“Son sordos o es que no quieren escuchar”. Esta observación la formula Jorge García, un bumangués que sigue sin entender la actitud de la minera canadiense Greystar Resources, empeñada en extraer oro y plata en Santander desoyendo el clamor de más de 30.000 ciudadanos que marcharon el 25 de febrero y la voz de altos funcionarios del Estado señalando que este propósito no es posible porque primero está el agua y la preservación del medio ambiente que la acumulación de riqueza para unos cuantos accionistas.

Y es que pareciera que las mismas dificultades que tiene su presidente Steve Kessler para expresarse en español, las tuviera también para oír el ¡No! rotundo que han emitido personas e instituciones como el ministro de Minas y Energía, Carlos Rodado Noriega; el Instituto Alexander von Humboldt; el director de Planeación Nacional, Hernando José Gómez; la Contraloría General; el Parlamento Andino; el senador Jorge E. Robledo; el ex ministro de Medio Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra; el diputado Roberto Schmalbach; Fenalco, la Sociedad Santandereana de Ingenieros, la Fundación Adan, la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga, y sobre la hora el gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, entre otros tantos, para no hablar del alcalde de Bucaramanga, Fernando Vargas Mendoza quien solo fijó su posición cuando vio que la causa tenía un porcentaje abrumador de adeptos.

De tal magnitud es la situación, que ya ha provocado malestar en el Gobierno Nacional la actitud de Greystar al decirle al ministro Rodado Noriega que desiste de solicitar la licencia ambiental para el Proyecto Angostura a cielo abierto, pero a renglón seguido afirmar que no piensa retirarse de la zona y que estudia alternativas para extraer el oro y la plata a través de socavones.

Visiblemente incómodo por la posición de la multinacional canadiense que lo deja mal parado ante la opinión pública por el trasfondo del anuncio del pasado 17 de marzo, el ministro Rodado Noriega afirmó el 23 de marzo que: “El proyecto presentado para explotación minera en zona de páramo se descarta por completo” e insistió que la explotación minera en  Santurbán queda descartada.

“La riqueza minera del país sólo se puede convertir en prosperidad para todos los colombianos si las actividades mineras se realizan respetando la normatividad ambiental y desarrollando las mejores prácticas de minería sostenible internacionalmente reconocidas”, precisó el comunicado emitido por Minminas.

Y enfatizó: “La decisión de la empresa Greystar de retirar las solicitudes de licencia ambiental y de aprobación del programa de trabajos y obras, presentadas a los Ministerios del Ambiente y Desarrollo Territorial y de Minas y Energía, respectivamente, es la aceptación por parte de dicha empresa de la imposibilidad legal de adelantar actividades mineras en ecosistemas de páramo y de las falencias técnicas y ambientales del proyecto formulado, que en forma reiterada ha venido planteando el ministro de Minas y Energía”.

Más tajante no puede ser el Ministerio de Minas: “Debe quedar suficientemente claro que de ninguna manera es viable un proyecto de explotación subterránea que comprometa el ecosistema integral de páramo y subpáramo. Ese ecosistema de páramo cumple funciones ambientales de captación, filtración, regulación y recarga de aguas que es imperioso proteger”.

Greystar, según Minminas, suscribió en febrero de 2007 un contrato de concesión que integró varios títulos mineros, para un total de 5.245 hectáreas, que abarcan áreas en los municipios de California, Vetas y Suratá en el departamento de Santander y el de Cucutilla, en Norte de Santander.

El director de Planeación Nacional, Hernando José Gómez, lo dijo en pocas palabras: “Estamos siendo claros y contundentes. No habrá proyectos mineros o agropecuarios en las zonas de páramo”, y precisó que “las reglas tienen que estar absolutamente claras para todos los sectores. Hay zonas del país donde se podrá hacer minería y hay zonas donde definitivamente no se puede hacer minería”.

