Según el Ministerio de Educación, el PAE también genera desempeños escolares que mejoran la capacidad de atención y aprendizaje en los estudiantes. /FOTO SILVIA LEON

Por presunta celebración de contratos faltando al cumplimiento de requisitos legales en el PAE y falsedad en documentos públicos y privados, la secretaria de Educación de Santander, Ana de Dios Tarazona fue capturada por la Fiscalía General de la Nación, el pasado 24 de noviembre de 2017, en San Vicente de Chucurí.

Con precedentes como estos, el Programa de Alimentación Escolar se ha visto envuelto en escándalos de corrupción y desvío de dineros destinados a este plan educativo, que desde 2013 ofrece el Ministerio de Educación Nacional – a través de gobernaciones y alcaldías- a los niños y adolescentes, estudiantes de los colegios públicos como una estrategia para el acceso y la permanencia en la educación.

A lo anterior se suman los plantones que este año han hecho los trabajadores, manipuladores (personas que preparan los alimentos) y operarios del PAE frente a la Gobernación de Santander, exigiendo el pago de sus contratos, cuya deuda asciende a más de 24 mil millones de pesos, y una respuesta de su situación por parte de Didier Alberto Tavera Amado, gobernador del departamento, y la actual secretaria de Educación de Santander, Doris Elisa Gordillo.

Pero, mientras la discusión se ha centrado en esto, otra situación es la que viven los niños y adolescentes afectados, quienes en algunos casos dependen del plato de comida que les entrega el PAE.

Para la psicóloga del Colegio Integrado Fray Nepomuceno Ramos de Rionegro (Santander), Rocío Caicedo Barrera, la estrategia es buena, pero el gobierno debe ponerle freno a los abusos que se cometen, ya que algunos estudiantes han recibido panes mohosos, las frutas no son manipuladas como se debe, e incluso, los operadores no tienen en cuenta las frutas y verduras que se cultivan en su región.

“Este año, los niños ingresaron a la escuela sin ración industrializada (complemento alimenticio) y eso hace que algunos lleguen a las seis de la mañana con hambre, porque en ciertos hogares no les alcanzan sus recursos para completar un desayuno”, explica Caicedo Barrera.

Se necesitan alimentos en óptimas condiciones

De acuerdo con los Licenciamientos Técnico-administrativos y Estándares del Programa de Alimentación Escolar, en el PAE se hallan las minutas patrón, que son los tipos de alimentos entregados a las manipuladoras de cada sede educativa.

La ración industrializada es una de estas, conocida como el complemento que se les da a los niños en las jornadas de la mañana o tarde. Contienen una lista de alimentos que deben ser entregados en condiciones favorables, como lácteos (leches saborizadas, avena, yogurt o kumis), cereales (pan, galletas o bizcochos), frutas enteras (manzanas, mandarinas, bananos, uvas, etc.), y azúcares (caramelos, bocadillo o postres).

Otra se cataloga como alimentos preparados en sitio, que son los desayunos o almuerzos entregados a colegios con jornadas únicas de estudio. Estas deben incluir ciertas porciones de carnes, verduras, cereales y jugos, pactados de acuerdo a nutricionistas y Secretaría de Educación.

Cada alimento comprende una cantidad de gramos y mililitros que corresponden a las edades y calorías necesarias para cada niño. Sin embargo, los padres de familia son los primeros en escuchar los comentarios de sus hijos sobre cómo estaba el complemento o qué les dieron.

Adriana Socorro Meza Rincón, madre y veedora del PAE en el Colegio Integrado Fray Nepomuceno Ramos, pide que haya más disciplina en cuanto a la vigilancia de los complementos, pues en las quejas de los padres se cuenta que no deberían mezclar un kumis con un banano, porque la digestión se vuelve pesada y les generan dolores estomacales; incluso, algunos alumnos no toleran la leche entera, y no tienen la posibilidad de tomar alguna otra bebida.

Rosalba Cárcamo, madre de familia de un estudiante del Colegio Santander de Bucaramanga, añade que se debería tener un contacto directo con los padres para conocer las necesidades de sus hijos, debido a que en repetidas ocasiones desayunan o almuerzan con lo que se les suministra en los colegios.

