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James Redford, documentalista de los cambios sociales

El hijo de Robert Redford visitó la ciudad y presentó su producción “Paper Tigers” que relata la historia de un grupo de jóvenes que luchan contra problemas familiares y personales, en busca de una educación fuera de lo tradicional.

Cada vez que a James Redford van Wagenen le preguntan por su padre, sonríe discretamente y eleva un poco los ojos, “la gente piensa mucho más en estas cosas que yo”, explica.

Era el año 1969, el astronauta norteamericano Neil Armstrong pisaba por primera vez la luna, millones de personas se reunían en Woodstock, el que sería el festival de música más importante de la historia, y el nombre de Robert Redford se hacía popular por ser la estrella de la película “Butch Cassidy and the Sundance Kid” (traducida al español como “Dos hombres y un destino”) del director George Roy Hill.

Igual que al famoso personaje de Los Simpson, Troy McClure, tal vez se le pueda recordar en películas como “El Candidato” (1972), “El golpe” (1973) y “El gran Gatsby” (1974), entre muchas otras.
El ganador del Óscar es también el fundador de uno de los festivales de cine independiente más importantes, Sundance Film Festival que además funciona como un instituto que promueve la creación cinematográfica, musical y teatral.

No cabe la menor duda de porqué a James Redford siempre le preguntan por su papá, pero está pregunta es algo que él asegura no poder responder. Su madre Lola van Wagenen, historiadora y activista ambiental, fundadora de organizaciones sin ánimo de lucro que buscan promover la educación, lo ha influenciado enormemente.

“Parece que fuera cosa de familia eso de luchar por las causas perdidas”, aseguró el documentalista. Robert Louis Stevenson, escritor escocés y autor de obras como “El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde” y “La isla del tesoro”, entre otras, tuvo que pasar por una experiencia cercana a la muerte para tomar la decisión de convertirse en un escritor.

Algo similar le ocurrió a James Redford, que luego de dos trasplantes de hígado, decidió hacer películas que tuvieran un impacto social y creó el Instituto James Redford para el Trasplante de la Conciencia, cuya finalidad es educar e incentivar a las personas a convertirse en donadores de órganos por medio de películas. Sus padres se casaron en 1958 y se convirtieron en lo que él llama una pareja poderosa.

Lola poseía unas grandes capacidades intelectuales al igual que su padre pero este tenía una voz poderosa que les permitió lucha por la creación de organizaciones que cuidaran del medio ambiente. Durante su infancia nunca se sintió inmerso en el mundo de Hollywood, “los sesentas fueron diferentes y más si creciste en Nueva York”, asegura Redford Van Wagenen.

Comenzó como guionista a los 40 años.

En esa época solo lograba sobrevivir con cinco trabajos encima. “Vengo de una generación de escritores, es una enfermedad genética. Me esforzaba mucho porque mis papás no creían en la herencia”, comenta.

Se considera un hombre sencillo, no le dice nunca no a alguien que le pide una foto y como recordando la película que lanzó al estrellato a su padre, usa botas de vaquero un poco gastadas que dejan ver debajo unas medias blancas.

Su trabajo

“Paper Tigers” (Tigres de Papel) es el último documental de James
Redford que se basa en un estudio que revela la relación entre
experiencias traumáticas en la infancia y enfermedades como
cáncer y presión arterial alta, así como su correlación con el abuso de drogas y alcohol, el contacto sexual sin protección y los problemas alimenticios.

Sin embargo, el estudio también revelaba que una relación de afecto con un adulto, podía minimizar este impacto negativo.
Para la grabación de esta producción, James Redford le entregó a cada uno de los jóvenes participantes una cámara para documentar sus experiencias durante un año y lograr aportar sus conmovedores testimonios.

La historia transcurre en un colegio Lincoln Alternative en Walla Walla, en el estado de Washington, con profesores que se han empeñado en generar relaciones de apoyo y cariño con sus estudiantes.

“Durante la grabación del documental que fue hace tres años, mi hija tenía la misma edad que los jóvenes del colegio. Fue muy difícil, pero eso me hacía sentir que los conocía, sentía mucha empatía y podía ver su potencial, la manera en que luchaban por superar su condición biológica.

Me hace feliz que la experiencia en este colegio haya tenido éxito, y me siento como un padrino para muchos de ellos”, comenta el documentalista. Este es su octavo documental y ahora que trabaja para Karen Pritzker, productora, editora y escritora, asegura estar feliz.

Ya no depende de los agentes de Hollywood, está fuera de lo que llama la “maquinaria” y el impacto social que siempre espera con sus trabajos audiovisuales parece estarle dando frutos. Esta no es la primera vez que trata la educación como sujeto de estudio, también lo hizo con la cadena de televisión HBO, en un documental sobre la dislexia, “The big picture: Rethinking dyslexia” (El panorama: Repensando la dislexia), que busca aclarar los mitos, estigmas y verdades sobre esta enfermedad.
“Luego de mi experiencia cercana a la muerte, me doy cuenta de que estoy vivo gracias a la sociedad, haciendo cosas buenas y entendiendo que cuando nos proponemos algo lo podemos lograr. Este es un tema que subyace en todos mis documentales”, afirma James Redford.

Por Lina Marcela Montes E.
lmontes23@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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