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¿Es el Urbanismo Táctico la solución?

La Alcaldía de Bucaramanga implementó un plan para optimizar el espacio público para el peatón. Ante la situación no todos los ciudadanos están de acuerdo, debido a que los problemas de movilidad continúan en las zonas intervenidas. 

Calle 55 A con 27. De acuerdo con Iván Darío Acevedo Gómez, director del Taller Profesional de Arquitectura Pública de Bucaramanga, estas obras han sido un trabajo creativo junto con la comunidad. /FOTO PAOLA ENCINALES

En enero de 2018 inició el urbanismo táctico en Bucaramanga. Según Miguel Pinto, profesional especializado de la Secretaría de Infraestructura, la inversión hecha fue de 462’891.027 de pesos. Este proyecto se basa en acciones de corto plazo que generarán un cambio a largo plazo en la infraestructura de las calles de la ciudad. La idea del plan es darle prioridad al peatón.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que el espacio público ideal para los habitantes en el mundo es de quince metros cuadrados. Según Pablo Andrés Duque, arquitecto del Taller Profesional de Arquitectura Pública de Bucaramanga, la ciudad cuenta actualmente con un aproximado de cinco metros por personas y que por esta razón el alcalde Rodolfo Hernández Suárez decidió implementar el Plan Maestro del Espacio Público para mejorar en este aspecto.

Los puntos en los que se han adelantado intervenciones son: la carrera 20 entre 33 y 36, la Calle de los Estudiantes en Real de Minas, la Avenida González Valencia con calle 53, la calle 55 A con carrera 27, las bahías del Edificio Fundadores (en la carrera 31 con calle 51), Cuadra Play (en la calle 49 entre carreras 34 y 35), el Parque de los Niños frente al Instituto Municipal de Cultura y Turismo (Imct), y por último, la carrera 26 con 32.

Las intervenciones se realizaron por medio de tres contratos: El primero fue en 2017, para suministros de materiales de ferretería y pintura, por el valor de 73’706.549 de pesos. El segundo en el mismo año, para el mobiliario urbano como bancas, macetas y mesas de concreto, por 374’404.578 de pesos, y finalmente, uno para el arreglo de jardines, por costo de 14’779.900 de pesos.

Este proyecto ha sido criticado por los bumangueses. “Las vías en Bucaramanga son muy reducidas, entonces esto se convierte en un problema, quitándole espacio a la movilidad en las calles”, dice el vendedor ambulante Gilberto Lesmes, quien está en desacuerdo pues “esto aumenta el caos en la ciudad”.

Pero no todas las posturas son negativas, también hay quienes utilizan estos espacios y los definen como una opción para el disfrute personal y familiar. Diana Patricia Toro es una estudiante que pasa su tiempo libre sentada en el punto de la Avenida González Valencia con calle 53, opina que: “el problema se encuentra en la falta de cultura ciudadana pues a veces no entendemos que estos espacios lo que hacen es embellecer la ciudad y brindar un lugar donde descansar y hablar con amigos”.

El urbanismo táctico se desarrolla desde hace más de 30 años en el mundo. Un ejemplo es Times Square, en Nueva York, donde los ciudadanos y visitantes son los protagonistas.

Desde 2009 esta calle fue cerrada para el tráfico, incorporando silletería de fácil instalación y jardineras, espacios que permiten la convivencia, el comercio y la cultura.

Para el director del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público de Bucaramanga, Julián Constantino Carvajal, Holanda es un modelo no solo de trasformación de las calles sino de cultura ciudadana. “Uno ve una foto de hace 20 años y la compara con la de hoy y de cuatro carriles hay uno únicamente para el espacio peatonal, y otro para la bicicleta. Gracias a esto se disfruta más del turismo y los habitantes pueden sentirse parte de las calles”.

