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Donde su basura tiene un precio

Las Pulgas se caracteriza por ofrecer cosas de segunda mano, aquello que los recicladores venden a bajo precio y que es reusado, en su mayoría, por quienes tienen poco dinero.

José Arturo Lemur Garavito en su local en el Centro Comercial las Pulgas. “Mi clientela es de la Alcaldía, la Gobernación que me compran maletines y lapiceros finos”. / FOTO LAURA FERNANDA BOHÓRQUEZ

El Centro Comercial Las Pulgas se caracteriza por ofrecer cosas de segunda mano, aquello que los recicladores venden a bajo precio y que es reusado, en su mayoría, por quienes tienen poco dinero. Un espacio  para la reventa, el rebusque y “Los nadie”.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano dice en su poema ‘Los Nadies’: “Los hijos de nadie, los dueños de nada; que no son seres humanos, sino recursos humanos (…) que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local”, como referencia a la parte menos favorecida de la sociedad.

En Bucaramanga hay altos índices de trabajo informal. En 2017, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Dane, por cada 100 trabajadores en la ciudad, 57 laboran en la informalidad. Entre esta población se encuentran los vendedores de Las Pulgas, quienes viven de la informalidad desde hace aproximadamente 25 años.

En las carreras 14 y 15 con calle 28 se realizaron las primeras ventas. Marcos Torres, un cliente de este lugar, afirma que ese punto duró siete años, pero debido a problemas de drogas, robos y apropiación del espacio público, el Alcalde de la época, Luis Fernando Cote Peña, los reubicó en la calle 19 # 14 – 38 en el centro de Bucaramanga, donde están desde el año 2000. Las Pulgas es un Centro Comercial organizado por 190 locales que brindan organización tanto para vendedores como para compradores. Señala que en el anterior lugar se veía el ‘rebusque’ ya que “no había un lugar donde guardar la mercancía. Necesitaban feriar todo el mismo día ya que si no lo vendían se podía perder porque no tenían lugar donde guardarlo o tenían que alquilar una bodega”.

Pasillo del mercado ‘Las Pulgas’. / FOTO LAURA FERNANDA BOHÓRQUEZ

A diferencia de otros establecimientos comerciales, en Las Pulgas los “siga, ¿qué busca?” o “¿en qué le puedo colaborar?”, no existen. La falta de cordialidad hace parte del ambiente de este lugar, que está abierto de 7 a. m. a 5 p. m. Allí el flujo de personas es constante y cada uno de ellos (clientes y recicladores) ya saben para dónde van, por lo que es inusual ver a alguien divagando por los pasillos. Además,  la suciedad es evidente, las paredes que deberían ser blancas son grises, están rayadas y el olor a sudor le da un aspecto de trajín constante. Entre sus locales, vendedores y revendedores de vez en cuando alzan su camisa para dejar al descubierto la navaja que portan bajo el cinturón, en señal de seguridad y alerta.

Así mismo, en su fachada y en sus paredes hay carteles que en letras rojas dicen: “Aquí no se permite el rescate de documentos”. Esto porque según la Policía Metropolitana de Bucaramanga; cédulas, pasaportes, entre otros documentos que fueron hurtados, se usan para extorsionar a sus dueños por grandes sumas de dinero. El último operativo que hizo la Policía Nacional fue en 2017 y estuvo acompañado por la revisión de los celulares que allí hay a la venta. Como resultado, 450 fueron incautados porque no contaban con la debida documentación, de los cuales 60 habían sido reportados como hurtados. Además, se encontraron 74 autopartes de carros y motos que habrían sido robados.

