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El motocross pide pista en la región

Un transporte de dos ruedas se convirtió hace aproximadamente 94 años en un deporte extremo a nivel mundial. Saltos, giros, caídas, premiaciones e inclusive rupturas de huesos son el pan de cada día en cuanto a motocross se trata.

Es un deporte de clanes familiares donde papas, hijos y hermanos entrenan juntos para participar en las diferentes competencias. / FOTO PAULA ANDREA SANABRIA PALOMINO.

El motocross es el deporte motociclístico que se lleva a cabo en circuitos abiertos conformados por terrenos irregulares, ya sean naturales o artificiales, en el cual diversos corredores compiten en la modalidad que ellos elijan. En esta actividad se combina velocidad, destreza e inclusive fuerza para realizar las diferentes maniobras sin perder el control de la motocicleta.

Existen competencias nacionales e internacionales, pero hace más de dos años dejaron de realizarse las departamentales en Santander. Sea por falta de apoyo gubernamental, de financiamiento o de pistas en estado favorable, en el departamento desaparecieron estas competencias premiadas y con estas los pilotos que practican.

En Bucaramanga no hay un gremio o club de motocross, pero son alrededor de 15 personas las que han estado entrenando, yendo a competencias e incluso haciendo entrenamientos premiados con el fin de motivar a más deportistas a no dejar en el olvido el motocross.

Pistas en Santander

En Lebrija estuvo activa por más de 35 años la pista La Piñera, apta para la práctica del motocross. Luego del cierre de esta han aparecido dos más, una de estas es privada y la otra ha sido construida entre varios pilotos dejándola así a disposición de todos.

Pistas como Moto Park y San Pablo fueron abiertas en la búsqueda de continuar el deporte. La primera es una pista privada, ubicada en Ruitoque bajo. Carlos Montoya, dueño de esta comenta que “Moto Park nace en vista de la necesidad de una pista de motocross en la ciudad, buscando crear esta rutina aquí, porque existía el gusto, la pasión y las ganas de practicarlo, pero en ese momento no había en donde”.

La pista tiene una extensión de 590 metros, en los cuales se encuentran: subidas y bajadas, curvas con peraltes, saltos y morros de diferentes tamaños. Se especializan en el alquiler de motos de motocross, de las pistas y también cuentan con el alquiler de motocicletas para entrenar enduro o trochar por rutas aledañas al establecimiento.

El motocross es un deporte extremo de alto riesgo, pues cualquier caída, choque o desequilibrio mientras se maneja la moto, puede traer consigo rupturas o fisuras en cualquier parte del cuerpo. / FOTO PAULA ANDREA SANABRIA PALOMINO.

Actualmente, la más posicionada entre los practicantes de este deporte es la de San Pablo ubicada cerca al peaje que da vía al municipio de Lebrija. Es un terreno que tienen alquilado con el fin de que se pudiera continuar el entrenamiento de motocross. En sus inicios se les dificultaba mucho el uso de este, pues primero debían acondicionarlo para que fuera factible montar allí.

Para que una pista sea apta para entrenar es necesario que tenga un lago o fuente hídrica cercana porque se debe correr en una pista húmeda. Mantener la humedad necesaria fue un problema inicial en San Pablo “para poder regar la pista nos tocaba alquilar una motobomba que cuesta de 2 a 3 millones de pesos por una usada, entonces era eso o correr con la pista llena de polvo que tiene dos principales afectaciones: daña los motores y enferma a los pilotos, entonces era una renta que corría por cuenta de nosotros”, asegura César Augusto Avellaneda Duarte, corredor aficionado.

Mediante una rifa lograron comprar su propia motobomba hace una semana y con el lago que tienen cerca de la pista, esta permanecerá en condiciones óptimas todos los días.

No tienen ayuda, ni subsidios, ni siquiera financiamiento de Coldeportes, sus músculos de sostenimiento financiero se los dan las empresas de las que son dueños estos deportistas.

