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Depresión y ansiedad, las amenazas constantes para los adultos mayores en pandemia

15 conoció la historia de dos mujeres y un hombre que relatan cómo han sobrellevado el aislamiento y cómo la aplicación de la vacuna para la covid-19 les ha permitido retomar sus labores cotidianas y perder el miedo a un posible contagio.

Desde que inició la vacunación, los primeros en recibir la dosis del biológi- co han sido el personal de la salud y los adultos mayores. /FOTO ANDRÉS GALEANO

Por Andrés J. Galeano Carrascal
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Alejandrina Pereira Ardila es una mujer de 80 años que vive en Floridablanca y que ya recibió su vacuna contra la covid19. Para ella, dicho proceso representó una gran alegría para su vida, pues considera que el “no mandarse a vacunar es no quererse a uno mismo”.

Junto a su hija decidió ir hasta la Fundación Fosunab y aplicarse la primera dosis de CoronaVac, la vacuna fabricada por la compañía farmacéutica china Sinovac Biotech. En Colombia, 7.5 millones de dosis fueron compradas por el gobierno para vacunar a 3 millones 750 personas, según el reporte del Ministerio de Salud. “Ese día estaba tranquila, me sentía muy feliz porque me la iban aplicar”.

Para esta mujer nacida en Simacota, la llegada de la pandemia no ocasionó trastorno alguno en relación con su salud mental y su estilo de vida. “Emocionalmente he estado bien porque no le presto atención a todo lo que dicen”, comenta. No obstante, Pereira tuvo un episodio depresivo hace 20 años que la hizo internarse en la ESE Hospital Psiquiátrico San Camilo y tomar medicamentos durante un tiempo. “Después de eso no he tenido más episodios, he vivido mi vida tranquila”, recuerda. Una de las actividades predilectas de Alejandrina y que también le han ayudado en su día a día es
hacer esponjas para lavar platos. “Acostumbro a fabricar entre 80 y 100, y se las vendo a mis vecinas, amigos y tenderos”.

Es una mujer que no pierde sus rutinas. Le gusta sentarse en la sala de su casa a ver televisión por las tardes y, pese a que “no hay muy buena programación, comienzo desde las tres y a las 12 de la noche me acuesto”. Esto no solo le ha ayudado a distraerse, también hacen que se sienta cómoda y feliz.

Aparte de esponjas, Alejandrina Pereira también ha elaborado limpiones y
agarradores de ollas para vender. / FOTO ANDRÉS GALEANO

Depresión: 3 de cada 10 la padecen

Una de las poblaciones más afectadas por la pandemia han sido los adultos mayores. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud, el 49 % de las muertes en Colombia por coronavirus durante el 2020 fueron mayores de 70 años. Esta realidad ha hecho que los índices de trastornos como la depresión y la ansiedad hayan aumentado en el país y que, además, sentimientos como la incertidumbre, la soledad o la desesperación sigan estando presentes en el día
a día de este grupo de alto riesgo.

Un estudio realizado por la Universidad de la Costa (Barranquilla), la Universidad Católica de San Pablo (Perú) y la Universidad Santo Tomás de Chile determinó que el estado de ánimo de los adultos mayores en Latinoamérica se ha visto afectado por la llegada del virus. Dicha investigación, en la que participaron alrededor de diez mil personas de países como Argentina, Chile, Colombia y Ecuador, aseguró que 30,2 % de los ancianos presenta trastornos emocionales y que 3 de cada 10 sufren de depresión.

Desde que inició el periodo de vacunación en los diferentes países de América Latina, el bienestar emocional de este grupo poblacional ha tenido una mejoría y el hecho de estar inmunizado, ha generado sentimientos tales como tranquilidad y seguridad. En el caso de Colombia, a pesar de que en un principio la incertidumbre y el temor por el biológico hizo que muchas personas lo rechazaran, en el proceso de inmunización se ha logrado aplicar más de 4,9 millones de dosis durante este año.

Del ejercicio al marcapasos

Otoniel Ramos Gutiérrez es un hombre de 76 años que, a diferencia de Alejandrina Pereira, sí vio afectada su salud mental con la llegada del virus. “Antes de la pandemia era una persona activa, caminaba diariamente una hora u hora y media; y hacía toda clase de encargos como pagar recibos, comprar el mercado o ayudar a mi esposa en la compra de insumos para su taller de modistería”, recuerda. Pero, el no saber manejar el encierro y la saturación de información que le llegaba por los chats del celular, ocasionaron un deterioro en su bienestar emocional. “Sentí miedo de salir, con mi esposa duramos prácticamente todo el 2020 encerrados”, explica.

Su proceso con la vacunación fue distinto: luego de asistir a una cita para indagar si debía aplicarse o no el biológico, terminó hospitalizado en la UCI de Fosunab (Floridablanca) debido a que presentaba una afección en el corazón producida por su hipertensión arterial. “Fue algo curioso porque jamás pensé terminar en una clínica, era a lo que más le huía por miedo a contagiarme”. Una vez le dieron de alta, recibió su primera dosis de Sinovac Biotech a mediados de abril y, la segunda, 27 días después.

Actualmente, su recuperación continúa y, debido a su diagnóstico, ahora tiene un marcapasos. “Estoy adaptándome al proceso, poco a poco voy saliendo adelante”. Verse en esa clínica fue una experiencia “muy dura”, no ha buscado ayuda psicológica porque se soporta en el cariño y la compañía de su familia. Afirma que una de las acciones que ha llevado a cabo es “desconectarme del celular y de las noticias. Eso me ha ayudado bastante”.

“La vacuna es protección para mi salud”

El apoyo de la familia de Ana Acero ha sido fundamental en su proceso de vacunación. Todos la apoyaron hacerlo. / FOTO ANDRÉS GALEANO

Ana Jesús Acero es una mujer de 74 años que recibió la primera dosis de Sinovac Biotech el 7 de abril y la segunda el 2 de mayo, en el Hospital Local del Norte, en Bucaramanga. Cuenta que su vida cambió después de la vacunación, ya que “vivía con la zozobra de contagiarme porque soy de avanzada edad y tengo otras enfermedades”. Ahora dice que se siente más tranquila porque tiene el anticuerpo en su organismo: “Sabía que eso era una protección para mi salud, por eso fui con mi hija y me la apliqué”.

A pesar de que no desarrolló ningún trastorno relacionado con su salud mental durante el transcurso de la pandemia, Acero relata que el tener que aislarse de su familia para evitar un posible contagio fue lo más difícil. “Estaba acostumbrada a reunirme todos los fines de semana con mis hijos y nietos, y al ver que ya no se podía, me afecté. Los
extrañé mucho”. La comunicación vía telefónica y por videollamada fue una gran ayuda para los días de aislamiento.

La jardinería es una de las actividades predilectas de esta mujer oriunda de Tasco, Boyacá. “Mientras estoy en la casa, cuido mis plantas. En la parte de arriba tengo maracuyá, tomate, pepino y pimentón; y adentro tengo un jardín”. Ver noticias también está dentro de sus actividades diarias. “Todos los días veo los noticieros esté en donde esté porque me gusta estar informada de lo que pasa en Colombia y el mundo”, recomienda.

Universidad Autónoma de Bucaramanga