Y mientras el ex ministro Rodríguez Becerra declaraba que: “Las mineras hacen lo que se les da la gana en Colombia y el Ministerio del Medio Ambiente tiene una Unidad Minero-Ambiental flojísima”, el gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, afirmaba al conocer la noticia que: “Hay que celebrarlo, pero no abandonar la lucha por el Páramo y ahora hay que aligerar los trámites para que se pueda hacer la declaratoria del Parque Natural de Santurbán. Con eso ya habrá un tatequito para cualquiera porque es una definición para defender la vida de los santandereanos y los colombianos en lo que tiene que ver con la producción del agua y todo este entorno ambiental tan ligado al interés de la gente”.

Según Serpa Uribe: “Tenemos que seguir trabajando para que más adelante no nos vayan a sorprender con nada inconveniente. Ya se sabe que en el Páramo de Santurbán hay una riqueza: el oro a 1.400 dólares la onza troy y la plata. Pero hay algo que vale más que el oro, que es el agua, que es el medio ambiente, que es la vida de 44 millones de colombianos. No nos oponemos en Santander al desarrollo, pero éste tiene que ser sostenible y hay situaciones en las que el medio ambiente y el desarrollo no son compatibles. En ese momento tenemos que defender la naturaleza”.

“El alcalde y yo llegamos en el momento oportuno, cuando se estaban tomando las impresiones más importantes a propósito de una definición que debía tomar el Gobierno Nacional… Lo que pasa es que como gobernador yo tengo que cumplir unos deberes que tal vez no tengan que atender otras personas. Tengo que escuchar a todos, incluidos los empresarios, y los alcaldes de los municipios que están en la jurisdicción de Santurbán, y a la gente, porque yo en repetidas oportunidades estuve visitando esos municipios. Desde el comienzo he estado siempre en defensa del medio ambiente”, alegó Serpa Uribe.

Lo que sigue generando ruido es la preocupación que suscita la posibilidad de que Greystar presente un nuevo proyecto, ante lo cual “las autoridades ambientales y mineras están en la obligación de estudiarlo y evaluarlo como se hace con todas las propuestas de exploración y explotación mineras”.

‘La ley es inviolable’

Por su parte, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt -adscrito a MinAmbiente- celebró el desistimiento de Greystar, pero espera que “en las subsecuentes consideraciones que se hagan sobre el tema quede establecido este antecedente que indica, ante todo, que la ley es inviolable y que los páramos han sido excluidos explícitamente de las actividades económicas extractivas, no sólo por el código minero vigente, sino desde mucho antes por la Constitución colombiana, la cual reconoce la importancia superior de los ecosistemas estratégicos fundamentales para el bienestar de todos”.

“Independientemente de los problemas de delimitación exacta de los páramos colombianos, tema más jurídico que técnico, las restricciones ambientales no son un lujo que se dan las sociedades, sino prueba de su madurez institucional y de la coherencia de políticas que son capaces de reconocer los riesgos del cambio climático y de la crisis de la biodiversidad, y de las complejas relaciones que se tienden entre los ecosistemas, los sectores productivos y las poblaciones humanas”, señaló.

El Instituto Humboldt aplaudió que los Ministerios de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, y de Minas y Energía, “afrontaron las críticas y la polarización de la opinión pública, además de las presiones internacionales, y fortalecieron el camino de la institucionalidad, incluyendo además en su discusión a los investigadores, las organizaciones civiles y la población en general, aunque los hechos lamentables de intolerancia de la audiencia pública (4 de marzo en Cenfer) demuestren que también allí tenemos mucho que aprender”.

Felicitó a la sociedad santandereana y a las organizaciones “que lograron centrar la atención pública en una problemática ambiental, reivindicando su derecho a la vida y a un medio ambiente sano por encima de consideraciones económicas de corto plazo”.

Según el concepto técnico emitido por Instituto Humboldt el pasado 10 de marzo y preparado por solicitud expresa del Viceministerio de Ambiente, al referirse a la protección de los páramos en general y a la intervención del ecosistema de alta montaña en Santurbán, se especifica que “una intervención de los ecosistemas de alta montaña, ocasionada por minería cielo abierto de la magnitud solicitada, irá en detrimento de la preservación de la integridad ecológica, con poca o ninguna garantía de restauración de su funcionalidad, aún en el mediano o largo plazo, dadas las limitaciones biofísicas para la formación de suelos orgánicos y comunidades vegetales propias del páramo, las cuales están estrechamente vinculadas a la regulación natural del recurso hídrico”.

