¿CUÁNDO SERÁ EL DÍA EN QUE PODREMOS SALIR SIN MIEDO Y YA NO DEBAMOS PROTESTAR PARA MANTENERNOS CON VIDA?

Por Camila Monsalve / mmonsalve131@unab.edu.co

Hay quienes aseguran que el 8 de marzo es un día como cualquier otro, tal vez saben en su inconsciente que es el día de la mujer y dedican con una rosa la famosa canción de Ricardo Arjona. Pero, no gracias, las cosas no son así. No es una “celebración” sino una conmemoración, por eso es el único día del año en que cientos de mujeres se movilizan por las calles del mundo para levantar su voz.

Desde peladas hasta señoras de edad se programan para la fecha y el pasado viernes a las 2:00 de la tarde en el Parque San Pío de Bucaramanga, decenas de ellas se reunieron puntuales,  pintaron carteles, se maquillaron y compraron pañoletas. Todas ansiosas y felices de conmemorar su día, de luchar por sus derechos; por ellas y por las que ya no están.

Muchas pasaron por este espacio conocido como el “Manhattan de Bucaramanga”, se tomaron fotos con cierta extrañeza: “esto no me concierne”, pensaban quizá. Mientras, poco a poco, los tambores empezaban a retumbar, aquellas que vendían manillas, artículos bordados, portas, collares y camisetas en el pequeño mercadillo con el pasar de los minutos guardaron sus mercancías para prepararse para la marcha.

“¡Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer, abajo el patriarcado, que va a caer, que va a caer!” 

Llegó el esperado momento, mientras todas se organizaban sobre la carrera 33, una mujer con capucha tejida en crochet cubriendo su rostro le estampaba a la “Gorda” de Botero el emblema feminista: “violenta la opresión, no la protesta”

Muchos aplaudían el acto y la respaldaron cuando un agente de la Defensoría Del Pueblo intentó detenerla; otras -a pesar de apoyar el movimiento- no estaban de acuerdo, al decir cosas como: “que bobada, igual, eso lo termina limpiando una mujer”.

“¡Señor, señora. No sea indiferente, ¡ matan a las mujeres en la cara de la gente!”

 Hacia las 3:30 de la tarde ya todas estaban pegadas unas con otras para iniciar la marcha. Entre golpes de tambor, gritos y saltos, cientos avanzaron por la carrera 33 para subir por la calle 51, donde las primeras graffiteras comenzaron a estampar y marcar las paredes de los centros comerciales. Celadores y comerciantes quedaron impávidos frente al actuar de las chicas quienes, con aerosoles y pegamento, arrasaron con las fachadas que vieron limpias. En especial las paredes externas de La Quinta y Cuarta etapas. Hubo llamados de atención dentro del recién inaugurado Starbucks, con el propósito de crear conciencia frente a las acciones que estas multinacionales apoyan y financian”.

Datico (pa’ que entienda el contexto): resulta que, según el New York Times, Starbucks ha sido blanco de boicots por presuntamente apoyar al gobierno israelí. De hecho, Alshaya Group, un operador que posee los derechos para operar Starbucks en el Medio Oriente, confirmó que planeaba recortar 2.000 puestos de trabajo en toda la región «como resultado de las condiciones comerciales continuamente desafiantes en los últimos seis meses”.

“¡mujer, escucha, esta es tu lucha!”

Al llegar a la carrera 35 con 45 frente a McDonald’s, se vivió uno de los momentos más emotivos de la tarde, cuando la turba se detuvo a saludar y aplaudir a un grupo de amigas que ya con su edad avanzada orgullosas aplaudía y saludaba desde un edificio a todas las mujeres quienes con carteles les gritaban con admiración. Porque si algo representa todo esto, es la lucha de las mujeres, por las mujeres. Y tan necesario que es, sobre todo con el panorama colombiano.

De acuerdo con cifras de la Fiscalía General de la Nación, en lo que va del 2024 se han registrado 32 feminicidios, 2.068 casos de violencia sexual contra la mujer y 12.327 casos de violencia intrafamiliar en donde las víctimas han sido mujeres.

Es decir, cada día del año, en promedio, violentan sexualmente a 33 mujeres (cada 40 minutos); cada día del año maltratan a 186 más y, día de por medio, hay un feminicidio en este país.  

“Hay que abortar, hay que abortar, hay que abortar este sistema patriarcal”

Se reían con sus amigas mientras se tomaban una pola, marchaban con sus mascotas, llevaban coches o niños en los hombros, sostenían sus carteles o bailaban junto a niños con condiciones especiales al ritmo de los tambores. Todos, todas y todas dispuestos a luchar, hacerse sentir, porque aún sin conocerse, el ambiente de solidaridad, empatía y confianza se respiraba en cada pulmón que con toda fuerza gritaba “mujeres al poder”.

Y sí, sin importar el imponente calor de 28° que a las 4:00 de la tarde aún se sentía, entre bengalas moradas y bailes, algunas corrían a un Oxxo o se aglomeraban entre los vendedores ambulantes para conseguir un helado, agua y cerveza para calmar la sed generada por el calor.

Una vez recargadas, continuaron su camino. Hasta que en la redoma de la calle 36 con carrera 40, un hombre en moto, desesperado por el trancón y por las mujeres que se atravesaban con sus carteles y se interponían entre los carros, intentó utilizar el andén para abrirse paso, sin saber que más de 10 mujeres se le irían encima gritándole e incluso insultándolo por su falta de cultura ciudadana.

“Arroz con leche, yo quiero saber, que quién la mató, que quién la violó, los crímenes machistas que nadie los vio”.

Ya en la carrera 27 con 36 la travesía había terminado, y con todas las chicas sentadas en el piso se comenzó a leer el comunicado del comando unitario metropolitano de Bucaramanga-CUMB, al tiempo que les entregaban a todas unas galletas con arándanos. Se dio paso al acto simbólico por las mujeres en Palestina al pintar la bandera en medio de este conector vial, que de hecho no duró más de 6 horas, ya que la Alcaldía ordenó removerlo.

“Rechazamos con todas nuestras fuerzas el genocidio que el sionismo israelí y sus cómplices imperios terroristas norteamericano, británico y de la UE desencadenan de forma inhumana sobre el pueblo palestino.

“Llamamos a los organismos internacionales a exigir parar el terror, el genocidio, la destrucción del territorio palestino, las VBG y el bloqueo sobre este pueblo, víctima del odio y la crueldad del colonialista Israel. En esta matanza son las mujeres y las infancias quienes más caen asesinadas por el hecho de ser palestinas y mujeres, simiente de vida, fraternidad y transformación.

“Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía”.

Al iniciar el día, Cecilia Carraza a sus 76 años me contó que marchaba con el propósito de luchar por los derechos de las mujeres, por el derecho a la vida y la paridad, por un mundo donde no sea necesario ir a las calles para tener lo que nos corresponde. Pero si se mira desde otra perspectiva, precisamente ese es el problema. Que todas debían estar pendientes de ver a sus amigas, de tener que enviar una ubicación cada vez que salen, que temen por sus vidas y que aún es necesario salir a las calles a luchar por lo que ya deberíamos tener, muy injusto ¿verdad? Y entonces, ¿Cuándo será el día en que podremos salir sin miedo y ya no debamos protestar para mantenernos con vida?

Universidad Autónoma de Bucaramanga