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El Teatro Santander recibirá sus primeros invitados el 26 de abril

La obra de 36 mil millones pesos inaugurará la fase uno llamada “La Gran Sala”, con capacidad para mil personas. Los primeros invitados serán los inversionistas, pero artistas locales son quienes esperan esta obra con mayor expectativa.

La obra de 36 mil millones inaugurará la fase uno apodada “La Gran Sala” con capacidad para mil personas. / FOTO JUAN CAMILO RODRÍGUEZ

La obra de 36 mil millones pesos inaugurará la fase uno llamada “La Gran Sala”, con capacidad para mil personas. Los primeros invitados serán los inversionistas, pero artistas locales son quienes esperan esta obra con mayor expectativa.

El 26, 27 y 28 de abril se abrirán las puertas del Teatro Santander para el área compuesta por el salón de recepción y el escenario principal. Sin embargo, la fase dos en la que se encuentran el sector de alimentos, oficinas y un teatrino, con capacidad para 300 personas, aún sigue en construcción y tiene un avance del 65 %. El primer día los invitados serán las personas pertenecientes a las entidades, tanto públicas como privadas, que han hecho inversión en el proyecto. Los demás días estará disponible para el público en general.

Antonio José Díaz Ardila, arquitecto restaurador, es el director ejecutivo de la Fundación Teatro Santander desde su inicio en el 2008, cuando el municipio compró el predio. Para Díaz Ardila la obra debe ser considerada como una arquitectura moderna porque “la realidad es que se construyó un teatro nuevo, nosotros sólo respetamos el nombre, el uso y la fachada”. Según el arquitecto, lo que él llama “La Gran Sala” (el auditorio principal) es la más alta de Colombia y la que actualmente cuenta con las mejores características tecnológicas como su sistema de luces y sonido.

Del teatro anterior también se dejaron unos arcos antiguos como una señal arqueológica, que según lo explica él, “no se trataba de tener un teatro antiguo sino uno nuevo con la tecnología del siglo 21. Cualquier teatro del mundo que en los últimos años no haya tenido una remodelación total, debe llamarse museo”.

Las expectativas del entorno artístico y educativo

La junta directiva de la Fundación Teatro Santander está conformada por siete entidades: Municipio de Bucaramanga, la CCB, Unab, Udes, CCO, Marval y Rayco /FOTO JUAN CAMILO RODRÍGUEZ

Los artistas de Bucaramanga han estado pendientes del resultado que entregará la Fundación Teatro Santander, pues cada uno tiene necesidades diferentes que esperan el teatro supla. Juan Camilo Montoya Bozzi, rector de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab) espera que el proyecto “se convierta en el epicentro de la cultura. Allí se deben congregar todos los actores del sector y su administración debe ser consecuente con la inversión efectuada”. Agrega que el hecho de que se haya conformado una fundación, de la que la Unab hace parte, garantiza que las expectativas se cumplan.

El programa de teatro de la Escuela Municipal de Artes (EMA) es uno de los beneficiados, pues se les ha prometido un espacio dentro del teatro para llevar a cabo sus actividades. Néstor Hernández Santos, coordinador del programa de teatro de la EMA, dice que con la apertura del teatro vienen dos retos: El teatro debe tener una programación continua, para que le dé sentido a la inversión hecha. Es decir que no deben existir espacios de tiempo desaprovechados o vacíos y por lo tanto exige a los artistas tener un producto permanente, sino es así, preparémonos para que cierren el Teatro Santander otra vez.

La Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab) está programada para presentarse en la inauguración del proyecto. Su director, Rafael Suescún Mariño, espera que el teatro sea capaz de albergar a artistas locales e internacionales y agrega que éste es “uno de los logros más grandes que tiene la ciudad para la cultura bumanguesa y una oportunidad para que todos nos unamos (sector público y privado)”.

Por su parte, escuelas privadas también quieren ser tenidas en cuenta para hacer uso del teatro. Saahid Gualdrón, director de la Escuela Studio 5 y director artístico de la Corporación Rhapsodia, dice que en Bucaramanga no existe un espacio para el arte, como con el que sí cuentan Bogotá, Medellín y Cali. “A veces uno deja de producir o de soñar cosas muy grandes, porque el lugar no cumple con las características”, aseguró Gualdron.

Para Sandra Fuentes Marín, propietaria de Joy Dancing, la primer empresa de ropa especializada para bailarines en Santander, “con la apertura del teatro vamos a poder generar otro tipo de oportunidades y encuentros, donde el baile va a ser complementado con todas las cadenas de valor del mercado incluida la nuestra que es la del vestuario”.

