Un grupo de 250 colaboradores de la empresa Movistar, provenientes de los departamentos de Arauca, Boyacá, Casanare, Norte de Santander y Santander, fueron los encargados de realizar la actividad en la Fundación Hope, el viernes 6 de mayo. / FOTO KATTYS PAOLA TORRES

Por Kattys Paola Torres Pazo
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Con el fin de mejorar la calidad de vida de más de 650 niños y adolescentes con enfermedades terminales que al año son atendidos por la Fundación Hope en Bucaramanga, se realizó la jornada “Un día por ellos”, el 6 de mayo, en la que a través de la donación de 20 millones de pesos que hicieron los Voluntarios Telefónica de Nororiente, los pacientes contarán con un sitio adecuado para disfrutar de su tiempo libre e incluso, estudiar, mientras están por fuera de las clínicas.

“Se desarrollarán clases de guitarra, baile, guardería, nivelación
escolar, talleres para las mamás y todo lo que se refiera a la parte lúdica y recreativa. La idea es que cuando estén en los albergues los traigan hasta acá y los dejen para nosotros trabajar con ellos”, señaló María Juliana Lozano, representante legal de la Fundación Hope.

Alfonso Gómez Palacio, presidente ejecutivo de Colombia Telecomunicaciones S.A. indicó que se siente orgulloso de hacer parte de dicho proyecto, ya que además de hacer la diferencia entre otras empresas le permite conocer la calidad de personas con las que está trabajando. “Estamos rodeados de gente maravillosa que dedica tiempo personal para llevar a cabo estas actividades y ayudar a las organizaciones que lo necesitan como Hope y como muchas cosas en este país. Lo que se requiere es juntar esfuerzos”, dijo Gómez Palacio.

Colaboradores de los departamentos de Arauca, Boyacá, Casanare, Norte de Santander y Santander, se reunieron para hacer de este sueño una realidad. Gracias al trabajo de 250 empleados de la empresa Movistar que pertenece al programa de voluntariado y que asumieron el reto de coordinar, financiar y entregar en un periodo de un mes las reformar y dotaciones para este nuevo hogar, los menores enfermos de cáncer disfrutan de un salón de juegos, el aula digital, la sala de videojuegos, materiales escolares, la adecuación del jardín y de una nueva cocina. (Vea: Voluntariado en Bucaramanga no recibe ninguna ayuda estatal)

“Fuimos muy afortunados al ser escogidos por este grupo de voluntarios. Nunca imaginé que un equipo de 600 personas trabajara en pro de nosotros y esto es una ejemplo para muchos y por tanto nuestra satisfacción son los corazones que movemos”, destacó Lozano.

“A veces las personas se inclinan más por el dinero, pero lo realmente importante es el trabajo y el tiempo extra que ellos le dedican a esto. Cuando se quiere se puede, la verdad hicieron un trabajo de planeación muy importante y es así como se logra reunir a todos por una misma causa”, expresó el presidente ejecutivo de Colombia Telecomunicaciones.

Rifas, partidos de futbol, bingos, entre otras actividades, fueron las estrategias que utilizaron los voluntarios para cumplir su pro|pósito. Javier Fernando Ortiz Pineda, quien hace tres años trabaja con la Fundación Telefónica en el programa de voluntariado, resalta que lo que los motivó a trabajar por los niños de la casa Hope es la labor social que se viene llevando a cabo
con cada enfermo enfocados en apoyar el proceso de sanación.

“Es más lo que nosotros recibimos que lo que vamos a dar. Ellos son unos luchadores y esa buena energía es la que recibimos y nos permite aprender de la vida y de estas experiencias. La idea es dejar una huella con ese granito de arena que aportamos”, resaltó Ortiz Pineda.

Johana Duitama Castellanos, madre de Miguel Ángel Calderón
de cuatro años de edad, quien padece de cáncer en los huesos,
califica como excelente el trabajo que a diario desempeñan cada uno de los integrantes de Hope. “Ellos siempre han estado con nosotros y nunca nos han desamparado, me parece muy interesante que cuenten con el colegio ya que lo necesitamos, esto es una bendición que nos cayó del cielo” aseguró Duitama Castellanos.

Así mismo Irma Sánchez Espinosa, madre de Wender Alejandro Quevedo quien también tiene cáncer, expresó que uno de sus deseos con la fundación es entrar a participar en la misma cuando su hijo termine el tratamiento para ayudar a niños que pasan por lo mismo que ellos.

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Universidad Autónoma de Bucaramanga