Inicio Bucaramanga El arte: una vía de escape en medio de la escasez

El arte: una vía de escape en medio de la escasez

Es un derecho participar en la vida cultural y en las artes según el Artículo 30 de la ley 1098 del Código de la Infancia y la Adolescencia. Cuatro estudiantes del Instituto de Promoción Social del Norte se han convertido en referentes artísticos.

Johan Sebastián Santander Ardila. /FOTOS JEAN CAMACHO

Tocar instrumentos musicales, cantar en diferentes idiomas, dibujar, y escribir poesía, son solo algunos de los talentos que poseen Paula Andrea y Karen Julieth Villamizar Archila de 15 años, Johan Sebastián Santander Ardila de 17 y María Alexandra Castro Duarte de 16, estudiantes de colegio público y residentes en la comuna 1 de Bucaramanga.

El norte es una zona que a pesar de tener problemas de estigmatización y ser culturalmente visto como la parte negativa de la ciudad por los problemas que lo aquejan, tiene otra cara, su parte artística, a la que los niños y adolescentes le apuestan.

Las gemelas Villamizar Archila

Hijas de Pedro Amaya, un maestro de construcción y Andrea Archila, guarda de seguridad, cantan en inglés y en coreano, actualmente están aprendiendo este idioma a través de canciones de su banda favorita de pop coreano llamada BTS, lo practican por sus propios medios para estar listas a la hora de viajar a Corea del Sur, un sueño que anhelan cumplir. “Queremos aprender el idioma yendo y relacionándonos con las personas de ese país. Nos encanta”, comentan las hermanas.

El canto lo han desarrollado desde pequeñas, a pesar de cantar también en inglés, cuentan que quisieran tener una oferta más amplia a la hora de aprender una segunda lengua, “el colegio nos limita en el saber, ahí solamente enseñan inglés, deberían implementar más variedad para uno poder escoger el que le gusta”. Pero también agradecen a la institución ya que las han acompañado en el proceso musical, ayudándoles a dominar escenarios, y les colaboran con micrófonos, sonido y demás.

Karen Julieth y Paula Andrea Villamizar Ardila. /FOTO JEAN CARLOS CAMACHO DURÁN

Karen Julieth sabe pintar, escribir poemas, cuentos e historias, además resalta que no se detendrá y seguirá luchando por cada una de sus pasiones, pues solo basta con un pequeño impulso para lograr grandes cosas, así como lo refleja en su poema titulado Suspiro, ‘‘un suspiro es una puerta que da paso a emociones indescriptibles en las cuales el hombre se sumerge hasta el punto de volverse un ser insaciable”.

Por su parte Paula Andrea hace retratos humanos y le encanta el diseño gráfico, dibujar es su fuerte, pero pintar es el de Karen Julieth, es por eso que se complementan la una a la otra.

Para su madre Andrea Archila, guarda de seguridad, es agradable resaltar los talentos que sus hijas tienen, pues cuenta que, ‘‘es muy hermoso lo que hacen, siempre cantan con sentimientos llenos de amor, ternura y le ponen pasión a todo”.

La habilidad de tocar percusión y cuerdas

Johan Sebastián Santander Ardila desde los ocho años empezó en una iglesia cristiana tocando instrumentos de percusión como: caja vallenata, tamboras y bongós. Hace año y medio hace parte de la Orquesta Filarmónica de Santander (OFS) en donde por azares del destino terminó a cargo del violonchelo y comenzó a experimentar con instrumentos de cuerda como el violín, la guitarra y la viola.

Johan Sebastián Santander Ardila, hace parte de la Orquesta Filarmónica de Santander en la que toca el violonchelo. /FOTO JEAN CARLOS CAMACHO DURÁN

Sus amigos lo respetan y le tienen mucho cariño por lo talentoso que es, además, su madre Sonia Ardila Toloza, ama de casa, lo apoya y está feliz de que Sebastián se dedique a eso en vez de estar en otras cosas como las drogas o en la delincuencia, ‘‘me encanta que esté invirtiendo su tiempo en algo que le sirva para un futuro’’, cuenta Ardila Toloza.

Sebastián considera que puede tomarlo como una profesión y vivir de ello, es por eso que quiere estudiar licenciatura para ser profesor de música y también para subir de nivel en la orquesta, especializarse y llegar a pertenecer a orquestas de mayor nivel o convertirse en un director. ‘‘Cuando estás en concierto te miran como si fueras muy importante, uno no está acostumbrado a que le tengan tanto aprecio por ser del norte, y llegar a un lugar en el que hay gente de alta sociedad en donde te respetan sin importar dónde eres sino sólo por tocar un instrumento, eso es algo que me hace sentir muy bien. Quiero hacer ver que el estereotipo del norte de que todos somos ñeros, marihuaneros o ladrones, se borre y que vean que hay gente con talento que quiere salir adelante’’, comenta Sebastián.

Diez talentos, un solo cuerpo

María Alexandra Castro Duarte toca el violín, el corno francés, pinta, dibuja, baila, actúa, canta en inglés, es deportista, le gustan las artes plásticas, entre muchas otras cosas.

María Alexandra Castro Duarte. /FOTO JEAN CARLOS CAMACHO DURÁN


Hace un año y medio se presentó a las convocatorias de la Escuela de Arte de Santander en las que clasificó, allí le enseñaron como sonaban los instrumentos y ella eligió el violín. ‘‘El violín es chiquito y ruidoso como yo, entonces es mi complemento, somos el uno para el otro’’, comenta en medio de risas.

Actualmente tiene ansiedad crónica, y el médico le prohibió muchas cosas, entre esas seguir en la orquesta, además, algunos miembros de su familia como lo es su madre María Duarte, vendedora informal, considera que hacer eso es perder el tiempo. María Alexandra pertenecía a un internado en el que se dio cuenta que había niños con una realidad más difícil que la de ella, es por eso que hoyen día está decidida a estudiar trabajo social, todo con el fin de ayudar a los demás.

Música, idiomas, trabajo social, diseño gráfico y negocios internacionales, son algunas de las carreras que estos jóvenes artistas de estrato 1 y estudiantes de último grado de bachillerato en la comuna 1 de Bucaramanga, aspiran estudiar.

Por Jean Carlos Camacho Durán.
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Universidad Autónoma de Bucaramanga