Un teatro multifacético

El Teatro Santander tiene 6.200 metros cuadrados construidos y su espacio debe cumplir con las necesidades de todos los tipos de artistas. “En Bucaramanga no tenemos 200 teatros, como sí los tienen las ciudades europeas, por lo tanto el auditorio es múltiple y está diseñado para todo tipo de presentaciones”, explica su director ejecutivo, José Díaz Ardila.

Las columnas del antiguo teatro se conservaron como una forma de homenaje al antiguo diseño creado por el arquitecto Federico
Blodeck Ficher. /FOTO JUAN CAMILO RODRÍGUEZ

Para cumplir las expectativas de artistas y público se llamó a diez grupos de profesionales entre los cuales Díaz Ardila, destaca al arquitecto Álvaro Tobón Hincapié, mayor experto en teatros en Colombia; Miguel Prada Barajas, arquitecto encargado de los detalles y acabados; Ramón Álvarez, ingeniero que se ocupó del cálculo estructural; Jaime Suárez Díaz, encargado del estudio de suelos; Aurelio Camargo, asuntos hidrosanitarios; Florentino Rodríguez, experto en aire acondicionado; Juan José Virviescas y Andrés Nuñez Rubiano, profesionales en acústica; y la empresa Inrale que es la encargada de la construcción. Para el arquitecto José Díaz, contar con ellos fue el mayor reto del proyecto.

También, se invirtió en dos pianos de la marca Steinway & Sons, una concha acústica marca Meyer Sound, una plataforma móvil, un equipo de sonido marca Meyer Sound y un telón de boca, pintado por la artista santandereana Cristina Beatríz González Aranda. Todo lo mencionado, explica José Díaz, fue seleccionado de lo mejor del mundo y enviado a traer de diferentes lugares como New York, San Francisco y Canadá.

Retos culturales y educativos

El proyecto está ubicado en la calle 33 con carrera 19, una zona que por años se ha visto permeada por prostitución, drogas y robos. Por esta razón, uno de los principales retos es hacer la zona atractiva para los ciudadanos y turistas.

El teatrino tiene una capacidad para 300 personas y su construcción tiene un avance del 65 % a la fecha. /FOTO JUAN CAMILO
RODRÍGUEZ

El Centro Cultural del Oriente (CCO) se encuentra junto al teatro y ha estado trabajando en la imagen del lugar. Sin embargo, para Néstor Hernández Santos, coordinador del programa de teatro de la EMA, “el proceso de recuperación depende de la actividad constante del teatro, el arte no tiene restricciones, hay que permitir que todos tengan acceso”. Camila Botero Santos, coordinadora cultural del proyecto Teatro Santander, explica que habrán presentaciones gratuitas, pero que la mayoría de las presentaciones tendrán un costo entre los 5 mil y 90 mil pesos dependiendo de la silletería. “Todo es un proceso de formación de público, la gente debe entender que los artistas, productores y técnicos se pagan”.

A lo que el director ejecutivo de la Fundación Teatro Santander, José Díaz, agregó que “la atención irá dirigida primordialmente a los más de 120 mil universitarios y 200 mil estudiantes de colegios. A los grandes les puede gustar la obra, pero a los jóvenes y niños les puede cambiar la vida”. Según Díaz Ardila, “la idea es que sea un teatro incluyente, hemos tenido visitas de grupos minoritarios, para que ellos no se sientan excluidos”.

Para Rafael Suescún, director de la Orquesta Sinfónica de la Unab, “todas las ciudades están preparadas para recibir un teatro como éste, pero no hay que ir buscando resultados inmediatos sino como un proyecto con un efecto en la cultura a largo plazo”. Aún no se conoce el impacto que puede tener la publicidad del teatro, pero se habilitarán plataformas donde las personas podrán tener acceso a toda la programación anual o postular su presentación artística para ser mostrada en el Teatro Santander. Según Camila Botero, “Hay que buscar estrategias y canales de comunicación para que a todos los públicos les parezca interesante. Es un teatro para todos no solo para las élites”.

“Una ciudad que le da importancia a este tipo de actividades, le garantiza a su población oportunidades de crecimiento, educación, sensibilización y le quita posibilidades a tantas tentaciones que, por ejemplo, amenaza a la juventud” dice, el rector de la Unab Juan Camilo Montoya. Él también agrega que el Teatro Santander debe ser ese catalizador que nos enseñe, a todos sin ningún distingo, a disfrutar de la cultura.

Por Juan Rodríguez Pérez

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Universidad Autónoma de Bucaramanga