Por: Karol Guarín / kguarin501@unab.edu.co
“Después del amor nosotras” es una colección de poemas que hablan de amor, ruptura y de las violencias que, a veces, se viven en silencio. Leerlo es como acompañar un proceso de sanación: uno que no es lineal, que duele y que también abraza la reconstrucción. Virginia dice que la poesía fue la única manera de contar estas experiencias sin que sonaran tan crudas, de transformar el dolor en palabras que pudieran ser compartidas.
El libro se abre con un prólogo escrito por su hermana, Irina Petro de León, quien fue su primera lectora y la testigo más cercana de los episodios que inspiraron gran parte de los poemas. Irina no solo acompañó el proceso de escritura, sino que fue la voz que le dijo “ya no más” cuando era necesario. Dejan a puertas abiertas lo que es amar y lo que a veces pensamos que es amor: estar con alguien que nos abraza hasta el punto de asfixiarnos. Su prólogo es, como lo describe Virginia, la pieza que mejor podía contextualizar el libro y darle la bienvenida al lector.
En este encuentro, Virginia habla sobre lo que significó escribir Después del amor, nosotras, el papel que tuvo su hermana en el proceso y por qué la poesía fue su manera de sanar. Porque narrar la violencia no es fácil, es casi como desnudarse. Desnudez que en cada página abraza con la calidez del cuerpo.
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¿Por qué su hermana hace el prólogo?
Mi hermana hace el prólogo porque cuando empecé a escribir y cuando fui organizando gran parte de lo que hoy es el libro, la única persona que me leía era Irina. Tengo un grupo de apoyo maravilloso y tengo como toda una red que me soporta y que me escucha siempre, pero no hay nadie más firme que mi hermana. También es la persona que ha estado y sigue conmigo después de todo lo que pasó, que es lo que cuento en el libro.
En el prólogo ella cuenta cómo, cuando tenía 11 o 12 años, mientras yo estaba en medio de una relación, se me arrodilla y me dice: “Por favor, ya no más, sal de ahí, deja a esta persona porque te está haciendo mucho daño». Entonces, como acto seguido, era la única persona que podía entender todo lo que eso significaba.
Además, el sueño de Irina es escribir y publicar también su libro. Entonces, publicar este libro, aunque era maravilloso, también me daba un poco de culpa, porque yo decía «mi hermana, que tanto escribe, que escribe tan bien, ¿cómo ella no está publicando?”. Irina es el prólogo de este de este libro porque era la única persona que podía entenderlo a la perfección y porque era la única persona que yo quería que me acompañara textualmente. Ella escribió esa parte que es tan importante, que enamora al lector, y seguramente será quien escriba el próximo prólogo.
¿Cómo cree que este libro ayuda a las personas en un proceso de sanación?
Yo creo que hay métodos y formas de sanar. En María La Baja las mujeres se reunían a tejer y, aunque no tenía ninguna retribución económica ni le representaba a ellas una ganancia material, eso era lo que les daba paz, porque les da una ganancia superior a eso que era el sanar y el sanar en conjunto. Era una forma de reunirse y hablar de las cosas que les habían dolido en el pasado.
Así como lo dijiste tú, es la forma más pura y más valiente de desnudarse y de decir: “Me estoy sintiendo así, esto es lo que atraviesa mí el corazón y lo que me atravesó en algún momento». Mira que no estás sola o solo, esto que te está pasando a ti, yo lo viví. Yo creo que la gente pensará que el libro fue un proceso sanador, pero también debemos saber que uno no sana en tiempos lineales.
Toda esta historia pasó entre 2015 y 2019, pero yo lo escribo en 2023. Entonces, siempre hubo un proceso de 4 años en los que muchas cosas que están ahí me volvieron a doler, me volvieron a costar y volvieron a ser difíciles de afrontar.
¿Por qué decidió que el libro fuese poesía?
Creo que hay temas que cuesta mucho decir en voz alta, encaminarlos, darles fluidez y contarlos abiertamente. Hay temas que son difíciles de decir de manera pública y este, el abuso y la violencia, es uno de ellos. Entonces, sentarme a escribir sobre esto nunca fue fácil. Creo que las pocas palabras que salieron solo podían articularse en poemas, no había forma de que eso pudiese ser una historia, un cuento o una novela.
Hay cosas muy difíciles y la poesía te da esa libertad de decir cosas muy dolorosas de forma más bonita y que no suene tan cruel.
¿Qué es lo más valioso de escribir?
Lo más valioso es que la gente me lea y que me digan, «oye, me sentí muy identificada con lo que escribiste». Nunca he encontrado las palabras para decirlo, pero eso no tiene precio, no tiene comparación. Solo por eso yo escribiría, así no me pagaran nada.





