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‘Fábricas’ de medicina en casa

Establecer un vínculo con la naturaleza va más allá de sembrar una semilla. La dedicación, el amor y hasta el más mínimo detalle, permite contemplar la majestuosidad de la vida reflejada en las plantas.

Por Luis Fernando Pérez [email protected]

La horticultura se conoce por el cultivo de hortalizas y verduras para consumo humano, a diferencia de la jardinería que es una mezcla de arte y técnicas de siembra de plantas ornamentales (aquella que se cultiva y se comercializa con propósitos decorativos y sus características estéticas), pero esta práctica con el tiempo ha ido transformándose hasta llegar a consolidar una mezcla de las dos formas de cultivo, entre la horticultura y jardinería, con el fin de producir plantas beneficiosas en huertas urbanas o espacios reducidos, a lo que se le denomina Paisajismo comestible un espacio de cultivo huerto-jardín.

En el planeta existen alrededor de 298.000 especies de plantas, de las cuales aproximadamente 2.000 están en las zonas terrestres y marinas del territorio colombiano. Las condiciones climáticas y las distintas técnicas de plantación favorecen la producción de los cultivos y es por eso que la adecuación para la siembra, la distribución y comercialización de semillas se logra de manera efectiva, facilitando a los cultivadores tener una gran variedad de plantas de fácil cultivo en espacios reducidos.

Planta tronadora. Se usa como remedio popular para el tratamiento de la diabetes Tipo 2 , aunque las hojas y las flores también se utilizan para tratar resfriados./ FOTO LUIS FERNANDO PÉREZ

Bonito, barato y beneficioso

La práctica de la jardinería y la horticultura permite explorar beneficios para la salud física y mental, pero al mismo tiempo es una actividad que no exige grandes gastos económicos ni conocimientos iniciales. “Al principio empecé con dos macetas de 11 litros, una semilla de romero y otra de hiedra que la plantaban mucho por acá (California, Santander) para la gripa”, sostiene Deysi Milena Guerrero, cultivadora (huerto-jardín) con más de ocho años de experiencia, en plantas de fácil cultivo en espacios limitados. “Durante el proceso uno tiene muchas dudas, pero la paciencia y la observación son vitales para este tipo de aprendizajes”.

El orégano es una planta medicinal beneficiosa para afecciones del aparato respiratorio debido a su efecto antiinflamatorio, analgésico y antiséptico./ FOTO LUIS FERNANDO PÉREZ

Existen diversas formas de iniciar un cultivo y se debe tener claros los pasos correctos para cultivar de la mejor manera posible. El primer desafío que enfrentan las personas que se interesan por cultivar, es que no tienen claras las herramientas primordiales para iniciar su formación como cultivadores. La elección de una buena semilla es uno de los factores más importantes, así como lo es elegir un recipiente (macetas, baldes, ollas, poncheras) adecuado para su proceso vegetativo y su extensión de raíces; también se debe revisar que el recipiente seleccionado cuente con una capacidad de drenaje óptima para evitar excesos de humedad.

Banco de semillas conformado por variedades internacionales. / FOTO POR LUIS FERNANDO PÉREZ

Para el relleno de la maceta se aconseja utilizar una mezcla de tierra y sustratos orgánicos e inorgánicos para mantener un proceso de crecimiento lo más óptimo posible. Todo depende del cultivador. Dentro de los componentes orgánicos se encuentran; turba de musgo, corteza de árboles, coco en trozos, cáscaras de arroz, fibra de árboles, etc. Los componentes inorgánicos son entre otros; vermiculita, arena o hidrogel. La combinación de estos componentes genera una retención de líquidos sobre sus superficies internas y externas, sirviendo de anclaje para la parte radicular (es la raíz que tiene el embrión y que da lugar a la raíz primaria después de la germinación) de la planta.

“Los presupuestos se ajustan al nivel y proyección de cultivo. Hay formas de hacer sustratos netamente caseros y muy económicos, como también existen nutrientes y componentes con un precio muy elevado”, explica Fernando José Chaparro, estudiante de Biología marina, quien fascinado por la morfología vegetal y la botánica, implementó diferentes formas de nutrir la tierra a base de compost casero (abono procedente de las descomposiciones de residuos orgánicos sólidos o semisólidos).

El cultivador debe mantener unos tiempos de riego regulares para controlar los niveles de humedad y evitar excesos que se pueden manifestar mediante el debilitamiento de la planta. Gran parte de los cultivadores novatos tienen el conocimiento de lo que significa el pH (indica el nivel de alcalinidad o acidez de una solución) junto con su valor variable entre 0 y 14. Al mantener un flujo de pH estable y apropiado al tipo de cultivo (5.5 y 6.5 se produce una óptima absorción de nutrientes por la mayor parte de las plantas cultivadas), se evita tener reacciones negativas; por ejemplo, un pH elevado puede generar obstrucciones en la absorción de nutrientes esenciales para el desarrollo de la plántula.

Manual Básico de cultivo en casa / INFOGRAFÍA LUIS FERNANDO PÉREZ

Con la observación continua de las plantas se pueden detectar distintas formas de desnutrición, que permiten la proliferación de plagas, como araña roja, pulgones, hormigas, minadores de hojas y mosca roja. Para el cuidado y el bienestar de los cultivos existen repelentes e insecticidas tanto de elaboración casera como industrial.

El dispensario de la abuela

Dentro la inmensa variedad de semillas disponibles para la siembra, resaltan las plantas de fácil cultivo (variedades que no implican cuidados rigurosos) como el romero, una planta que resulta particularmente beneficiosa para el consumo humano. Su ingesta puede ser mediante infusiones o como ingrediente de los alimentos. El té de romero puede ser utilizado para reducir el cansancio mental, mejorar el estado de ánimo y ayudar a la digestión.

Planta de limonaria lista para ser cortada y consumida después de un proceso de crecimiento totalmente orgánico. / FOTO LUIS FERNANDO PÉREZ

María del Carmen Vega, de 73 años, y quien trabajó durante más de dos décadas en actividades agrícolas, desarrolló dietas alimenticias a base de las plantas que cultiva desde que tiene uso de razón. “Desde muy pequeña me tocó trabajar en el campo, yo dejé de trabajar más o menos a los 28 años que me mudé a Bucaramanga con mi esposo, pero eso sí, la costumbre de sembrar matas se vino conmigo”. La sábila es una de sus favoritas por su increíble adaptabilidad a la mayoría de espacios y climas, posee vitaminas antioxidantes como la A, C y E, puede aplicarse de manera tópica para cicatrices, refrescar la piel o licuarse en agua para aprovechar la variedad de minerales importantes como el zinc y selenio.

La extracción de aceites provenientes de algunas plantas puede tratar directamente enfermedades crónicas o degenerativas; por ejemplo, la moringa, por sus características antibióticas y contra las bacterias ayuda a detener el avance de agentes patógenos (agentes infecciosos que pueden provocar enfermedades a su huésped, virus, bacterias, hongos, entre otros). También se puede consumir en forma de té gracias a que las hojas de la moringa poseen compuestos fitoquímicos que ayudan a tratar y contrarrestar efectos negativos de enfermedades como el asma o la anemia y aumenta las defensas del organismo.

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) reconoce 46 plantas para usos medicinales. El Vademécum colombiano de plantas medicinales (Documento del Ministerio de Salud y la Protección Social que archiva información sobre las plantas usadas con fines medicinales) cuenta con más de 266 variedades escaneadas.

Universidad Autónoma de Bucaramanga