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El boyacense más antiguo de la historia

Cuentan los habitantes que el Pliosaurio Boyacense, relata la historia de lo que fue Colombia hace millones de años. En la Vereda Monquirá se encuentra el Museo “El Fósil”, donde se ven los restos paleontológicos de las diferentes especies que en algún momento habitaron el lugar.

El Pliosaurio boyacense, la herencia y el atractivo principal del Museo El Fósil/ Foto: Lesly Pérez

Por: Lesly Katherine Pérez Esparza/ lperez299@una.edu.co

El 7 de junio de 1977, Samuel Vargas, un campesino de la vereda Monquirá encontró una piedra extraña con figuras llamativas. Se encontraba laborando en el terreno de Tito Hurtado, habitante de la zona y dueño del predio en el que se encontraban los restos de un fósil enorme. Eran unas rocas con formas extrañas que jamás había visto. Al darse cuenta del descubrimiento decidió contarle a su jefe. Él se contactó con Germán Zubieta, geólogo con conocimiento en paleontología. Aquí inició una historia cuyo desenlace presente explica el valor del trabajo comunal. 

Bajo el liderazgo de Zubieta, iniciaron las excavaciones para extraer los tesoros que se encontraban en el suelo. En la excavación encontraron el fósil de un reptil marino, mejor conocido como Pliosaurio, uno de los depredadores más grandes en el mar. Data de 115 mil millones de años. Se dice que este es el fósil más completo de la especie, de los que se han encontrado hasta este momento en el mundo y el único que se mantiene in situ.

El gobierno de turno se enteró de la situación y decidieron que lo mejor era llevarse los restos. Los campesinos,  inconformes con la decisión del Estado, se organizaron para evitar que trasladaran lo que ellos habían encontrado. En ese momento comenzó “la lucha”. Según Elizabeth Aguasaco, guía turística del lugar, lograr el espacio fue una travesía, “no fue fácil, fue una lucha grande de la comunidad para lograr tener el terreno”. En 1980, Tito Hurtado vendió el predio a la Junta de Acción Comunal, la cuál apenas se estaba incorporando. Desde ese punto empezaron a adquirir poco a poco lugares alrededor de la zona y en 2017 finalizaron esta empresa y así obtuvieron las áreas dispuestas donde hoy se encuentra el Museo El Fósil en los alrededores del bello municipio de Villa de Leiva.

En la lucha, los agricultores construyeron una carpa sobre los restos para preservarlo y permitir su visibilización. Su idea era obtener un espacio óptimo, al inicio del “museo” o la pequeña galería -que solo contaba con los restos del Pliosaurio-. El precio que los visitantes pagaban por observar esta reliquia paleontológica es una prueba de la época exacta en la que iniciaron labores en la comunidad, cada visitante debía pagar la suma de: un peso. Con estas ganancias, el grupo de campesinos fue comprando el terreno, metro por metro. Al adquirirlo completamente empezaron a edificar el lugar que, hoy en día, es visita obligada para todos aquellos que quieran conocer la historia de la geografía colombiana aun antes de que Colón se perdiera y este continente lo salvara. 

El Museo Fósil, la entrada a la historia del terreno boyacense/Foto: Lesly Pérez

¿Qué se hizo después de iniciar con el museo? 

Con el tiempo se consolidó la Junta de Acción Comunal. Nació en función de preservar el museo y de servir de ayuda a la comunidad. Cada persona que pertenezca a la vereda y esté interesada en participar se puede unir con el propósito de cuidar este “obsequio” por el que lucharon sus antepasados. En palabras de Aguasaco: “fue el mejor regalo que nos dieron, para compartirlo con el mundo. Además, nos permite consolidar el trabajo de todos, porque esto es de todos, es comunal. Ese fue el legado de mi padre, quien ayudó, con sus propias manos, a limpiar y acondicionar la zona del hallazgo”.

La única diferencia entre esta Junta y las de otros barrios o localidades, es que se encarga de conservar el patrimonio y busca mejorar las condiciones para la población. “La idea siempre ha sido dar ejemplo a otras comunidades para que se organicen y cuiden su herencia”, menciona Aguasaco. Cada persona de la colectividad tiene su lugar y labor. Son alrededor de 500 integrantes, entre niños y adultos, y que buscan por medio de su trabajo mejorar las condiciones del lugar.

El Pliosaurio boyacense que se encuentra en el lugar mide aproximadamente 3 metros de largo. Se dice que según los restos, este podría encontrarse en la adolescencia. Hasta este lugar han llegado visitantes de los cinco continentes y cuanto mayor turismo atrae Villa de Leiva, llegan más espectadores del fósil. De igual manera, museos enormes de Estados Unidos y Europa han hecho propuestas formales para llevarse el fósil boyacense.    

La última pieza hallada, de las que se encuentran en la galería, fue la mandíbula de un Plesiosaurio, animal marino de cuello largo. Se encontró en 2008. En 2012, dejaron de buscar nuevos fósiles, debido a que los territorios se privatizaron. Lo que se encuentra en la exposición fue encontrado y donado por los campesinos de Monquirá.

Murales de rocas, hechos para que los visitantes puedan tocar para sentir la textura de los fósiles/ Foto: Lesly Pérez

Los objetos que hacen parte del museo son patrimonio, lo que evita que sean vendidos y son regulados por el servicio geológico colombiano. El Museo El Fósil inició en 1977, en 1981 se hace la protección del lugar, y se fue expandiendo hasta el 2000, desde ese año ha funcionado de la forma en la que se puede observar en el momento.

Dentro de los trabajadores del museo se encuentran: recepcionistas, encargados de la limpieza y guías turísticos. En el recorrido enseñan las 1400 piezas de la colección, la memoria de los fósiles y la historia de la creación del museo. Para poder laborar ahí se realizan procesos de formación y educación, estos son brindados por la Junta de Acción Comunal. 

Angélica Castillo, recepcionista del lugar menciona: “todas las personas que trabajamos acá tienen que ser de la vereda”. La idea del grupo es que todos tengan la oportunidad de laborar ayudando a la comunidad. A los trabajadores se les ofrece la oportunidad de un empleo remunerado rotativo. Cada cuatro meses, dependiendo de la cantidad de hojas de vida, se cambia a la persona y esta puede aplicar a otro empleo dentro de la compañía.

Cada 30 minutos hay recorridos. Según Angélica Castillo, en un fin de semana hay afluencia de al menos 500 personas y entre semana, temporada baja, 250- 300 de lunes a viernes. El horario es de 8 de la mañana a 5:30 de la tarde, los recorridos duran media hora y tienen un valor de veinte mil pesos colombianos. Esta joya universal debe ser visitada y conocida por más colombianos, pues saber lo que existió hace millones de años en este suelo, que antes era océano, nos conecta con toda la historia del planeta Tierra. 

Universidad Autónoma de Bucaramanga