¿Diversos… incluso en la religión?

Por Juan David Fonseca Pacheco – jfonseca186@unab.edu.co /Carolina Figueroa Sandoval – cfigueroa135@unab.edu.co

Según Statista, alrededor de todo el mundo hay 415 mil sacerdotes pertenecientes a la religión católica. A pesar de esto, su carácter humano, independientemente, de su ordenación clerical hace que las espiritualidades que profesan no sean exactamente iguales. ¿Esto está mal? Desde un punto de vista que valide la individualidad de las personas no, pero puede resultar interesante qué tan diferentes resultan a ser las personas que manejan un oficio tan influyente como este.

En el corazón del barrio Real de Minas, entre buses rotando por las paradas y el rumor inconfundible de Bucaramanga, se alzan unos muros de colores naranjas y púrpuras envinados que transmiten un alma peregrina: Juan Pablo II. Allí, dos figuras fungen su labor con dedicación, como si estuvieran en misión constante. Son los padres Gilberto Suárez y Rodrigo Pérez, con acento del norte y corazón del sur, ya que dejaron su tierra natal para asumir su vocación como portadores de una buena nueva fuera de su país natal.

“Gil” y “Ro”, como los llaman de cariño los feligreses que van a las misas dominicales, son mexicanos, como la congregación a la que pertenecen: los Misioneros del Espíritu Santo, nacida en 1914 en medio de tiempos difíciles de persecución religiosa. Aquella congregación, que hoy en día persiste, tiene la misión de extender sus enseñanzas hacia distintas partes del mundo, por medio de un humilde caminar. Así, luego de ser ordenado como sacerdote en México, Rodrigo llega en el año 2016 a una parroquia ya construida por sus predecesores misioneros, para luego, 4 años después, ser acompañado por la llegada de Gilberto y así, formando una dupla muy diferente y a la vez muy dinámica, cargar con la misión de hacer crecer una iglesia y, mucho más importante, una comunidad.

“El papel de nosotros es crear conciencia, conciencia en donde a partir de los valores espirituales tomamos la religión como algo más personal y profundo”, dce Gilberto Suárez. / FOTO SUMINISTRADA

No significa que no hayan tenido retos en su caminar, el solo hecho de haber llegado como extranjeros a conocer una cultura diferente supondría una dificultad para avanzar y llegarles al corazón de las personas para que estas confíen su fe en ellos.

“Uno dice: ¡Ah! pues somos latinos, hablamos igual. Pero no es tan igual la cosa. Al principio, para mí, todo era sorprendente, ¿no? Al año me que me di cuenta yo decía: todo es feo. Pero en el tercer año ya la cosa cambia”, afirmaba el padre Pérez al recordar sus primeros años en la ciudad bonita.

Las celebraciones colombianas se mezclaron con una cultura mexicana persistente en los sacerdotes, incluyendo celebraciones como las del Día de Muertos mexicano dentro de las fechas especiales. / FOTO SUMINISTRADA

Un reto importante: formar comunidad

La labor de un misionero no solo reside en oficiar una eucaristía, de hecho, la llegada de los misioneros desde un país tan lejano tiene un significado mucho más profundo como lo llega a explicar el padre Gilberto: “Creemos que formar una familia, caminar juntos, puede ayudar a solucionar muchos de los problemas sociales que podemos vivir”. De la misma manera, estas personas son buscadas para ser parte de la construcción del espacio mismo, “buscamos que siempre haya como la participación laical, y que podamos juntos ir construyendo esto”, argumenta Rodrigo.

La principal razón que hace que las personas sientan una diferencia entre las catedrales diocesanas de la zona metropolitana de la ciudad, es el cómo se sienten incluidos en el compartir, en el convivir, y en llevar la misión, siendo guiados por aquellas almas que nunca se cansan de caminar. 

Así respondieron los miembros de la iglesia Juan Pablo II a la pregunta: ¿Qué hace a los sacerdotes de nuestra parroquia únicos y diferentes a los demás?

No todos lo ven igual

Ciertamente no se puede esperar que todas las personas tengan un mismo recibimiento a una cultura diferente y al tratarse de la religión a veces tiende a ser más tradicionalista. Lucía Blanco de Pacheco, fue testigo desde la construcción del templo a partir de un lote baldío hace 19 años y actuó como miembro de la comunidad desde el ministerio musical, su permanencia le permitió ver cómo, a veces, la diferencia llega a generar choques en las personas. 

“Tengo la costumbre de visitar las catedrales a los pueblos que visito, he pasado por Manizales, San Andrés, Málaga, Chiquinquirá y algunos más y los misioneros son más allegados a la gente, son más humildes. Entonces para muchas personas, más que todo los adultos mayores, llega a ser un choque porque vienen de ver casullas y sotanas bordadas, emanando lujo o pomposidad, a encontrar un simple pastor con un alba blanca sin adornos ni nada y simplemente una estola, incluso hasta en sandalias”.

“Es el único templo, creo, en Colombia, en el que todos los feligreses giran alrededor del altar. No como en los tradicionales, que el altar arriba genera una barrera de cara a los feligreses cada vez más alejados”, sostiene Lucía Blanco.

En sus palabras, Lucía también destaca el cómo los sacerdotes instituyen a la juventud como pieza fundamental, dándole voz y voto. El servicio se convierte en pieza fundamental infundido por los padres a jóvenes universitarios, buscando que estos sigan los pasos de un Jesús sacerdote sin la necesidad de ordenarse como uno. Este es una de las cosas más representativas de las enseñanzas guiadas por una espiritualidad diferente: La Espiritualidad de la Cruz, que mueve la razón de ser de los misioneros y busca, desde los más jóvenes, extender esa noción solidaria que una a las personas en pro de la lucha por la paz.

“Un rasgo clave de nosotros es que muchos jóvenes que iniciaron su formación desde niños ahora guían a nuevas generaciones, replicando el espíritu comunitario que vivieron y fortaleciendo el sentido de pertenencia”, dice Rodrigo Pérez. / FOTO SUMINISTRADA
La Espiritualidad de la Cruz es un motor distinto que las enseñanzas que siguen los Misioneros del Espíritu Santo y, por ende, lo que los hace diferentes a una diócesis común. ¿Qué elementos componen esta espiritualidad? | Fuentes: https://mspsprovinciamexico.org/espiritualidad-2/