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El otro coletazo del coronavirus

El presidente del Colegio Colombiano de Psicólogos y exdocente-investigador de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Bernardo Useche Aldana, analiza el impacto psicológico que generará la pandemia en la sociedad colombiana.

Bernardo Useche Aldana, presidente del Colegio Colombiano de Psicólogos y exdocente-investigador de la Unab. /FOTOS SUMINISTRADAS

Por Pastor Virviescas Gómez

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¿Les preocupa a los responsables del sistema de salud el componente psicológico y emocional que genere esta pandemia?

La preocupación por el impacto psicológico de la pandemia existe en el Ministerio de Salud. El problema es si esa preocupación se materializa en medidas concretas debidamente financiadas por el Gobierno nacional con recursos nuevos y distintos a los que se destinan a la salud mental en el actual sistema de salud y los cuales son absolutamente insuficientes.

Se verán largas filas de pacientes pidiendo cita con un psicólogo? ¿O el covid-19 no dejará ninguna

secuela en la salud mental y en el comportamiento de las personas?

El pasado 10 de abril el diario El País de España tituló: “Todo el mundo en Wuhan padece un trauma”, lo cual ilustra muy bien que al igual que en la economía el impacto psicológico de la pandemia sobre la población será de una enorme dimensión. En Colombia, los efectos de la pandemia se acumularán sobre la ya precaria salud mental de la población. Décadas de múltiples violencias y de profundas desigualdades socioeconómicas constituyen, entre otros, los determinantes sociales de problemas como el suicidio cuyas estadísticas en los años recientes son alarmantes. No hay duda que aumentarán las consultas psicológicas. De hecho en las líneas de emergencia ya ese número ha crecido significativamente.

¿La gente se volverá menos sociable? ¿O por el contrario esta crisis sanitaria llevará a que se exprese más el afecto y la solidaridad?

Esta crisis puede sacar lo peor o lo mejor de todos nosotros. La crisis tendrá un efecto de acuerdo con cómo se logren moldear los perfiles de personalidad de cada quien. Especialmente en dimensiones como Introversión -Extroversión o Cicatería – Generosidad. También de hasta dónde las realidades de la pandemia como las desigualdades en ingresos y acceso a la salud motiven a cambiar la cultura de sálvese quien pueda que ha impuesto la economía neoliberal. Enfrentar con eficacia y efectividad la pandemia exige de cooperación, solidaridad y por supuesto afecto, afecto genuino y no interesado.

¿En lo que respecta a la salud mental esta pandemia afecta por igual a mujeres, hombres y niños?

Por encima de las diferencias de género o edad, hay un determinante social fundamental del efecto sobre la salud mental: la capacidad para satisfacer las necesidades básicas. No hay nada que genere más ansiedad, estrés o depresión que la incertidumbre de si se va a tener el día siguiente qué comer o qué dar de comer a los hijos. Por su nivel de desarrollo físico, cognoscitivo, emocional y social, los niños necesitan de especial cuidado, protección y afecto. Debemos ser atentos observadores de la conducta infantil durante la pandemia para estar prontos a proporcionarles el apoyo psicológico que necesiten.

La pandemia ha llevado en varios países a una “rebelión de los viejos” por la ideología discriminatoria camuflada bajo la excusa de una mayor vulnerabilidad. A ningún viejo todavía activo y productivo, como son muchos, le parece bien que lo llamen con displicencia: “abuelito”. Uno de los aspectos que más está afectando psicológicamente a las mujeres ha sido agregar a sus ya exigentes actividades diarias, el tener que ayudar a sus hijos con las tareas escolares.

¿Se disparará la tasa de esquizofrénicos y suicidas?

Sin duda, con la pandemia aumentarán los problemas mentales y los suicidios. Pensando con el deseo: no creo que se “disparen”. Las personas que ya presentan trastornos mentales como la esquizofrenia deben recibir cuidadosa atención.

Además de ignorancia y estupidez, ¿qué otros factores hacen que tanta gente crea en noticias falsas y anónimos que dicen imbecilidades?

La cultura de la pereza intelectual, del facilismo, del evitar reflexionar, de posar de que se sabe sin saber, del chisme. Somos un país de chismosos sin criterio para verificar el contenido del chisme.

¿Regalarle de comer a quien pasa pidiendo una ayuda o salirse al balcón a cantar es descubrir facetas conmovedoras en quienes lo hacen o una muestra del miedo que le tienen al covid-19?

Estos comportamientos son rituales con un profundo contenido simbólico. Son una forma de conjurar el miedo y la incertidumbre pero también de reconocer y apropiarnos de la nueva realidad. Revelan nuestra disposición a cooperar con el vecino o el desconocido al tiempo que exorcizamos nuestras ansiedades.

Depresión, ansiedad, estrés, problemas de sueño… ¿Qué síntomas puede presentar alguien que la cuarentena le esté afectando y requiera tratamiento psicológico?

Es comprensible que las personas presenten reacciones de ansiedad y estrés ante la incertidumbre generada por la pandemia, por las condiciones de confinamiento y por los cambios en hábitos y rutinas. Son respuestas de alerta naturales ante situaciones de peligro. En estos momentos hay sudor en las manos y el corazón

palpita fuertemente. Cuando esto ocurre, es tiempo de relajarse, de respirar profundo y mantener el autocontrol. También es natural que como lo estamos viviendo, la situación estresante se prolonga semanas y se pase a una situación de desaliento físico y mental. Si este estado de ánimo se presenta, es el momento de activarse, hacer ejercicio, interactuar con otras personas, asomarse por la ventana para recibir el sol. ¿Cuándo acudir al psicólogo? Cuando se observen señales de conductas que empiezan a repetirse y a percibir que no

tenemos control de la situación. No es igual dormir mal una noche que experimentar insomnio una semana. No es lo mismo irritarse ocasionalmente que responder airadamente a una situación trivial; no es lo mismo sentirse bajo de ánimo que no querer levantarse de la cama. Por supuesto éstas no son las únicas señales.

¿Esta pandemia con sus millones de infectados y miles de muertos generará un boom de ideas innovadoras o una generación de desquiciados?

No sé. Habrá que esperar. Hasta ahora lo que vemos es la misma corrupción y la misma violencia…

Universidad Autónoma de Bucaramanga