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El municipio del clima de seda y calles deshabitadas

La pandemia de la covid-19 ha transformado a nivel mundial el diario vivir de cada persona. Zapatoca, ubicado a 68 kilómetros del área metropolitana de Bucaramanga y cuya principal actividad económica es el turismo, no es la excepción.

Parque principal de Zapatoca, municipio de la provincia Metropolitana de Santander. El lugar está con sus pasillos y bancas desiertos a consecuencia de la pandemia. / FOTO LAUREN NIEVES

Por Lauren Nieves Díaz
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Seis de la mañana, el sol está saliendo, los pájaros cantan y la brisa del acogedor pueblo
roza con la piel de todo aquel que suele madrugar. Algunas personas empiezan a despertar después de esto, se bañan, se arreglan, hacen desayuno, otros solo salen preparados para afrontar su día. Para algunos la escuela, el trabajo o simplemente deberes matutinos que hacen que cada mañana las personas en el pueblo del clima de seda (por su temperatura promedio de 18° a 22° C) salgan de sus hogares a cumplir con sus responsabilidades.

Cada día esta rutina era común entre los habitantes de Zapatoca, Santander. Un lugar en donde se vive descansado y en paz. Ismael Umaña Rojas, director del Museo Precolombino de Zapatoca,afirma: “Es este ambiente de tranquilidad, de disfrutar de su clima, sus escenarios naturales, disfrutar el solo hecho de caminar sus calles”. Estas son algunas particularidades que hacen llamativo el municipio. Además añade que el pueblo “le ha venido apostando a que la gente se dé cuenta de que en estas montañas hay un lugar importante, interesante, con una historia y una tradición digna de vivir, conocer y compartir”.

Antes de la pandemia de la covid-19 la localidad, en diferentes ocasiones del año, se llenaba de visitantes que pasaban un rato agradable y conocían la historia, las calles, la cultura y todo lo que contiene el municipio. Para Ricardo Quijano Valderrama, gerente de Hotel Chalets Suizos, “Zapatoca como lugar turístico es un privilegio. Recorrer y conocer la naturaleza que brinda, proporciona seguridad y dan ánimos de volver una y otra vez”. Además dice que el turismo es “de altura, interesante y cultural”.

Solo algunas personas salen a las calles a suplir sus necesidades, mientras que otras prefieren recurrir a los domicilios. / FOTO LAUREN NIEVES

Pero en marzo de este año, cuando el Gobierno colombiano dio inicio a la cuarentena, el rumbo del turismo dio un giro evidente. Según Quijano Valderrama, “antes del coronavirus venía una dinámica importante, estaba viéndose interesante en cuanto al comportamiento de los indicadores de ocupación en la hotelería durante los fines de semana”. Además, según Elizabeth Prada Díaz, presidenta de la Asociación para el Desarrollo Turístico Turizap, la participación en los hoteles era de un 70 % y 80 % respecto a la disponibilidad de camas. Es decir, la capacidad hotelera es de 800 a 1000 camas aproximadamente, afirma Guillermo Rincón Velandia, vicepresidente de Turizap.

Por ende, y a raíz del aislamiento, algunos trabajadores, empresas y locales dejaron de laborar por cuidar la salud de todo el personal y de sus familias. “No somos, como municipio, una excepción de lo que está pasando en el mundo y que ha implicado que hoy vivamos una condición distinta”, dijo Umaña Rojas. En consecuencia, el turismo se ha pausado y el pueblo se ha visto obligado a no recibir visitantes mientras dura esta emergencia para evitar que el virus se propague.

Al cierre de esta edición (sábado 11 de julio) Colombia tenía 145.362 casos confirmados, de los cuales 1.281 están en Santander. Barrancabermeja tiene 443, Bucaramanga tiene 314 y Floridablanca 207. En Zapatoca, que tiene cerca de 8.700 habitantes, no se registran casos.

Trabajo remoto

Actualmente, las personas suelen trabajar desde casa o en algunos casos laborar con medidas estrictas de seguridad dadas por el Gobierno colombiano para evitar la propagación del virus. Es el caso de Coagroinza, un restaurante, cafetería y reconocida dulcería que ha tenido que adecuarse a las circunstancias. Según Zoraida Rueda Garrido, representante legal, “somos una empresa supervisada por el Invima (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) y ya teníamos dentro del programa todas esas normas de higiene, desinfección y procesos de limpieza”, por ende no han sido notorios los cambios que se han implementado dentro de la empresa. Sin embargo, Coagroinza ha tenido que acudir a los domicilios y acceso fácil a los productos y servicios que prestan para garantizar el buen funcionamiento de las labores. Rueda Garrido añade que por la situación, “hemos tenido que reducir a tres operarios y los que estaban por prestación de servicios, por el momento, estamos sin ellos”.

Estas medidas han representado un esfuerzo por parte de los residentes, para evitar el contagio del virus. De acuerdo con el director del Museo Precolombino, “la población ha comprendido, en su gran mayoría, la importancia de la cuarentena, respetar los toques de
queda, y las medidas que hoy nos llevan a decir que somos un municipio de cero contagios”. Así pues la covid-19 no ha llegado y esto se ve reflejado gracias a la ciudadanía que ha encontrado la forma de respetar estas normas y cuidar su salud y la de las personas cercanas.

Hoy el municipio no recibe a las personas que no son habitantes del lugar. El pueblo al iniciar el año en comparación con la actual circunstancia es solitario. Prada Díaz dice que “antes del coronavirus nos visitaban los turistas y en nuestra oficina los atendíamos con videos, folletos, les contábamos historias y los contactábamos con informadores turísticos que los llevaban a recorridos”, y añade que actualmente “el turismo se paró 100 %, está todo cerrado y por esa razón la oficina de Turizap no se abre”. Por ende, al pueblo no están ingresando personas de visita. Quijano Valderrama afirma que “estamos en ceros en turismo”, lo cual representa un gran cambio para el municipio y su día a día.

Zapatoca, un destino preferido por los turistas, se encuentra con sus calles vacías y sin visitantes.
/ FOTO LAUREN NIEVES

A pesar de esto, la pandemia ha permitido aprovechar el tiempo para adecuar y gestionar el servicio al turista. Quijano Valderrama afirma que “no hay que esperar que se acabe la emergencia para planear y hacer estrategias de regreso, es el momento de armarlas y organizarlas para poder salir adelante”. De igual manera, cada oportunidad para mejorar la gestión de una empresa y poder brindar el mejor servicio a quienes visiten Zapatoca en un futuro, representa un progreso. Así pues, la presidenta de Turizap afirma: “Vamos a iniciar con la revisión y ajuste del Plan de Desarrollo Turístico, debido a que se deben incluir temas relacionados con la bioseguridad”, esto para todo aquel que quiera conocer el lugar y su cultura, en un futuro, se le proporcionen las medidas de prevención y se sienta seguro al visitarlo.

La pandemia ha ocasionado que se divida en un antes y después de la covid-19 ya que solían ir turistas y actualmente los medios de transporte intermunicipal se encuentran pausados y las personas cumpliendo con la cuarentena. “Nuestros esfuerzos tienden a que podamos continuar con las cosas que hemos iniciado en materia de cultura y turismo, convencidos de que son de vital importancia no solamente para el crecimiento económico, sino para el rescate de nuestra identidad como nación”, afirma Umaña Rojas.

Universidad Autónoma de Bucaramanga