“IDEAS QUE POLARICEN, SIN AGRESIONES”: El gran (¿?) Álvaro Uribe Vélez

Opinión por: María Camila Monsalve Martínez | mmonsalve131@unab.edu.co

Paraco, presidente, ladrón, salvador… Álvaro Uribe Vélez fue presidente de Colombia entre 2002-2006 y 2006-2010. Es abogado de la Universidad de Antioquia y cursó estudios en administración, gerencia y negociación de conflictos en la Escuela de Extensión de la Universidad de Harvard. Fue director de la Aeronáutica Civil, alcalde de Medellín, senador de la República, gobernador de Antioquia y luego presidente de un país hundido en la violencia por grupos armados y tras un proceso de paz fallido con las FARC (la ‘silla vacía’ del presidente Andrés Pastrana).

Odiado por muchos, amado por otros o como él mismo se llama “una persona muy controversial”, es hoy el expresidente colombiano más importante de la historia. Que se describe a sí mismo como un líder que hace “las cosas con amor”. Sin embargo, es preocupante cómo con amor ha causado controversia y contribuido a la polarización de un país por 22 años y contando…

“Todo es culpa de Uribe”, dicen los jóvenes que desconocen la historia de un país que gobernó el paisa, cuando ellos ni habían nacido. “Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”, decía el filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana.

¿Cuál es el hate en su contra?

“El recorrido mío político en Colombia ha sido largo, con aciertos y con desaciertos”, afirmaba ante un auditorio lleno de jóvenes en la conferencia: “Liderazgo y manejo de crisis” que se llevó a cabo en la universidad Unab el pasado 30 de octubre, dirigida por el exmandatario.

Acusado por los delitos de presunto soborno, fraude procesal y soborno de testigos, siendo estos tan solo algunos que han podido comprobar en su contra. Afirmó que son muchos los argumentos en su contra, pero más las acciones que logró realizar en su gobierno.

Álvaro Uribe Vélez en su conversatorio en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. / FOTO DE: Camila Monsalve

Partiendo de su reforma laboral que recortó las horas extras, los dominicales y festivos, disminuyendo el salario de los colombianos, porque durante su gobierno se redujo la jornada laboral nocturna de 6:00 pm 6:00 am pasando de 10:00 pm a 6:00 am, lo cual implicó una pérdida para los trabajadores del 35% del recargo nocturno. Además, aumentar de 1000 a 1250 semanas de cotización para pensionarse a la mujer a los 57 años y los hombres a los 62, eliminó la prima de junio. Aun así, logró pasar de una tasa de desempleo, según el DANE en 2002, del 15,7% al 11,7% durante su mandato y aumentar el PIB (Producto Interno Bruto) 5,75%.

“Yo estudiaba en la Universidad de Antioquia y ya nos decían militaristas o paramilitares porque apoyábamos a la fuerza pública”, afirmaba mientras las pocas personas en el auditorio reían ante su elocuencia. De hecho, años después, sí fue llamado de esta forma, pero no solo por eso. A Uribe se le acusa de estar ampliamente relacionado con la creación de las Convivir como actores de seguridad privada, un grupo de paramilitar en Antioquia que abrió paso a las temidas Autodefensas Unidas de Colombia.

Lo que está ligado a las 6402 ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos) en las que soldados mataban campesinos o desplazados y los hacían pasar por guerrilleros caídos en combate para recibir premios y ascensos de parte de sus superiores. Una vergüenza nacional y una prueba de la irresponsabilidad del Estado y el uso desmedido de la violencia. Durante 2002 y 2010, las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos aumentaron 150%. Colombia pasó de 0,095 % de casos cada 100.000 habitantes a 0.385%. La ONU habla de 3.000 casos entre 2004 y 2008, lo cual corresponde solamente a su gobierno.

Continuaba su conversatorio nombrando los pilares de todo buen líder: “cuando todo se basa en poder, el liderazgo se termina fatigando y se deteriora. Aquí lo fundamental es la persuasión” Como la que tuvo cuando logró ser reelegido como presidente (el primero en lograrlo en la historia moderna de Colombia) gracias a una reforma a la Constitución de 1991 que fue aprobada por el Congreso, con 35% de los senadores investigados por parapolítica, y que la misma Yidis Medina confesó que los ministros de Uribe le ofrecieron prebendas para que votara sí a la reforma (persuasión).

FOTO DE: IGADI

¿Cristo o anticristo?

Y claro, dicen que los jóvenes muchas veces no entienden lo que para la época él representó, pues se necesitaba una mano dura, “un hombre con pantalones”, decía Revista Semana, para ese entonces uno de los medios más importantes del país, en un reportaje de 2001 llamado “El fenómeno Uribe”.

Mediante su seguridad democrática, logró que las acciones terroristas pasaran de 1.645 en 2002 a 709 en 2005 y las cifras de secuestros pasando de más de 3.500 en el año 2000 a unos 282 al final de su mandato.

Durante las dos horas de conversatorio repetía en varias ocasiones la importancia de recorrer la milla extra, como se menciona en la Biblia en Mateo 5:41-41: “Si alguien te obliga a llevarle la carga una milla, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda”. Pues para él los líderes pueden fatigarse, pero nunca cansarse. En este caso, no bíblico, fue así que no se cansó en la persecución, espionaje e intimidación a periodistas, magistrados, defensores de derechos humanos y miembros de la oposición mientras era jefe de Estado y se escondía detrás del DAS, organismo de inteligencia del Estado —ya extinto— cuyo máximo jefe (así como de las Fuerzas Militares) era el presidente. Pegasus es solo una evolución de este sistema del hada madrina de Duque (solo que él si no se dejó pillar).

¿Qué hace un expresidente pensionado?

Después de su presidencia viene lo que algunos llaman el posturibismo, un periodo durante el cual apoyó la campaña de Juan Manuel Santos, para luego ser su mayor opositor. Apoyó el triunfo del NO en el Plebiscito sobre el Acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, además de la elección de Iván Duque como presidente y la abstención en la Consulta anticorrupción de 2018.

Y desde el pasado 24 de marzo de 2024, fue acusado formalmente por los delitos de fraude procesal, soborno en actuación penal y soborno, por parte de la Fiscalía General de la Nación, en cabeza del fiscal Gilberto Iván Villarreal. Sin embargo, se dedica a dictar conferencias en universidades privadas, entrevistas y participar de debates políticos en contra del gobierno Petro “con argumentos” como el mismo aclara.

“Ideas que polaricen, sin agresiones” fue su respuesta cuando le pregunté: ¿Cómo cree que es la mejor forma de evitar la polarización? Y aunque me afirmó que es necesario conversar y que escuchen a sus adversarios y a él también, nunca dejó de repetir que con las políticas del actual gobierno las personas cada vez tienen más desconfianza por la agresividad de su discurso en contra de la propiedad privada. “El próximo gobierno la tiene difícil”, decía, pero será igual o más difícil para él escoger quién será (lastimosamente) el próximo títere salvador que con “acciones” erradique la peste comunista que Petro dejó.