En Cuadra Play, antiguamente conocida como ‘Cuadra Picha’, los transeúntes y vendedores dicen estar en desacuerdo, pues esto ha perjudicado las ventas. Juan Camilo Giorgi Pabón, cliente del Centro Comercial Gratamira, cree que en algunas ocasiones el urbanismo táctico lo que hace es “estropear el flujo de vehículos” y que las bahías que se encontraban en la calle 49 entre carreras 34 y 35 son inútiles. Y agrega: “Antes ayudaban a que los vehículos pudieran parquear. Pero ahora ya no se puede ni siquiera estacionar cerca”.

Danilo Bermúdez, que habita en inmediaciones de la Avenida González Valencia con calle 53, dice que se ha creado este lugar para que los ciudadanos tengan un espacio para compartir, hacer algo diferente al aire libre, y lo considera una idea adecuada. No obstante, agrega que está en desacuerdo con la falta de cuidado y vigilancia por parte de la alcaldía. Y resaltó que se necesita más conciencia ciudadana y educación, que se enseñe para qué son los lugares y cómo usarlos de la manera adecuada.

Favorecer a la ciudadanía

“El Urbanismo Táctico ha llegado a las 17 comunas de la ciudad, donde principalmente se ha actuado en las zonas más desfavorecidas”, dice Iván Darío Acevedo Gómez, director del Taller Profesional de Arquitectura Pública de Bucaramanga. /FOTO PAOLA ENCINALES NIÑO

Iván Darío Acevedo Gómez, director del Taller Profesional de Arquitectura Pública de Bucaramanga, afirma que ha sido un trabajo creativo junto con la comunidad, que ha llegado a las 17 comunas de la ciudad, “donde principalmente se ha actuado en las zonas más desfavorecidas”. Osvaldo Arturo Sosa, coordinador del taller, cree que el proceso ha sido dispendioso, pero que la idea principal de esta estrategia es brindarle todos los derechos al peatón, haciendo que se sienta parte de la ciudad.

“La carrera 20 es uno de los puntos más criticados, pues es el núcleo de Bucaramanga”, asegura Sosa. La función que está cumpliendo no es la de esparcimiento, sino la obstaculización de la vía para evitar que se estacionen ahí. Por esta razón, los ciudadanos no han podido aceptar en su totalidad el punto, pues las macetas no se cuidaron y según él, “las cosas entran por los ojos”.

El proyecto del parque Santander se denomina Calles Abiertas. Lo que se pretende, según el arquitecto Pablo Andrés Duque, es dar espacio al transeúnte. “En este lugar había un pequeño andén que no cumplía con la norma, y con la intervención hecha se busca que el colectivo se apropie del área llegando al ideal de los quince metros cuadrados de espacio público, recomendados por la OMS.

Mayerly Alejandra Medina, trabajadora social del equipo de apoyo de la Secretaría de Infraestructura, asegura que esta iniciativa es un laboratorio que se hace junto con la comunidad y existen diferentes perspectivas, “hay personas que están a favor y otras que se encuentran en contra, pero esto ha sido un proceso que ha dado buenos resultados porque ha generado conmoción en la ciudad”.

En Cuadra Play se localizó mala calidad en los materiales usados, por esto Medina resalta que en la calle 49 entre carreras 34 y 35 se va a empezar a generar otra etapa de mantenimiento, “haciendo un trabajo con la comunidad, donde ellos van a pintar las macetas con el fin de incentivar una apropiación ciudadana”.

Se puede notar que los inconvenientes no solo han sido técnicos, sino culturales. Para la arquitecta Luz Elena Ramos, “el urbanismo táctico fue concebido como una estrategia de mejoramiento de movilidad, pero fue una idea que se implantó sin tener en cuenta nuestra cultura y los perfiles viales de la ciudad, por lo tanto, no se utilizan de manera adecuada y efectiva”.

Para Ramos este modelo ha causado molestia a la ciudadanía, “porque reduce el tráfico vehicular y genera mayor congestión”. Además, agregó que el uso de estos sectores se está dando de manera inadecuada pues se utiliza como “mesa para ventas ambulantes de alimentos”, entonces los problemas en el sector y en la infraestructura, son por no tener en cuenta “los factores sociales del lugar”.

Por Paola Encinales Niño

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Universidad Autónoma de Bucaramanga