En los vivos hay esperanza

Por: Danilo Cárdenas (dcardenas446@unab.edu.co), Alejandra Sierra (msierra516@unab.edu.co) y Sayyid Sarquis (ssarquis@unab.edu.co)

En la década de los 60, un sociólogo y pionero en los estudios de paz, Johan Galtung, introdujo un concepto novedoso en el ámbito académico de las ciencias sociales: el periodismo para la guerra y el periodismo para la paz. Definió al primero como todas aquellas prácticas que no crean las condiciones necesarias para fomentar la reconciliación. En un mundo lleno de guerras y conflictos, cada día más saturado de fake news y sobrecarga informativa, resulta agotador y difícil encontrar productos periodísticos que tengan a la paz como objetivo principal.

Portada del libro fotográfico «Antología» (2012), del fotoperiodista de guerra Gervasio Sánchez. Obra resultado de una larga travesía por 25 años de obstinado trabajo en numerosos escenarios bélicos y posbélicos de América Latina, Europa, Asia y África; lugares que desvelan la crudeza de nuestro tiempo y en los que languidecen, injustamente olvidadas, las víctimas de la barbarie. / FOTO DE: Gervasio Sánchez

Actualmente, existen 56 conflictos bélicos activos en el mundo, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Esta alarmante estadística proviene del último Índice de Paz Global, que analiza el estado de paz y conflicto en varios países. Entre los conflictos más destacados se encuentran:

  • Guerra en Ucrania: Iniciada en 2022 tras la invasión rusa.
  • Guerra Civil Siria: Un conflicto prolongado que comenzó en 2011.
  • Conflicto en Yemen: Una guerra civil que se ha intensificado desde 2014.
  • Guerra de Tigray en Etiopía: Estalló en 2020.
  • Conflictos en Gaza e Israel: Recientemente escalados desde octubre de 2023.
«Las guerras se instalan en los ojos de los niños, los que más las sufren, los que menos comprenden. La niña de la izquierda los tiene asustados, redondos; la niña de la derecha, mustios, cansados. Son albanokosovares que huyen de la limpieza étnica de Slobodan Milosevic. Han cruzado la frontera por Morina, al norte de Albania. Atrás quedaron las casas quemadas, las vacas tiroteadas, el odio, quizá algún muerto. Atrás quedó la inocencia». – Ramón Lobo sobre la fotografía. / FOTO DE: Gervasio Sánchez

Así, la propuesta de Galtung sobre el periodismo para la paz cobra más vigencia que nunca. La paz es un proceso complejo e imperfecto, fruto de muchos esfuerzos y pequeños avances que, con el tiempo, forman un sólido edificio. Por ello, es fundamental formar periodistas que documenten realidades, denuncien injusticias y, con la fuerza de sus palabras, reconstruyan el tejido social que las armas han destruido.

Un claro ejemplo de este compromiso se ve en el caso de Colombia, donde entre 1985 y 2018 ocurrieron 450,664 homicidios relacionados con el conflicto armado, y donde entre 1985 y 2016 se registraron 210,000 personas desaparecidas. Hoy, estas cifras deben convertirse en crónicas, fotografías, informes y columnas que enseñen a las generaciones futuras que, aunque hubo un pasado triste, doloroso y oscuro, en los vivos hay esperanza.

Gervasio Sánchez, reconocido fotoperiodista y periodista español, ha documentado durante más de 40 años los horrores de conflictos armados en más de 25 países. Su labor en defensa de las víctimas de guerras y minas antipersona le ha valido premios como el Ortega y Gasset y el Nacional de Fotografía en España.

Este es precisamente el lema con el que trabaja Gervasio Sánchez, corresponsal de guerra que ha cubierto numerosos conflictos en América Latina, Europa, África y Asia. Entre sus coberturas más significativas se encuentran:

  • Guerra del Golfo (1988-1991)
  • Guerras de los Balcanes, incluida la Guerra de Bosnia
  • Conflictos en países como Colombia, Argentina, El Salvador y Sierra Leona

Sánchez cree que el periodismo tiene un papel central en tiempos de guerra, una perspectiva que se alinea profundamente con la teoría de Galtung. Recuerda cómo en Ruanda los grupos separatistas usaron la radio para difundir mensajes de odio, transformando rápidamente a los vecinos en enemigos mortales. Para él, el poder de la comunicación es innegable.

Sin embargo, Sánchez lamenta que los medios de comunicación actuales no logran satisfacer la demanda de información que generan los conflictos. La polarización y las limitaciones económicas han afectado la calidad de la cobertura de guerra. Resulta paradójico que, en una época en la que casi cualquier persona lleva una cámara en su teléfono móvil, la calidad del periodismo de guerra haya disminuido en muchos casos. Cuando él comenzó, tener una cámara era un lujo y las noticias se transmitían desde el lugar del conflicto hasta la redacción del periódico.

A los jóvenes, Sánchez les aconseja convertirse en cazadores de historias. No es necesario viajar hasta Sudán o Guatemala para ser reportero; en cada ciudad hay demandas y necesidades urgentes que solo un buen recolector de información puede captar.