El Tercer Carril le quitó brillo al Diamante

Por Catalina Gómez /mgomez781@unab.edu.co

La construcción del Tercer Carril en la autopista Bucaramanga-Floridablanca para solucionar los problemas de movilidad que generaba constantes trancones, empezó en 2014, pero durante una década esa obra ha ocasionado un grave problema en la entrada al barrio Diamante II.

Primera foto del barrio Diamante II (se desconoce el año). Entrada después del 2017 con la creación del deprimido. /Fotografía tomada de: Vanguardia.

El Diamante II, ubicado en la comuna 10, al sur de la meseta, fue fundado el 28 de noviembre de 1969 sobre el terreno de la finca El Palmar. Al comienzo de 1970 se nombró la primitiva Junta de Acción Comunal y el 18 de enero se celebró la primera misa que ofició el párroco Bernardo Ospina. Ese mismo año, el 25 de julio, fue inaugurado el Viaducto García Cadena, siendo presidente Misael Pastrana Borrero, lo que permitió que el barrio quedara incorporado de manera definitiva a la meseta.

Así fue creciendo de manera articulada con el resto de la ‘Bonita’, con sus defectos y virtudes, hasta que el desarrollo de la capital de Santander obligó a la ejecución de proyectos que permitan una mejor movilidad, entre ellos la ampliación del corredor primario de la autopista Bucaramanga – Floridablanca o tercer carril, que tenía como propósito ampliar la capacidad vial de la autopista, una de las principales arterias viales de la capital santandereana. El plan -según la página de la Gobernación de Santander- permitiría mejorar la movilidad, reducir los tiempos de desplazamiento y disminuir la accidentalidad en la zona.

La obra tenía presupuestada una inversión de $156 mil millones, tiene una longitud de 2.1 Kilómetros, desde La Puerta del Sol hasta el Puente de Provenza. Del presupuesto, $60 mil millones son por parte de la Alcaldía de Bucaramanga y $96 mil millones fueron aportes de la Gobernación de Santander.

Proyecto de cómo se vería sector Diamante II hacia Provenza. /Fotografía tomada de: Gente de Cabecera.

Debido a los problemas de tráfico constante y la contaminación del aire, el presidente de la junta de acción comunal, Miguel Alfredo Rodríguez asegura que “todo el mundo sabe que en este momento tenemos un problema terrible de mala ejecución y construcción, es decir, que el deprimido quedó construido al revés. En lugar de venir del Centro Comercial Cacique para salir a la autopista, los del Diamante salen al Cacique, una locura patrocinada por la Alcaldía. Hoy en día encontramos la vía totalmente colapsada. Sacaron el tráfico por una calle común y corriente que tiene una pendiente muy alta, es decir, por la calle 83”.

Frente a ello, el subdirector de Ordenamiento y Planificación Integral del Territorio (SOPIT), Héctor Julio Fuentes Durán, en el último reporte (2024) de la Corporación de Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), dice que se han experimentado niveles de contaminación que oscilan entre moderados y perjudiciales para grupos sensibles. Ese fenómeno ha encendido las alarmas entre los ciudadanos y las autoridades ambientales.

La situación actual pone en evidencia la necesidad de acciones concretas para mejorar la calidad del aire. Las partículas PM2.5, especialmente dañinas para la salud, alcanzaron concentraciones superiores a varias veces el valor guía anual de la OMS. Estas partículas pueden provocar desde tos o dificultad para respirar hasta agravar enfermedades respiratorias crónicas.

Carrera 24, antes entrada barrio Diamante II y salida hacia la autopista que conduce de Bucaramanga hacia Floridablanca. /Fotografía diciembre 2012. Google maps.

Cuando era alcalde Luis Francisco Bohórquez Pedraza y gobernador Richard Aguilar Villa, salió a colación que la fecha de inicio de ese proyecto sería en enero del 2014 y terminaría para noviembre del 2015; sin embargo, dos años después no se había terminado, es más una década después se presume terminada, pero con defectos; ahí siguen el ruido vehicular y la polución del aire. De hecho, ni siquiera la entregado y ya estamos en 2024.

