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Universidad Autónoma de Bucaramanga