“La mayoría de los niños de los sectores de bajos recursos están ubicados en los colegios que se encuentran en estratos bajos, donde hay mamás que a veces no tienen para darle el almuerzo a los niños y es muy oportuno que el gobierno les ayude con eso. Pues algunos almuerzan en el colegio, tanto para regresar a sus casas como para iniciar la jornada de clases”, afirma Cárcamo.

Así son los almuerzos actuales que se ofrecen en algunas instituciones públicas de Bucaramanga. Éstos deben aportar mínimo el 30% de las sugerencias diarias de energía y nutrientes, según las Recomendaciones de Calorías y Nutrientes para la Población Colombiana, ICBF – 1988. /FOTO SUMINISTRADA

En Santander el PAE no marcha bien

Los 82 municipios no certificados de Santander (exceptuando a Barrancabermeja y al área metropolitana de Bucaramanga, por ser entes territoriales), iniciaron clases el 15 de enero de este año sin el Programa de Alimentación Escolar, afectando a más de 95 mil menores inscritos en las diferentes instituciones educativas.

Según las conclusiones de la reunión entre el gobierno departamental y los rectores y coordinadores de colegios de Santander, realizada el 9 de enero, se espera que antes de finalizar febrero el programa esté implementado en las instituciones públicas y rurales.

Aun así, continua la incertidumbre. Los profesores y padres de familia permanecen preocupados porque cada día existe mayor dependencia de ese plan escolar.

“Por ejemplo, en este municipio de Rionegro, hay niños que sufren carencias y reciben con agrado los desayunos o almuerzos. Los jóvenes de la contra-jornada se quedan en horas extras para perfeccionar sus estudios y si no les llegan los alimentos en buenas condiciones, ¿cómo van a rendir?”, comenta la madre de familia, Adriana Meza.

En las sedes rurales los almuerzos no cumplen con las porciones estipuladas en la minuta patrón. /FOTO SUMINISTRADA

¿Qué ocurre en Bucaramanga?

De acuerdo con el Documento Público de Contratación, emitido desde el 30 de diciembre de 2017, la cláusula de valor por el contrato asciende a la suma de 9 mil 355 millones 661 mil pesos, donde se proyecta el suministro de 8.567 raciones preparadas en sitio (almuerzos) y 7.667 complementos de jornada en la mañana y tarde (raciones industrializadas), logrando el cubrimiento del PAE en los diferentes establecimientos educativos de la ciudad.

En la capital santandereana el seguimiento al Programa de Alimentación Escolar ha mostrado mejora, ya que la entrega de raciones industrializadas y almuerzos se hicieron desde el primer día de clases, es decir, el 15 de enero.

Según la funcionaria del PAE en Bucaramanga, Johana Duarte, los alimentos se han entregado de acuerdo a los cumplimientos de la resolución 16432 del 2017, vigente para el inicio de este año, ya que lo siguen trabajando con esas medidas en las 113 entidades formativas.

De este hecho los padres y docentes dan testimonio, de que sus hijos y estudiantes han estado recibiendo los alimentos en buen estado. “Igual que el año pasado, este año se están dando los alimentos de manera integral y saludable; porque siempre viene un carbohidrato, un líquido como un yogurt, una avena, y también una fruta como complemento para el refrigerio que casi todos lo toman como desayuno”, menciona Jaqueline Suárez Camacho, docente de primaria del Instituto Santa María Goretti, sede B.

Otros padres como Carlos Arenas Santos esperan que las raciones sean más atractivas para los hijos, porque hay cosas que no comen y esos alimentos se pueden perder.

Asimismo, como se evidencia en las fotografías, hay platos que no comprueban el real suministro de nutrientes trazados por MinEducación; porque tales porciones deberían ser completas en proteínas y calorías, para que así aporten al desarrollo nutricional y los estudiantes logren una mejor formación en lo académico.

La realidad que muestra el PAE, sobre todo el programa departamental, se ha convertido en un “negocio redondo” para contratistas y operadores, que solo en 2017 se llevaron cerca de 30 mil millones de pesos, perjudicando a las familias de estratos bajos y sus hijos, cuyas raciones y complementos alimenticios quedan a la deriva de un grupo que no está prestando la suficiente atención a la niñez y su alimentación.

 

Por Silvia Natalia León Sisa

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Universidad Autónoma de Bucaramanga