Por: Sara Sofía Morales (smorales140@unab.edu.co) y Silvia Juliana Puentes (spuentes746@unab.edu.co)
Esta mañana me preguntaba mi tía Alicia por el primer parque de, la llamada “ciudad de los parques”, Bucaramanga. Entonces, supe que debía llevarla al centro. Ese lugar que algunos consideran un martirio, pero que con sus últimas remodelaciones ha tomado un aire más “fresco”.
Es en esta zona, se ubica el primer parque del municipio; el parque García Rovira. Aunque al principio era un punto de encuentro de los campesinos, para vender sus productos, en 1902, tras la tragedia de la guerra de los Mil Días, fue considerado un pulmón de la ciudad.
“Aquí reposa la estatua de José Custodio Cayetano García Rovira”, personaje por el cual le atribuyeron el nombre a este lugar. “Es, de hecho, la primera escultura de la ciudad y la alzaron hace 114 años, con el fin de conmemorar su muerte”. José Custodio nació en la ciudad y murió en 1816; fue comandante en la batalla de Cachirí, y por eso en la base reposa la frase de “¡Firmes Cachirí!”.

No muy lejos de esta figura de bronce, junto a la alcaldía de Bucaramanga, se encuentran “Los fundadores”, que, sin duda, son un ícono en la ciudad. ¿Y cómo no? Si cuenta la leyenda que por ellos somos Bucaramanga. En esta estatua están el capitán Andrés Páez de Sotomayor, el sacerdote Miguel de Trujillo y un indígena yarigui.

“¿Conoces la frase de Eduardo Galeano sobre la conquista?”, le pregunté a mi tía, quien instantáneamente movió su cabeza en negación. “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘Cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”. Quedó perpleja; antes no parecía entender muy bien cómo fue el proceso de colonización, pero al escuchar aquella frase de Galeano, la escultura se convirtió en una de sus favoritas.
Después de esta anécdota, disfrutamos una corta caminata y llegamos a apreciar las últimas figuras de nuestro recorrido de hoy. En la Plazoleta Cívica Luis Carlos Galán Sarmiento, símbolo de manifestación y perseverancia para los santandereanos porque hace 30 años no teníamos una plaza pública para manifestaciones, está la cabeza de Luis Carlos Galán; un hijo de la ciudad que murió con la esperanza de liberar al país. Hecha de llaves fundidas que se recogieron en la comunidad en el año 2009, pertenece al artista Alejandro Hernández Pinto y se realizó en conmemoración a los 20 años de su asesinato.

Antes de llegar a la última escultura, mi tía me contaba que cuando era pequeña no entendía por qué la gente lloraba a Luis Carlos Galán, “¿Por qué, si no lo conocían?”; eventualmente lo comprendió, tras escuchar su historia en el colegio.
En la esquina sur de la misma plaza, está ubicada “El magnicidio”, una obra abstracta de Edgar Negret. “En ella quiso retratar la oscuridad de la violencia y la pérdida de Galán con colores vibrantes que contrastan, evocando la noción de renacimiento en medio de la penumbra y la preservación y trascendencia de las ideas del bumangués”. En la parte frontal de ella hay una frase que, sin duda, honra a su inspiración: “La República de Colombia al eminente hombre público, Luis Carlos Galán Sarmiento, mártir de la democracia”.

Como la última vez, debíamos cerrar con broche de oro, así que tras esta “dosis” de conocimiento, fuimos por un salpicón con helado: ¿cómo decirle que no al que venden en la plaza central? ¿cómo no disfrutar lo nuestro? A la frase “el que no quiere a su patria, no quiere a su madre”, hay que agregarle que no se quiere a la patria si no se aprecia su cultura.





