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Huellitas Sabaneras, la fundación que protege a los perros en Sabana de Torres

Este joven sabanero destina de sus ingresos para mantener una fundación de caninos abandonados porque no es capaz de soltarlos nuevamente a las calles. 

Camada de cachorros criollos en proceso de rehabilitación. /FOTO EDWARD JAIMES.

Alentado por el amor hacia los canes y conociendo de cerca la realidad de aquellos que resultan atropellados en las calles y abandonados por enfermedad, John Edinson Cadena Sánchez, nacido hace 24 años en Sabana de Torres, es el líder de la Fundación Huellitas Sabaneras.

Este operador de maquinaria pesada y técnico en producción de petróleo de la Fundación Educativa del Oriente Colombiano (Unioriente), de Barrancabermeja, fue el pionero en tomar esta iniciativa con la cual busca que los 18. 652 habitantes su municipio tomen consciencia sobre la tenencia de perros y la importancia de la adopción.

La historia de la Fundación

Antes de conformar su organización, Cadena Sánchez recogía a los animales en las calles y los llevaba hasta su casa para que tuvieran un hogar, y así emprender el proceso de adopción.

Durante sus recorridos diarios por las calles de Sabana de Torres, encontró que eran cada vez más los animales en condiciones lamentables y que no existían iniciativas para ayudarlos en la rehabilitación. Fue así como en agosto de 2015 nació Huellitas Sabaneras. Inicialmente aproximadamente 20 personas, entre ellas, compañeros de trabajo y conocidos del pueblo estaban interesados en hacer parte de la labor.

En una casa que estaba en estado de abandono, ubicada en la carrera 15 #5-206 del barrio Buenos Aires, abrieron la fundación. Lograron conseguir maquinaria para limpiar el patio del lugar y con ayuda de algunas donaciones de cemento, mallas y tejas de zinc que hicieron propietarios de ferreterías y demás habitantes, acondicionaron el sitio que funcionaría como un refugio para los animales rescatados.

Cadena Sánchez afirma que “llevábamos menos de seis meses con la fundación y muchos de los integrantes del grupo decidieron retirarse, claramente era una labor que no nos causaba ningún beneficio económico y si debíamos invertir parte de nuestro tiempo”.

Sin importar las consecuencias y las tantas responsabilidades que tendría pendientes, él se negó al cierre de la fundación y continuó solo en su labor. Incluso, usa recursos propios para realizarles tratamientos médicos a los perros que lo necesitan.

Actualmente, Huellitas Sabaneras le presta atención a un grupo cercano a los 30 animales.

Proceso de adopción y recursos

Después de hacer el debido seguimiento al caso de cada animal, de cuidarlo y rehabilitarlo, algunos de los caninos son dados en adopción. Antes de llevarlos a casa, los adoptantes deben llenar un formato que Cadena diseñó, con el cual quedan registrados todos los datos personales del dueño del perro y además, un compromiso de mantenerlo en las mejores condiciones.

Además, realiza una visita previa al futuro hogar del can para garantizar su estadía. En promedio, según cuenta, hace dos visitas mensuales. “En caso de no ser así, decomisamos el animal y lo devolvemos a la fundación”, comenta el encargado.

John Edison Cadena asegura que el sostenimiento de la fundación ha sido lo más difícil. Son aproximadamente ocho bultos de concentrado que consumen cada mes los caninos, además de los medicamentos que requieren en caso de enfermedad o para mantenerlos en buen estado como son vitaminas, sueros, antibióticos, cremas y en algunas ocasiones para intervenciones quirúrgicas en caso de accidentes o enfermedades graves.

Adicional a lo anterior, debe cancelar 100 mil pesos por el arriendo donde funciona Huellitas Sabaneras y 300 mil pesos del sueldo a Patricia Reyes, encargada del cuidado de la casa, de alimentar a los canes, bañarlos y recibirlos cuando Cadena Sánchez se encuentra en otras labores.

Actividades como la venta de lechona, promociones que ofrecen comerciantes del pueblo que apoyan la fundación y algunas donaciones, se llevan a cabo de forma esporádica con el fin de recolectar fondos.

Durante el tiempo que no se realizan dichas actividades y no se reciben donaciones de la comunidad, John Cadena destina entre 700 y 800 mil pesos de su salario para cubrir los gastos. “No recibimos dinero de la administración municipal ni de ningún ente del gobierno. Es una labor nuestra”, explicó.

¿Quién debería realizar esta labor?

Pablo Avendaño Ruiz, primer vicepresidente del Concejo Municipal de Sabana de Torres, asegura que el tema de recuperación de los animales es denominado como un problema de salud pública y que la actual Alcaldía no le ha prestado la atención debida.

Según la Secretaría del concejo municipal “son aproximadamente 20 millones de pesos los que se encuentran dentro del plan de desarrollo destinados para el tema de la zoonosis, es decir, para tratar las enfermedades de los animales y que pueden ser trasmitidas a los humanos”, dice Avendaño Ruiz.

Para junio de 2018 se cumpliría un año de vigencia de la Ley 1801 de 2016 que hace parte de la guía de desarrollo municipal y según esto la administración tendrá que ejecutar el dinero para determinado fin. Sin embargo, una propuesta presentada por Cadena, en la cual pedía una ayuda para la Fundación por 3 millones 500 mil pesos, no fue aprobada.

Asegura que en ocasiones la falta de interés de las autoridades lo desmotivan y que quisiera mudarse del municipio, pero “no sería capaz de soltar a todos esos perritos a la calle sabiendo que nadie aquí en el pueblo se tomaría la molestia de ayudarlos”.

John Cadena se ha convertido en un personaje no solo conocido por mucha gente del municipio, sino respetado y admirado por la labor social que desarrolla, ya que son pocas las personas que estarían dispuestas a realizar este tipo de obras con el mismo empeño y amor. Este joven, tiene la esperanza de terminar con su labor el día que ya no tenga nada más que hacer por los caninos del pueblo, el día en que toda la comunidad sea consciente de que los animales merecen el mismo grado de atención y de cuidados que los mismos humanos. Por ahora, está dispuesto a continuar con su labor mientras tenga la posibilidad de hacerlo.

Por Yaritza Quiroga Pardo
[email protected]

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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