Avellaneda asegura que solo hace un año, y gracias a la creación de esta pista, han podido entrenar de manera continua en la capital santandereana “antes le tocaba a uno ir cada mes a Cúcuta a entrenar, y pues obviamente eran muy pocos los que íbamos porque entre los pilotos hay muchos jóvenes que ya sea por permisos o por su economía no podían viajar a entrenar, por ende, no estaban aptos para competir”.

Para la práctica de esta actividad, además de un terreno en buena condición, son necesarios diversos elementos. Como principal recurso una moto diseñada para esto, las cuales tienen precios que pueden oscilar alrededor de los $24 millones. También, un equipo conformado por: casco especial, botas, rodilleras, licra, protector de testículos, riñonera, pantalón, jersey, coderas, guantes, cuellera, pechera, y gafas, los cuales pueden tener costos entre los 6 y 7 millones de pesos dependiendo de las marcas. Cada elemento necesario corre por parte del deportista o su patrocinador, si llegase a tener alguno.

La pista tiene una extensión de 590 metros, en los cuales se encuentran: subidas y bajadas, curvas con peraltes, saltos y morros de diferentes tamaños. // FOTO PAULA ANDREA SANABRIA PALOMINO.

De la competencia a la enseñanza

Adrián Rangel Flórez ha estado en el deporte 17 años; se formó en España y regresó a competir en Colombia. “Mi primera carrera fue un campeonato nacional de motocross en Lebrija, ahí me di cuenta que en este deporte no se puede competir empíricamente. Me fui e hice unos cursos y volví a competir en los campeonatos nacionales de nuevo”, asegura Rangel.

Este piloto forma parte de quienes se esfuerzan por mantener vivo este deporte extremo en Bucaramanga, pero siente que el deseo de promover la práctica es algo que requiere un financiamiento económico muy elevado, el cual les queda imposible solventar por sus propios medios. “No hay ayuda del estado, este es mezquino con el motocross, principalmente porque aquí no existen exponentes como Mariana Pajón o Radamel Falcao” comenta este profesional. En la actualidad Adrián es profesor, “entreno niños para llevarlos a un evento mundial que se llama Loretta Lynn en Tennessee, Estados Unidos; también un equipo oficial en Argentina, de enduro; y aquí en Bucaramanga estoy preparando cinco chicos para el nacional”, cuenta Rangel.

Uno de sus estudiantes es Sergio Andrés Rueda Rosales, un joven de 19 años y quien está entrenándose para su participación en las competencias nacionales. Rueda ha concursado en competencias dentro y fuera de Santander y su última victoria fue en diciembre de 2017 en Lebrija. Tres días a la semana va a la pista San Pablo a realizar sus ejercicios, “esta práctica implica varias cosas, desde capacidad física hasta mental, siempre hay muchos riesgos, pero hay que tener conocimientos básicos, para afrontar las situaciones”, así define su entrenamiento y ejercicio práctico este piloto.

Por falta de un club o entidad en la ciudad, no se puede realizar competencias, pues según las leyes, para hacer una competencia se deben cumplir ciertos parámetros, como permisos, tener seguros, pero principalmente ser un deporte avalado por Coldeportes. Esto genera que lo único que puedan organizar en el área metropolitana sean entrenamientos premiados. Salomón Bueno es un piloto retirado quien hace 18 años se encarga de organizar este tipo de eventos, “el único que hace posible que se realicen estos eventos en Santander soy yo, siempre y cuando se tenga el aval de algún alcalde”, afirma. Además, expresa que para realizar un evento de motocross en una pista en buenas condiciones como San Pablo se deben invertir $15 millones, que solo se consiguen cuando alguna alcaldía propone el evento.

Para la participación en torneos nacionales existen ciertos tipos de reglas, como qué motos usar según su edad y experiencia, como debe ir la nomenclatura de cada moto, entre otros, esto está legislado bajo en el Reglamento Nacional Modalidad Motocross.

Las decisiones respecto a los eventos en los que participarán o las actividades que harán para generar recursos las toman los pilotos mayores y los padres representantes de aquellos que aún son menores de edad. Entre las rutinas de estos deportistas está ir cada fin de semana a la pista San Pablo y reunirse para entrenar entre todos.

Por Paula A. Sanabria Palomino

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Universidad Autónoma de Bucaramanga