El Conde solía ser el centro de atención por su anacrónica forma de vestir y hablar. Usaba sombrero, capa y zapatos de la España de la Edad de Oro. / FOTO SEBASTIÁN ÁGREDA

Por Paula Oliveros Hincapié
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El departamento está repleto de historias y locaciones que pueden ser explotadas para la narrativa audiovisual. Como muestra de ello, se realiza la ganadora del último estímulo ofrecido por la Autoridad Nacional de Televisión (Antv), antes de desaparecer, llamada ‘El Juicio del Conde’.

Será producida por Luis Fernando Orduz Cáceres y dirigida por Mario Luis Mantilla Barajas, dos santandereanos que son comunicadores sociales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab). Esta serie que constará de ocho capítulos de media hora, narra la historia de uno de los empresarios más polémicos del país, José María de Rueda y Gómez, conocido como el Conde de Cuchicute.

Nació en San Gil en 1871, y murió en su hacienda, Majavita, ubicada en el Socorro, el 21 de julio de 1945. Su popularidad se debe a las crónicas rojas que escribieron sobre su forma de vivir que correspondía con otro tiempo y otro espacio, este excéntrico personaje sostuvo discusiones públicas con su padre y algunos de sus profesores.

Este género periodístico fue popular en su época, se refiere a historias de temas polémicos y ambivalentes que se contaban en diferentes ediciones, como por capítulos. Para el caso de la serie, uno de los periodistas que escribió sobre sus anécdotas, que firmaba como ‘Ximénez’, llamado José Joaquín Jiménez, es otro de los personajes que aparece como coprotagonista, pues las historias van a la par.

En Colombia estudió en la Universidad Externado y en el Colegio del Rosario, de los que fue expulsado. Después viajó a Estados Unidos para estudiar en el Eastman Business College. Sin embargo, se dice que fue desaplicado y lo único que aprendió fue el idioma, entonces su padre lo obligó a regresar.

También vivió en París, Roma y Madrid. Lo enviaron junto con sus hermanos Timoléon, Julia y Silveria con la idea de que vivir en otro ambiente más culto beneficiaría a su hijo. Este personaje siempre fue diferente y llamado maniático, tal vez porque empapó de otras culturas ajenas a San Gil.

Entre Socorro y San Gil es un personaje reconocido. Según Efraín García, director del Teatro el Muro este personaje cobra importancia, además, por su imagen teatral que permite ser explotada. / FOTO SUMINISTRADA

Efraín García Durán es el director del teatro El Muro, del Socorro. Además, fue una de las primeras personas en seguirle la pista e interpretar al Conde. Cuenta el dramaturgo que “de él se han dicho muchísimas cosas, algunas inventadas”. Sin embargo, ese enfoque cambia cuando aparece el libro de Juan Camilo Rodríguez Gómez, titulado ‘El Solitario’. “Allí es cuando aparece la visión del conde como un empresario de mucho ojo para los negocios”.

Provenía de una familia adinerada, hijo de Timoleón Rueda Gómez y Cimodecea Rueda Martínez. Su abuelo paterno consiguió su fortuna gracias a numerosas haciendas que se dedicaban al cultivo y la ganadería. Su lado materno también poseía una riqueza material. Eso es claro en la herencia que recibió de su madre, en 1904, de tres millones de pesos en oro.

Luego de eso, este “loco” hacendado, logró convertirse en el principal productor de café en la región, tanto así que lo exportó a Estados Unidos y Europa.

En Barcelona, España estableció la empresa Cafés Cuchicute y una fábrica de artículos metálicos. Además, promovió proyectos para el desarrollo regional, como el Banco de San Gil y la Hidroeléctrica del Socorro, entre otras actividades comerciales.

En 1913 se enfrentó con su administrador y recibió siete disparo en el abdomen que no lo mataron. También tuvo varias tentativas de suicidio, en el primero, intentó con un revólver de su padre, pero lo único que consiguió fue sacarse el ojo izquierdo, por ello utilizaba un monóculo y un ojo de vidrio.

Él no admitía ante las personas que la razón fuera esa, y comentaba que lo hizo con el fin de tener un defecto “porque la humanidad no lo soportaría sin alguna falla”. Cruz y García concuerdan con que la vida del conde está repleta de anécdotas dignas de contar.

Sin embargo, este producto se enfoca en el juicio que rodeó a José María de Rueda. En 1932 el Conde regresa a Colombia, 10 años después de que su hermano Timoleón obtuviera los derechos de sus propiedades, para recuperarlas. El juicio representa uno de los grandes tratados jurídicos que todavía se dicta como discurso en las facultades de derecho.

José María de Rueda tenía que demostrar que cuando cedió los derechos a su hermano estaba en un estado de demencia. “Con eso vamos a jugar, la serie se llama ‘El Juicio del Conde’ que en últimas es un juego de palabras. Va a haber un juicio real para los bienes, pero lo que estamos analizando es el juicio mental de este personaje”, asegura el director Mantilla.

