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El mejor cielo del año: Acampando bajo las estrellas en el páramo de Berlín

Con un láser verde se señalan los objetos celestes que se pueden observar durante la noche. / FOTO MARÍA PAZ RODRÍGUEZ BARRERA

Por María Paz Rodríguez Barrera*

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A las 5:40 de la tarde es el llamado a lista, y aproximadamente 15 minutos después, con todas las maletas guardadas y los asistentes a bordo del bus, comienza el recorrido hacia Los Frailejones, en el páramo de Berlín, donde se realiza el campamento y la jornada de observación del cielo nocturno.

La jornada de observación y el campamento bajo las estrellas es una de las actividades lideradas por el grupo Halley, de la Universidad Industrial de Santander (UIS), que tiene como objetivo la difusión de la ciencia. “No es común en Colombia que haya este tipo de salidas, en las que uno pueda ir a apreciar el cielo. En Santander tenemos ese beneficio y eso que no tenemos el mejor cielo del país, pero tenemos la iniciativa del grupo Halley para hacerlas”, asegura Jhonattan Pisco, instrumentista de Halley.

Luego de aproximadamente una hora y 15 minutos de recorrido, a mitad de camino, se llega al sitio conocido como La Nevera. Allí se realiza una parada para que los asistentes a la actividad se aclimaten, aprovechando que la temperatura en el lugar no es tan baja, “porque La Nevera está antes de empezar a subir la empinada. La diferencia en altura siempre es grande (Bucaramanga está a 959 metros sobre el nivel del mar y el páramo está a 3200), a pesar de que aún no está en los límites del Picacho”, relata Pisco, quien además explica que “cuando hay muy buen cielo, la parada es de entrada por salida. Y cuando nos dicen que no hay buen cielo, esperamos un rato y la parada se demora un poquito más”.

 Campamento y observación

Al llegar a Berlín, se arman las carpas en el sitio designado para el campamento, mientras los miembros del grupo Halley adecúan el sitio para las charlas sobre astronomía general, que se hacen durante la noche; montan los tres telescopios disponibles durante la noche y los ubican en el espacio adecuado para realizar la observación. En la primera charla de la noche se explican las efemérides que son visibles en la jornada, a qué hora se dan, cuánto tiempo duran, y se hacen las observaciones generales para el desarrollo de la actividad. “El grupo está conformado por más de 30 estudiantes de diferentes áreas, y hay un grupo que está más preparado en astronomía general y ciencias del cielo. Son los que saben qué son las constelaciones, qué son los cúmulos de estrellas, dónde están y cómo encontrarlos”, dice Jhonattan Pisco.

En el lugar, además de la zona de telescopios y la zona de campamento, hay una cabaña en la que se cuenta con baño para los asistentes, una cocina en la que constantemente se están preparando bebidas calientes, y una sala pequeña para tomar descanso y refugiarse en caso de lluvia o que esté haciendo mucho frío afuera. “Dependiendo de la época del año se les indica más o menos sobre qué rango está la temperatura para que vayan bien abrigados. Si es diciembre y enero, está sobre los 0, -1, -2, a veces está sobre los 5, 6 grados”, explica. Además de las recomendaciones de abrigo, también se sugieren algunas aplicaciones para celular o tablet, que facilitan la identificación de los cuerpos celestes.

Es normal que durante la jornada el cielo se tape durante una o dos horas, por lo que en este tiempo se aprovecha para realizar más charlas sobre astronomía general. “Pero si toda la noche hay cielo, el objetivo es salir a mirar los cuerpos celestes con los telescopios, porque una charla tú la escuchas en cualquier momento”, dice el instrumentista de Halley. Ya en la madrugada, se realiza una caminata ecológica por el páramo, guiada por uno de los integrantes del grupo, por un sendero que llega hasta una roca en medio del páramo, en donde además de las charlas, se toma la foto grupal que sirve de m e m o r i a de la realización de la actividad.

Clima duro

 La realización del campamento bajo las estrellas y la jornada de observación del cielo nocturno, no dependen únicamente del clima. Es necesario contar con un lugar en el que no haya contaminación lumínica, que no se encuentre cerca de la ciudad. “El cielo de la noche es rojo, pero no de las nubes sino el reflejo de la luz de la ciudad. Eso no permite ver la lluvia de estrellas que es muy tenue. Colombia está lleno de nubes, y Berlín ofrece un mejor cielo que Bucaramanga”, sostiene Pisco, quien explica también que “se espera que haya más o menos una media de 10 días con buen cielo para tener una buena tendencia. Por eso generalmente lo estamos haciendo entre diciembre y enero, que es el mejor cielo del año”, pues es en las heladas cuando la temperatura baja más y no hay alta presencia de nubes porque toda el agua ya está condensada.

En 2019 las condiciones climáticas solo permitieron la realización de un par de salidas de observación astronómica a lo largo del año.

“Al parecer es por el coletazo de las tormentas que hay ahorita en la costa atlántica, por los lados de Estados Unidos, México y Guatemala. Parece que el residual de esas tormentas el año pasado hizo que tuviéramos un cielo extraño, porque no hubo cielo despejado en todo el año”, afirma.

 La ciencia es para compartirla

 “La investigación no es una fantasía que hace un grupo de personas locas que están en la universidad, es simplemente el desarrollo de las ciencias naturales. Y es necesario dar a conocer el desarrollo de las ciencias naturales”, explica Pisco. Halley tiene como objetivo acercar a las personas a la ciencia, por eso las actividades que realiza el grupo de la UIS son abiertas para todo el público. En el caso del campamento bajo las estrellas, se recomienda que los asistentes sean mayores de 15 años, y en caso de ser menores, que estén acompañados por un adulto responsable, aunque niños menores de 8 años no se aceptan en esta actividad por la condición extrema del clima.

“La ciencia tiene que ser enseñada, tiene que ser explicada, no es reservada para un artículo, sino que es para toda la comunidad. Uno no trabaja para su propio interés, sino para un interés común”, afirma Jhonattan Pisco.

 Hay personas que no duermen en toda la noche, y pasan la jornada haciendo observación con los telescopios o compartiendo con otros alrededor de una fogata.

* Productora Unab Radio

 Instagram: @mp.rodriguezb

Universidad Autónoma de Bucaramanga