En 2016 los habitantes protestaron contra el deprimido, lo que generó cambios viales, ya no permitirían que los carros ingresaran por la carrera 24 (que conduce del Centro Comercial Cacique), continuaran su tránsito por la parte trasera del conjunto Colseguros para salir directamente a la autopista sin tener que entrar al barrio.

Carrera 24, actualmente del barrio Diamante II y salida del barrio hacia el sector del Cacique. /Fotografía Catalina Gómez

Peor cambiaron la ruta hacia la autopista a Floridablanca, todos los vehículos del sector del Cacique quedaron canalizados al Diamante II, para subir por la calle 83 que conecta con la autopista. Otro cambio fue la omisión de la entrada desde Floridablanca a la altura de Motoreste. Y, por último, el cierre de la salida del barrio hacia el norte de la ciudad frente al CAI viaducto.

En diciembre 2017 realizaron la última inversión para el proyecto con $7.000 millones más de inversión. Pavimentarían dos vías más, pondrían semáforos detrás de Motoreste, harían la ‘subterranización’ (entierro de los cables) de la red eléctrica, crearían una cancha para el barrio Antonia Santos, terminaría la rampa del puente peatonal, la construcción de un muro sobre la calle 70 y la adecuación de la ‘Signografía Guane’, que por poco termina como esa etnia, desaparecida.

‘Signografía Guane’, obra del artista santandereano Rafael Díaz Chacón, ubicada en el costado oriental de la autopista, alrededores del barrio Antonia Santos. /Fotografía tomada de: Vanguardia.

Después de cuatro años, diciembre del 2019, dijeron que harían la finalización, pero ya a estas alturas la obra superaba los $200.000 millones, gran parte de ellos provenientes de regalías. 

Con todos estos malestares, el Diamante II los habitantes llevan 7 años buscando solución a la desviación de rutas de transporte público, vehículos particulares y pesados y de carga; cargando con las molestias que causa el tráfico en este tramo.

Pero el problema no es solo de la movilidad, los habitantes dicen que están cansados del ruido, tanto que las muchas de las viviendas de la calle 83 están desocupadas. “Claro que sí, las casas las están vendiendo, pero nadie compra con semejante ruido. Antes pasaba uno que otro carro, ahora pasan hasta cinco mil durante el día, es caótico”, insiste el presidente de la Junta de Acción Comunal.

“Antes del 2014 era tranquilo, pero ahora la salud también está afectada, en este barrio hay muchos adultos mayores, muchos niños que van al parque y preciso por ese entorno pasa todo el flujo, hasta ahí llega y sube por la 83. Esa entrada está afectando demasiado la vida del barrio, de la gente de aquí” afirma Jorge León, otro residente.

El 6 de agosto del 2022 la Alcaldía de Bucaramanga presentó el diseño que busca darle solución vial y evitar el alto flujo que tiene la calle 83. La Secretaría de Infraestructura, junto con la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, realizó estudios de movilidad para evaluar la posibilidad de un cruce vial para evacuar el paso de automóviles.

La solución es una construcción semaforizada a través de una placa adosada sobre el deprimido, junto con obras complementarias de urbanismo, sumideros, redes secas y pavimento. Para ese tiempo estaba en fase I y se estimaba un presupuesto de $1.500 millones según el presidente de la junta de acción comunal.

Representación de la placa adosada propuesta por la Alcaldía de Bucaramanga. /Fotografía tomada de: Alcaldía de Bucaramanga.

Con el cambio de gobierno ya efectuado, los habitantes esperan que la Gobernación de Santander ejecute el proyecto que permitirá conectar la carrera 24 con la autopista, evitando así el alto tráfico por el barrio. Y es que el secretario de Infraestructura de la Gobernación anterior, Iván José Vargas, mencionó que por cuestiones de tiempo y recursos no se pudo ejecutar el proyecto. Después de 10 años, el tercer carril no ha sido entregado ni liquidado de manera oficial y este problema en particular tiene opacado el ‘brillo natural’ del Diamante.

Universidad Autónoma de Bucaramanga