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Desde 2016, la comunidad espera que el Centro Cultural de La Cumbre sea acondicionado para su uso

Algunas de las columnas que soportan sectores importantes de la construcción fueron construidas en mampostería y otras en concreto. La incompatibilidad de los materiales causó las fisuras en las paredes y generó humedad.

El Centro Recreativo y Cultural de la Cumbre cuenta con la plazoleta principal, un auditorio para 200 personas, un gimnasio, dos piscinas, una sala de juegos y un pequeño espacio para integración. /FOTO SUMINISTRADA /FOTO CRICHELLY NIÑO

Después de casi cuatro años de permanecer cerrado, la comunidad del barrio exige una respuesta por parte de los organismos encargados para que se tramite la reapertura del Centro Recreativo y Cultural de La Cumbre, cuyo espacio se construyó para incentivar la integración social y la cultura.

Este establecimiento fue un proyecto liderado por los habitantes de este sector, con la ayuda de la Alcaldía Municipal y la Gobernación de Santander. Dicha construcción se finalizó y fue entregada el 23 de septiembre del 2013, y cuya inversión económica alcanzó los 3.500 millones de pesos.

El  espacio  cuenta  con  dos fases: la fase uno está constituido por la plazoleta principal, un auditorio para 200 personas, el punto Vive Digital y la Registraduría Auxiliar de Floridablanca. La  fase  dos  tiene  un  gimnasio, dos  piscinas  (una  para  niños  y otra para adultos), una sala de juegos y un pequeño espacio para integración.

Cuando  se  hizo  la  entrega de la obra, las instalaciones, así como la estructura general de la edificación, parecía estar en perfectas condiciones, sin embargo, en marzo del 2016 al mediodía, ocurrió un siniestro en el que colapsó el techo del kiosco ubicado en el salón de juegos de la fase dos. Debido a esto, la comunidad se alarmó y decidieron suspender el uso de las instalaciones y la entrada al lugar. El Centro Cultural ha permanecido cerrado por más de dos años, pese a que no se había recibido una respuesta inmediata respecto al arreglo del daño y la reapertura del lugar.

No  obstante,  la Alcaldía  de Floridablanca  hizo  un  análisis el año pasado, en donde se descubrió que algunas partes de la construcción se habían empleado con  materiales  diferentes  a  los que estaban especificados en los planos.

Leidy Duarte, ingeniera civil de la Secretaría de Infraestructura de Floridablanca y encargada de este proyecto, afirma que durante la cimentación de este espacio se hicieron algunos trabajos diferentes a los que estaban especificados en el contrato. Uno de ellos fue el levantamiento de las columnas de soporte de la estructura que conecta el primer piso de la fase dos con el auditorio. Durante la inspección, se descubrió que estas columnas estaban hechas de mampostería, mientras que las otras sí se habían construido con material de concreto. Por esa razón, la incompatibilidad de los elementos  causó  las  fisuras  en las esquinas de las paredes y la humedad.

“El Centro Cultural era un escenario donde podían disfrutar hasta 700 personas, pero ahora es un lugar abandonado, un basurero y un criadero de zancudos”, expresa el presidente de la Junta de Acción Comunal. /FOTO CRICHELLY NIÑO

Cambio de administración

Al realizarse el cambio de administración de la alcaldía en el 2016, se descubrió que los contratistas  encargados  de  la  obra no dieron respuesta sobre los arreglos  que  estaban  pendientes y tampoco respondieron con la póliza de seguro con la que contaba  la  obra.  “Ahora  tenemos que iniciar un trámite para que la aseguradora nos responda por los daños y a partir de allí hacer el balance de costos y arrancar con el trabajo”, indicó Édgar Jesús Rojas Ramírez, secretario de Infraestructura de Floridablanca.

El funcionario también afirma que se hará todo lo posible para buscar una solución, ya que las obras de reconstrucción de este centro se han suspendido más de seis veces durante el gobierno de los anteriores alcaldes.

Además, la Secretaría tomó unas medidas previas para evitar  que  los  habitantes  cercanos a este lugar afectaran el espacio abandonado como hasta ahora se ve evidenciado por la gran cantidad de basura que han arrojado en la piscina y sus alrededores, incluyendo ropa, madera y hasta colchones. “El Centro Cultural era un escenario donde podían disfrutar hasta setecientas personas, pero ahora es un lugar abandonado, un basurero, un criadero de zancudos y esto es lo que causa los reclamos por parte de la comunidad”, expresa Luis Eduardo  Jaimes,  presidente  de la Junta de Acción Comunal de la Ciudadela La Cumbre, quien también manifestó inconformidad por la falta de cultura ciudadana.

Una de estas medidas fue arreglar la calle 34, la cual se encontraba en malas condiciones y cuyos daños podían provocar filtraciones de agua o accidentes de tránsito. Asimismo, se inició la construcción de un muro que se espera esté terminado para finales del mes de abril, según indica la ingeniera Duarte.

En la fase uno se encuentra el punto Vive Digital y la Registraduría Auxiliar de Floridablanca. /FOTO CRICHELLY NIÑO

¿Y ahora qué viene?

De acuerdo con Rojas Ramírez, durante la Semana Santa se adjudicó un proceso llamado “Estudios y  diseños  para  el  reforzamiento  estructural,  rehabilitación,  y puesta en funcionamiento de las fases uno y dos del Centro Recreativo y Cultural del barrio La Cumbre, municipio Floridablanca”. Este análisis contempla el levantamiento  topográfico completo, una inspección tanto de la parte  que  colapsó  como  de  las que aún se mantienen, ensayos en campo que comprenden un escaneo total de los aceros instalados y pruebas de resistencia con ultrasonidos.

El informe de este estudio lo recibirá un ingeniero, quien hace parte del grupo de profesionales contratados  por  la  Alcaldía  de Floridablanca. Posteriormente, se realizará un chequeo de vulnerabilidad para verificar los riesgos que  pueden  presentarse  ante  un movimiento sísmico y la cantidad de soporte de la estructura frente al peso de las placas. A partir de allí se expondrá un informe para que se realicen las intervenciones necesarias  y  se tenga un registro total de los resultados. El tiempo planeado  para  este estudio será de mes y medio,  según indica Duarte.

Una vez se completen estos soportes, se procederá   a  hacer el reclamo ante la aseguradora  a  mediados  del  mes  de  junio, en donde debe confirmar si responderá por los daños detectados y hará el reembolso pertinente, o si decidirá iniciar con un proceso a  términos  legales, el cual tomará dos o tres meses más y que por supuesto atrasará el avance de la solución.

Por Crichelly Niño

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Universidad Autónoma de Bucaramanga