Existen drag queens y drag kings. El primer término hace referencia hacia una apariencia más femenina y el segundo, a una más masculina. / FOTO JORGE ENRIQUE BECARÍA

Por Jorge Enrique Becaría P. / [email protected]

Existe todo tipo de forma artística y algunas de ellas pueden generar polémica, como es el caso del transformismo, que es la caracterización o disfraz que adopta una persona al vestirse, actuar, hablar y hacer gestos que se le asignan al género contrario. De esto surgen las drag queens, o personas que se disfrazan del género contrario y hacen presentaciones artísticas, quienes practican lo ya mencionado, con la diferencia de la exageración en la gestualidad, vestimenta, maquillaje y tono de voz cuya intención es hacer mofa de las nociones convencionales de la identidad de género.

En el siglo XXI se ha visto un incremento en esta comunidad, que ha tomado lugar en todo el mundo y se ha popularizado a tal punto de surgir programas de televisión como RuPaul ́s Drag Race (Canal VH1), entre otros. En un conversatorio llamado “Té & Drag” realizado el sábado 18 de mayo, se expresó que ser drag queen representa crear un personaje, y su respectivo nombre con una identidad clara y precisa proveniente de sus gustos, pasiones y experiencias. Para crear su apariencia también pueden inspirarse en cantantes, actrices, drags famosas o simplemente en lo que ven en redes sociales. También se tiene un pensamiento que nació de los estereotipos en donde se cree que solamente pueden hacer esto los hombres, cuando las mujeres y personas transgénero pueden estar allí incluidas. Como lo des- cribe Scarlet WaackLion, oriunda de Bucaramanga, “es un arte que está abierto a todas las personas, está hecho para que experimentes y salgas de tu género, y juegues con el mismo”.


Sin importar la orientación sexual que se tenga, la persona que quiera ser drag queen puede hacerlo. / FOTO JORGE ENRIQUE BECARÍA

Todo ser humano tiene su propia identidad y puede ser visto y distinguido por esta, asimismo es con las drag queens, que no quieren que asocien su personaje artístico con lo que hay debajo de todo su maquillaje y accesorios. Son dos personas y tienen que ser comprendidas como tal. “No quiero que relacionen lo que hace mi yo masculino con lo que hace ella cuando está en su personaje. No es un estado, es un ser en su defecto”, añadió Cailleach Ice, drag queen inspirada en el invierno y las hadas.

Una de las características que tienen los transformistas son las actividades que realizan, presentaciones que parten de un proceso de aprendizaje de coreografías, creación de vestuario e interpretación de las canciones moviendo los labios, más conocido como lipsync. Sin embargo, no siempre se enfocan en esto último, ya que hay otras modalidades como el baile, específicamente unos que hacen parte de la comunidad Lgbti (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales): el Vogue y el Waacking, danzas que surgieron en la comunidad gay en la década de los 70 y 80. Para poder hacer todo esto, ellas tienen que invertir sumas considerables. Nada más la primera noche siendo drag podrían gastar en maquillaje, pelucas, accesorios, uñas y ropa entre 800 mil a un millón de pesos, según Waacklion.

Una pregunta recurrente a la hora de hablar del tema y que en ocasiones molesta es, ¿no es lo mismo un travesti que una drag queen? Las terminologías no son iguales, ya que una constituye una forma de expresión e identidad y la otra, con lo mencionando anteriormente, está enfocado en lo artístico. Las personas tienden a hacer este tipo de comparaciones y asociaciones, por lo que ha sido estipulado por la sociedad y los estereotipos que han sido creados, incluso llegando a usar esto como excusa para ofender a esta comunidad. “El travestismo se usa normalmente para acosarnos. En vez de respetar las dos posturas, se usa para irrespetarnos”, afirma Scarlet Waacklion.


Algunos drags que no se sienten identificados con un lado (femenino o masculino) se autodenominan híbridos. / FOTO JORGE ENRIQUE BECARÍA

discriminada desde su existencia. Las drag queens también sufren desprecio por parte de gente que no está de acuerdo y que no tie- ne sentido humano, pero como afirma Cailleach Ice: “El nivel de discriminación que sufren las drags no se compara con el que sufre el resto de la comunidad”. En el 2017 se presentaron 109 casos de asesinatos contra esta comunidad en Colombia, según la organización Colombia Diversa.

En Bucaramanga se abrieron espacios para que esta comunidad pueda hacer sus presentaciones y mostrar su esencia como en algunas discotecas, espacios públicos e incluso, en una revista titulada Gon Blow que busca resaltar la población queer (término tomado del inglés que se define como algo “extraño” y que se usa para designar a personas que no se identifican en el modelo organizativo establecido, o sea la comunidad lgbti).


Discotecas de Bucaramanga como Barrabass, DejaVu y BlueRoom hacen eventos en los que se puede apreciar el show de las drags. / FOTO JORGE ENRIQUE BECARÍA

Fidel Riveros, director del documental “La vida en drag”, expresa cómo “este tipo de diversidad apoya a través del arte a construir sociedad”. “Expresan su arte y forma a su manera. Sin miedo a críticas”, explica el fotógrafo Will Camargo. Las drag queens son una comunidad aún pequeña, pero en constante crecimiento, que busca adentrarse en la mayoría de lugares que pueda para poder demostrar su talento.

Desde su transformación han inferido que el tener su “otro yo”, su personaje, pueden ver que su confianza y autoestima aumentan ya que, en palabras de la drag Golden Rose, quien vive en el barrio Cabecera del Llano, “si ella puede ser alguien de otro mundo, ¿por qué no puede mi yo masculino que es un chico aquí en la tierra? Soy capaz de darle la cara al mundo y soy capaz de pararme y defenderme tal y como soy”.

Una drag queen no solo representa una comunidad, sino también una revolución contra los estereotipos y pensamientos sociales, como con ellas mismas al fortalecerse y empoderarse al ver que esa confianza que desarrollan la pueden transmitir. Como explica Morgan, drag de 24 años, “hay un momento que yo no cambio nunca por nada que es cuando termino de arreglarme y me miro al espejo.

Me digo siempre ‘te ves bellísima, divina. Ve a darlo todo’ y voy con toda la actitud a demostrar lo que soy y a enseñarles a los demás que con algo tan pequeño como tener una peluca y confianza puedes generar una revolución”.

Universidad Autónoma de Bucaramanga