El Centro Comercial cuenta con una página web (www.ccplaspulgas.com) que brinda información sobre lo que venden o arreglan. Se destaca el mantenimiento de computadores, consolas de videojuegos, televisores y otros electrodomésticos. Además, en la parte superior cuentan con un logo conformado por cuatro rombos de colores azul, amarillo, rojo y verde, y en el centro se ve CCP, haciendo referencia a la sigla del lugar. El portal web se divide en: “Inicio”, “Servicios”, “Contáctenos” y “Nuestro blog”, sin embargo, este último está vacío. De igual modo, en el inicio hay una descripción sobre los productos que se comercializan en el lugar: “Artículos de segunda que las personas reciclan o botan a la basura y a su vez se negocian remates de entidades financieras y bancarias”.

Vendedores

Pero otras cosas se encuentran en este lugar. José Arturo Lemur Garavito, desde hace 18 años es vendedor en Las Pulgas y comercializa gafas, bolsos, maletas y lapiceros. El bumangués cuenta que un maletín que cuesta normalmente 300 mil pesos, él lo vende a 50 mil. Además, gafas que en una óptica cuestan entre 80 y 100 mil, las vende a 15 mil pesos. Señala que todo lo que él vende lo obtiene de los recicladores. “Yo le compro a los tipos que reciclan en Cabecera, en Provenza, en Lagos del Cacique” señala. Así mismo, cuenta que sus principales clientes son personas que trabajan en la Alcaldía y la Gobernación, quienes le compran maletines y lapiceros ‘finos’.

Local en ‘Las Pulgas’ de herramientas de construcción y porcelanas. / FOTO LAURA FERNANDA BOHÓRQUEZ

Entre los  locales se encuentran toda clase de artículos: lámparas, electrodomésticos, ropa, porcelanas, cuadros, herramientas de construcción, entre otras cosas. Sin embargo, hay productos que parecen absurdos, como cabezas de muñecos, un zapato sin su pareja, planchas que no sirven, peluches dañados  y productos de aseo usados, pero todo lo que tiene precio encuentra un comprador.

Miguel Antonio Palacio Quintero, vendedor y reparador de equipos de sonido, televisores y lámparas, afirma que en promedio gana 100 mil pesos diarios. Todo lo que él vende se lo proveen los recicladores.

La vendedora de ropa, electrodomésticos y tintos conocida como “Mary” cuenta que sus productos los compra a los recicladores, o a veces “hay gente de buen corazón que los regala”. Su principal clientela son las personas de bajos recursos. Expone que el centro comercial “me ha ayudado a salir adelante”. En promedio obtiene entre 80 a 120 mil pesos “dependiendo lo que tenga para vender”. Lo más difícil de vender en el mercado Las Pulgas para ella es lidiar con los indigentes, ya que “toca tratarlos de acuerdo con sus actitudes”.

Entre montañas de CD, vinilos y casetes que van del piso al techo se encuentra Alonso Alarcón Parra, un comerciante que decidió hace 18 años montar su local ahí por “el rebusque, la situación económica lo ameritaba”. Su principal clientela son los coleccionistas.

Marcos Torres, quien es cliente de Las Pulgas desde sus inicios, cuenta que se consiguen carteras de ‘buena marca’,  “gente de clase alta que las desecha y otros vienen, las compran, hasta Vuitton se consiguen. Entonces, se restauran y se revenden”. Expone que una cartera de ‘fama mundial’ que cuesta 2 millones de pesos, se consigue en 800 mil ya restauradas. Además, afirma que a las personas de estratos altos les da pena ir, les avergüenza que un conocido los vea. No obstante, cuenta que “solo pasa acá, por lo criolla que es la ciudad, porque usted sabe que el mercado de las pulgas es a nivel mundial. Tanto hay pulgas en Londres, como las hay en Washington”.

Así, más abajo del centro de la ciudad, en la Comuna Occidental de Bucaramanga, se encuentra el Centro Comercial Las Pulgas (CCP) donde la ‘basura’ tiene un precio, o como dicen sus administradores: “Aquí se encuentra todo tipo de artículos que en ninguna otra parte se pueden conseguir”.

Por Laura Bohórquez

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Universidad Autónoma de Bucaramanga