Partiendo del hecho de que alrededor del 60% del área de influencia del Proyecto Angostura de Greystar se encuentra inmerso dentro de los límites definidos, “el Instituto Humboldt considera que no es procedente efectuar un desarrollo minero dentro del complejo ecosistémico de páramos en el Complejo Jurisdicciones-Santurbán sin afectar significativa y negativamente su integridad ecológica y su capacidad para el suministro y regulación de servicios ecosistémicos, teniendo en cuenta los argumentos ya expuestos, que ante todo describen la vulnerabilidad del páramo, sumando a ello la incertidumbre que persiste en cuanto a los servicios ecosistémicos aportados por los ecosistemas de alta montaña y su participación en la economía local, regional y nacional, generando un alto riesgo de una pérdida irreversible de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos asociados a ella, con su consecuente afectación al bienestar de la población”.

Por lo anterior, recalca el Instituto Humboldt dirigido por la bióloga Brigitte Baptiste,  “recomendamos al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, no conceder la licencia ambiental solicitada” por Greystar.

No conforme con esta posición radical, el Instituto Humboldt sugiere que con el objetivo de garantizar la protección de servicios ecosistémicos de importancia local y regional, y considerando estrategias de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos, las áreas con ecosistemas deteriorados y/o transformados dentro del Complejo Jurisdicciones-Santurbán (que abarca 82.664 hectáreas ubicadas entre los 3.000 y 4.290 metros sobre el nivel del mar), entre otros, deben ser restauradas y protegidas de acuerdo con la normatividad nacional e internacional vigente de orden tanto constitucional como legal, así como con los diferentes estudios e investigaciones desarrolladas en el área”.

De poco le sirvieron a Greystar Resources los repetidos editoriales en El Frente, escritos por el político conservador Rafael Serrano Prada descalificando a quienes se atrevieron a cuestionar el Proyecto Angostura, o las columnas de su alter ego, un tal ‘Pedro Páramo’. Tampoco los costosos asesores de imagen que aterrizaron en Bucaramanga como si se tratara de un remoto lugar de la sierra peruana, ni el silencio de instituciones como la Cámara de Comercio de Bucaramanga que debieron comprometerse con una posición. Y mucho menos la agresión del pasado viernes 18 de marzo a dos periodistas del noticiero CM& -Ana Mercedes Ariza y Armando Camelo- que ‘osaron’ ir a California a buscar reacciones, recibiendo a cambio una paliza a manos de una turba en la que se encontraban empleados de la multinacional.

‘El Dorado’ con sus 11,5 millones de onzas de oro y 40 millones de onzas de plata durante 15 años, se le volvió gris -como su estrella- a la Greystar, y de pasó quedó sentado el precedente de que los páramos en Colombia deben estar habitados por aves y peces y no por expertos en explosivos, mezcladores de cianuro, retroexcavadoras y volquetas.

Mientras tanto, el presidente Juan Manuel Santos tendrá que hallar el punto de equilibrio entre desarrollo y medio ambiente para que esta ‘locomotora’ con la que aspira a reactivar la economía no se le descarrile; MinAmbiente, Beatriz Uribe,  deberá salir a decir en los próximos días por qué razones le niega la licencia ambiental a la multinacional canadiense que a lo mejor necesita un traductor que le notifique el no rotundo que recibió el Proyecto Angostura; la Cdmb ‘pellizcarse’ y declarar cuanto antes a Santurbán como Parque Natural; el gobernador Serpa Uribe no dejar tirados a los habitantes de Vetas, California, Suratá, Matanza y Berlín en sus necesidades de empleo, acueductos, vías, escuelas y puestos de salud; y las autoridades asegurar que esta región no sea tomada por la minería ilegal, como ocurre desde hace años en el Valle del Cauca, Chocó o Cesar. 15, por descontado, no le perderá el rastro a este ‘choque de trenes’.

Por Pastor Virviescas Gómez
pavirgom@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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