Kevin Rincón Ochoa es un ciclista juvenil nacido en Socorro, actualmente radicado en Ocaña. Este joven de 17 años se planteó el objetivo de ser un profesional en el deporte. Sus principales herramientas para conseguirlo son su disciplina y su mentalidad fuerte.
Por Javier Ferreira – jferreira4@unab.edu.co
En su futuro, Kevin no avizora ni quiere ver nada diferente a estar compitiendo en las carreras europeas del World Tour (la máxima categoría del ciclismo élite). Es su proyecto y para alcanzar esta meta se dedica con toda su energía a entrenar y a planificar su presente y su futuro. Con este propósito se levanta a diario a entrenar en las carreteras alrededor de Ocaña, Norte de Santander, principalmente, y algunas rutas en Bucaramanga, con sus compañeros de la Liga de Ciclismo de Santander, de la cual hace parte. “Cuando cogí el tema del ciclismo de manera competitiva me planteé la ambición de ir hasta el final, de ser profesional, y no me retiro hasta conseguirlo, porque uno tiene que ver el resultado del sacrificio que se hace, la dedicación y el tiempo que se invierte”.
Está a pocos días de cumplir 18 años, así que es de segundo año de la categoría juvenil. Su reto, y el de todos los de su categoría, es mostrar los mejores resultados y así llamar la atención de algún equipo de marca, nacional o internacional, y firmar un contrato como sub-23. Es el recorrido que hacen los ciclistas al salir de infantiles: dos años como prejuveniles (15 y 16 años) y dos como juveniles (17 y 18 años). De ahí en adelante entran en la etapa sub-23, previa al paso a la élite.

Kevin practica el deporte del pedal desde los 11 años, y en esta temporada ha logrado sus mejores momentos sobre la bicicleta. Tan solo al inicio, en la Clásica de Rionegro (Antioquia), se coronó campeón luego de ganar la tercera y última etapa, el 14 de marzo, mostrando su fuerza y talento en la subida y su inteligencia para ubicarse en el grupo de carrera. “Yo arriesgué mucho. Iba con dos del Avinal, dos del GW y uno del Sistecrédito, había dos metas volantes y las dos las gané. Así y todo, me quedaron fuerzas para el sprint final”, recuerda cargado de emociones por revivir ese momento.
Habla de manera calmada y certera. En cada frase se percibe la convicción que tiene y la claridad en su mente para desarrollar sus ideas, convertidas en objetivos. Este año hace parte del Threshold Team – Milo – Sáfer, de Antioquia, escuadra que cuenta con deportistas de varias regiones del país. Este paso significó para él un crecimiento en su carrera deportiva, y un reto para ganarse su lugar en la formación. “Estamos muy contentos con la temporada que viene haciendo Kevin. Es un escalador muy bueno, pero también polivalente, además de su buena condición física tiene una mentalidad muy buena, una lectura de carrera importante, que le ha permitido tomar las decisiones precisas en momentos clave de competencia, y sabe sacar lo mejor de sus compañeros”, expresa el director general del equipo, Juan Guillermo Jaramillo Muñoz.
El entrenador agrega que este joven deportista es muy juicioso con sus entrenamientos, que registra cumplimiento en todas las sesiones programadas, y eso que no se dedica exclusivamente al deporte, sino que también hay que aportar a la economía familiar. Madruga a entrenar, y luego se va a su jornada de trabajo estampando prendas de vestir, ocho horas diarias de pie, para luego hacer sesiones de fortalecimiento en gimnasio algunas noches, descansar y volver a madrugar a entrenar. “Yo trabajo todo el día desde que llego del entrenamiento, y en el ciclismo el descanso es importante. O sea… A mí la gente me dice que cómo rindo, porque tengo un desgaste entrenando y aparte uno extra por el trabajo. Ya en la noche las piernas me hacen así”, muestra haciendo un gesto de temblor en sus extremidades. “Salgo a las cuatro o cinco de la mañana a entrenar, y a las ocho de la mañana estoy trabajando, ¡con ese dolor de patas!”.

Como señaló anteriormente su entrenador, Kevin es un deportista multivalente, es decir, aunque es especialista en la ruta, también se destaca en el velódromo. Esto lo mostró en todo su esplendor en los campeonatos nacionales juveniles de pista, realizados en Bucaramanga, del 20 al 26 de abril. Junto a su compañero del Threshold Team – Milo – Sáfer, el gironés Cristian Páez, (representando a la selección de Santander) consiguió la medalla de plata en la prueba de la mádison. “La conexión con Páez fue tan brillante, digo yo… Eso fue una medallota. Yo casi me caigo, el del Orgullo Paisa dio el relevo y el que va atrás tenía que quedarse arriba. Yo no lo sabía, y me quedé abajo y me pasé fue para el pasto. Me salvé fue de chiripa”, recuerda. “Pues no es que me guste (la pista), pero me rinde. Yo soy más como para la eliminación, la prueba por puntos o la mádison”.
El inicio
Antes del Threshold Team – Milo – Sáfer, hizo parte del equipo santandereano Orgullo Comunero, en su primer año como juvenil. Y antes de eso, aunque vive en Ocaña, su decisión era buscar apoyo en este departamento, porque no considera que en Norte de Santander haya suficiente apoyo al deporte y menos al ciclismo. A los 15 años habló con su papá y le dijo de ir a buscar el aval de la Liga, y así fue. Se dio a la tarea de ser visto por los técnicos, y fue con todo a correr un chequeo doble a Zapatoca, dos etapas el mismo día, una contrarreloj y una prueba de fondo. Ganó ambas, y así consiguió un lugar en el equipo y el respeto de sus compañeros y directores. “A mí me dio por comunicarme con un entrenador de San Gil, Diego Mejía. Él hizo los trámites y me puso en contacto con el profesor Óscar Suárez, del Club Hormigueros. Él fue quien me invitó al chequeo a Zapatoca”.

La temporada 2025 no fue la mejor. Pasó por momentos duros y rendimiento bajo; sin embargo, logró la victoria en la general de la Clásica de Anapoima y se coronó campeón departamental de pista. Al final de la temporada, luego de un mal resultado en la Vuelta del Porvenir, se puso en contacto con Juan Guillermo Jaramillo Muñoz, quien luego de un seguimiento a sus parámetros y a su estado físico, lo incluyó en la formación paisa. “Tengo que reventar este año. ¿Cuál es mi meta? Con Guillo y con Threshold, ganar lo que más se pueda o estar en los tres primeros”. No está solo en este camino, tiene el apoyo de sus padres, Yannet y Abner, y se refiere con especial atención a su novia Katerine Gómez, también ciclista, en la categoría sub 23, como pieza fundamental de su proceso deportivo y emocional.
En lo que viene de temporada los ojos y piernas de Kevin están puestos en la Vuelta del Porvenir, el evento ciclístico más importante para los corredores de la categoría juvenil, que tendrá lugar del 21 al 25 de octubre, aún sin sede definida por la Federación Colombiana de Ciclismo, que generalmente hace el anuncio unas semanas antes del evento.





