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El teatro bajó el telón

Las expresiones culturales y artísticas son parte de la vida de los ciudadanos. Cuando se decretó la cuarentena obligatoria en marzo de 2020 en Colombia, los escenarios culturales de las distintas ciudades del país fueron los primeros en cerrar sus puertas al público y han sido los últimos en abrirlas.

El Teatro Santander se construyó entre 1928 y 1932. En el 2009 se crea la Fundación Teatro Santander para salvaguardar este y otros espacios artísticos que estaban en deplorables condiciones. /FOTO PAULA VALENTINA QUINTERO SERRANO

Por: Paula Valentina Quintero Serrano
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La historia del teatro se remonta a los siglos V y VI a.C. en la Antigua Grecia, específicamente Atenas. Este arte ha hecho parte de la civilización desde los cimientos de las comunidades y sociedades que tenían la necesidad de entretenerse. Sin embargo, su función social sobresale sobre su oficio de entretenimiento, ya que diversas metodologías del teatro permiten desarrollar la capacidad de reflexionar sobre la realidad de manera crítica y romper las brechas sociales para generar un cambio.

Aunque la pandemia por el coronavirus afectó de manera drástica la participación de la ciudadanía en dichos eventos culturales, antes de esta crisis de salud mundial la asistencia del público a funciones de teatro era del 17.6 %, un número muy bajo si se compara con el 74 % de personas que asistían a funciones de cine, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE. El sector del arte en Colombia tuvo un decrecimiento económico del 35 %, que se vio reflejado en artistas sin empleo y gestores culturales en la quiebra.

El director de la Fundación Teatro Santander, Antonio José Díaz, dice que se han hecho muchos esfuerzos para que el arte siga adelante en Santander. En el 2019 se desarrollaron 66 eventos con una asistencia aproximada de 35.000 personas en dicho teatro, que está ubicado en la calle 33 # 18 – 60 frente al Parque Centenario de Bucaramanga. Aunque por la pandemia hubo un grave impacto para este sector, “se están haciendo todos los esfuerzos para mostrar que el arte es una necesidad inaplazable en estas circunstancias y que volveremos con los mismas”, expresa Díaz.

Esta no es la primera vez en la historia que el género teatral sobrevive a una pandemia, pues durante la Peste Negra (1346 – 1353), la peste bubónica (1603 – 1613) y la gripe española (1918 – 1920), entre otras, la inspiración invadió a los dramaturgos como Shakespeare para crear obras de teatro que perduran hasta el sol de hoy.

Durante la pandemia el grupo de Teatro UIS realizó una temporada de domingos de teatro con más de 900 espectadores en total que disfrutaron de una serie de obras de comedia. /FOTO SUMINISTRADA GRUPO TEATRO UIS

Según Omar Álvarez Vera, director de Teatro UIS, “en la antigüedad la gente no tenía todos estos cuidados y menos un gobierno que mandara a la gente a encerrarse ni nada por el estilo, sino que el teatro seguía deambulando y haciendo cosas en lo posible y eso hizo que se mantuviera vivo. En este caso nos toca revivirlo, darle respiración boca a boca para tratar de levantar ese teatro”.

En cuanto a la participación de la ciudadanía en estos espacios artísticos, desde su experiencia como director, dice que “todo lo que ha pasado con los espectadores en Bucaramanga es culpa de los directores de teatro pues solo hacen obras que les satisface a ellos y nunca piensan en lo que quiere el público, y eso no quiere decir que tengamos que producir basura”. Por ello, para él, el arte que se hace desde una universidad pública como la UIS, que no tiene un compromiso comercial de cumplir con algún rango de boletería en venta o de inversión económica, es el teatro que puede trabajar perfectamente en función de la audiencia.

Para el actor de teatro Elian Díaz (de la compañía Teatro UIS), lo más bonito de presentarse en una obra es ver las reacciones de las personas después de que termina. “Cuando ríen, cuando aplauden, cuando es el final de la obra, cuando salimos a escena a ver quiénes vinieron a vernos, a que se tomen fotos con nosotros, es muy bonito saber que a la gente le gusta lo que uno hace”.

Además, para él, esta es una forma de ayudar a las personas, ya sea con auxilios humanitarios, donaciones a través del arte, presentaciones en barrios populares donde nunca han asistido agrupaciones teatrales, y poder vivir esa conexión entre los niños que se identifican con los actores que están ahí para entretenerlos un rato y sacarlos de la realidad de las calles.

Juan Sebastián Delgado, estudiante de arte dramático en la Universidad El Bosque. SUMINISTRADA POR JUAN SEBASTIAN DELGADO

“Creo que es muchísimo más gratificante que cualquier aplauso y que cualquier ovación es el saber que de alguna manera estamos ayudando a que la sociedad mejore, así sea solo un poco. Entonces cuando hay una oportunidad de realizar ayudas, de realizar colaboraciones a la sociedad y aportes, es mucho más gratificante”, comenta el actor Díaz.

El Ministerio de Cultura, a través del programa Reactivarte, explicó que este año se aumentará el presupuesto a 5.020 millones de pesos para mejorar los auditorios de teatro y carpas de circos en el país. Esto representa un aumento del 81 % frente al 2020, que contó con 2.760 millones de pesos.  “Aunque Colombia es un país muy cultural, diverso, colorido, bello y los demás países se dan cuenta, lastimosamente el colombiano no. Colombia no es que apoye directamente el arte como un sector grande y valorado”, dice el estudiante de arte dramático de la Universidad El Bosque de Bogotá, Juan Sebastián Delgado. Para Delgado, su trabajo no se basa en ser famoso, ni verse bien en escena, sino en interpretar y alzar su voz por los que no pueden ser escuchados. “Estar ahí en el escenario significa poder hablar por las voces que no son oídas, interpretar esos personajes, interpretar esas voces. Esa es la esencia del teatro”.

Universidad Autónoma de Bucaramanga