Una producción santandereana

Esta es una serie de ficción basada en hechos reales, que combina elementos de comedia y drama. Los realizadores se basan en la tesis doctoral ‘El Solitario’ de Rodríguez que les brindó fechas exactas de los hechos. Los protagonistas son Hernán Méndez como el Conde, y ‘Toto’ Vega como Jiménez, y estarán acompañados de un elenco santandereano.

“Para esta historia, cojo estos dos personajes y los uno, me imagino cómo sería un encuentro entre estos dos, que ambos son muy curiosos, y recreo los momentos que van desde la primera decisión del juez hasta la segunda instancia del juicio”, expresa Mantilla.

El actor ‘Toto’ Vega y la actriz santandereana Juliana Posso, quienes integran el rodaje de esta producción. / FOTO SUMINISTRADA

El equipo de rodaje no es nuevo. Mantilla y Orduz ya han trabajado de la mano en otras historias del departamento como ‘Pienta, la resistencia que salvó a Bolívar’.

“Santander es muy rico en historia, como toda Colombia, pero el departamento tiene cuentos por contar que son de mucho carácter”, afirma Orduz. Además, agrega que acá se tiene una ventaja por la arquitectura y sus paisajes, pues existen sitios “que se han detenido en el tiempo”.

El 80 % de los interiores se graban en locaciones del área metropolitana y el 20 % son escenas en exteriores, en Zipaquirá, Cundinamarca, pues la idea es hacerlo en clima frío, ya que el juicio sucede en Bogotá.

El productor explicar que estas creaciones locales son beneficiosas para el departamento, pues los recursos que se invierten en utilería y producción “se compra y se hace acá”.

La utilería del ‘Juicio del Conde’ se sitúa en la primera mitad del siglo XX. Para lograrlo, un equipo de 50 personas en producción trabaja con el fin de ambientar la época. / FOTO SEBASTIÁN ÁGREDA

A esta última convocatoria de la Antv se presentaron más de 170 proyectos a nivel nacional. Sobre esto Cruz resalta el auge que tiene la realización audiovisual santandereana, pues “se han elaborado la mayor cantidad de productos“, como independientes o a través del canal regional vinculados a la Antv directamente.

Méndez, quien personifica al Conde, formula que lo que le interesa de este proyecto “es que es sólido y que está palpando espacios no tocados en la narrativa visual colombiana”. Sobre Santander opina que “tiene una gran diversidad de placas tectónicas, de ambientes, de paisajes y personajes que lo está haciendo una locación supremamente codiciosa, de parte del cine internacional”.

Hace cinco años surgió la idea y comenzaron a trabajar en el proceso que conlleva una investigación, unos guiones básicos y la búsqueda de recursos para financiar la serie. “Y lo que sucedió fue que cuando la Antv se estaba acabando, hicieron la última convocatoria para la industria audiovisual en Colombia y nosotros ganamos con un puntaje de 98 sobre 100”, cuenta Orduz.

Fernando Orduz Cáceres es el productor de ‘El Juicio del Conde’. / FOTO SUMINISTRADA

La Antv como apoyo para la narración audiovisual

Esta entidad tenía como objetivo brindar herramientas para la ejecución y prestación del servicio público de televisión, al velar por el acceso a la televisión, el pluralismo informativo y la eficiencia del servicio. Se creó mediante la Ley 1507 de 2012.

Actualmente los recursos que tenían destinados pasan al manejo del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones con el objetivo de reducir la brecha digital, el acceso universal, y ampliar la cobertura de redes e infraestructura hacia mejorar la
calidad de servicio para los usuarios.

Gracias al proyecto de Ley de Modernización Tic, presentado inicialmente en el 2018 por la ministra Sylvia Constaín, allí fue aplazado por la petición de varios sectores que pidieron mayor socialización del mismo.

Las expectativas de las personas que pertenecen al entorno audiovisual son varias. Orduz por su parte opina que lo que viene es “esperar qué forma tienen las nuevas convocatorias, los nuevos recursos, muy importantes para el apoyo para la industria de la televisión cultural y educativa”.

Mantilla considera que la institución “fue uno de los respaldos más grandes que ha tenido la televisión pública en toda su historia, no solo por inversión sino también por los talleres de formación como realizadores, como televidentes, como críticos o como productores”.

Pero también analiza “que hay una convergencia digital que es una realidad, o sea ya hablar por ejemplo de televidente solamente, se está quedando atrás. Ahora hablamos de audiencias, entonces sí hacía falta una reestructuración de la ley”.

Por parte de Nikolás Flórez, realizador y guionista que ha escrito cuatro series para el canal TRO patrocinado por la Antv, quien además es docente de televisión de la Unab, la gestión de ellos ha sido benéfica además, por los talleres de formación que ayudan a “entender cómo se manejan estos formatos”. “Es importante como realizador y como docente porque digamos que estoy en constante producción de lo que hago y de lo que sé y eso también está implícito en mis clases para que mis alumnos entiendan un escenario real”, añade.

La serie está en etapa de rodaje y estará disponible a principios del 2020 en la televisión pública.

Equipo de rodaje de ‘El Juicio del Conde’. / FOTO SUMINISTRADA
Universidad Autónoma de Bucaramanga