En dos ruedas y bajo el sol: la vida diaria de un mototaxista

Por Luna Katherine Garzón Perez / lgarzon19@unab.edu.co

Unidos por la esperanza y separados por sus historias, los taxistas de moto se reúnen en la esquina. Detrás de cada casco, unos mundos de emociones se entrelazan. Miedo, cansancio y esperanza se mezclan en un laberinto emocional que los hacían únicos y, a la vez, parte de un mismo gremio.

“Trabajé muchos años en una empresa, pero a raíz de la pandemia me cancelaron mi contrato”, comenta John Jairo Parra Suárez, como muchos otros este bumangués se unió al gremio de los mototaxistas informales hace tres años. Su motocicleta es su herramienta de trabajo y su medio de subsistencia en una ciudad cada vez más competitiva.

John nunca imaginó que su vida daría un giro de 180 grados tras la pandemia. Lo que comenzó como una solución temporal para enfrentar la pérdida de su empleo, se convirtió en su nueva realidad. Desde hace tres años, recorre las calles de Bucaramanga a bordo de su motocicleta, buscando el sustento diario. Su historia es un reflejo de la resiliencia de miles de personas que han tenido que reinventarse tras la crisis sanitaria, “Para mi es una fuente de empleo positiva”, el trabajador comenta con entusiasmo de su ejemplo del día a día. 

Sin embargo, cada historia tiene su propio matiz. Don Ricardo Martínez, un hombre de 58 años, cuenta que en Colombia “se es muy joven para empezar a trabajar a los 20 y muy viejo para conseguir trabajo a los 45”. Con estas palabras, expresa la dificultad que ha encontrado para acceder a un empleo formal a su edad. Ricardo no cotiza ni salud ni pensión, pero encontró en el mototaxismo una fuente para sustentar a su familia. “Este oficio me ha dado la oportunidad de seguir adelante”, dice con determinación.

Pero entre las historias de lucha y resistencia, está la de Julián Díaz, un joven que se enfrenta a su propio reto para estudiar y trabajar. se despierta a las 5 de la mañana, con la firme intención de no dejar que su sueño se apague. A las 6 am, está en el SENA, donde se prepara para un futuro mejor. Su jornada académica termina a mediodía, su mamá le guarda el almuerzo, porque él no tiene tiempo para perder, siempre corre contra reloj.

De 2 de la tarde a 10 de la noche, se convierte en prestador de servicio de movilidad en moto, recorriendo las calles de Bucaramanga. Con esfuerzo y dedicación, logra ganar alrededor de 40 mil pesos diarios. Pero su jornada no termina ahí. Al llegar a casa, aún le espera el desafío de los trabajos de tecnología en gestión empresarial, que debe completar antes de dormir.

“Este trabajo me ha permitido cubrir mis gastos y seguir estudiando”, cuenta este joven, con una sonrisa que refleja la satisfacción de quien sabe que el sacrificio vale la pena.

Cada uno de estos conductores, con historias diferentes pero un mismo fin, enfrenta una realidad difícil, pero también llena de resiliencia. Mientras Bucaramanga se enfrenta a los desafíos de la modernización y el aumento de la competencia en el empleo, estos hombres y mujeres encuentran en las motocicletas no solo una forma de sobrevivir, sino también una manera de seguir adelante con dignidad, a pesar de las adversidades.

La rapidez y eficiencia 

Erika Juliana Ramírez Ochoa con 24 años de edad, profesional de Psicología de la Universidad Industrial de Santander. Para ella los conductores del transporte informal, uno de sus transportes diarios para dirigirse a su trabajo de manera rápida de Floridablanca a Girón, Santander; “Es la opción más práctica para moverse por la ciudad, sobre todo cuando tengo prisa.»  

«La verdad es que uso el mototaxi casi a diario. Es la forma más rápida de evitar el tráfico y llegar a tiempo a mi trabajo. Además, los conductores suelen conocer atajos que me ahorran mucho tiempo. También me gusta la flexibilidad, puedo pedir un servicio a cualquier hora del día y me recogen en cualquier lugar. Aunque sé que no es lo más seguro, la comodidad y la rapidez compensan.» Esta joven comenta la experiencia con uno de sus transportes diarios cuando realiza sus recorridos de la casa al trabajo.