Gabriela Páez Pinto – gpaez776@unab.edu.co
Jennifer Gómez Álvarez es una joven que creció rodeada del movimiento constante de la ciudad y de la fuerza que se necesita para salir adelante desde temprana edad. Desde sus 15 años aprendió a ser independiente, a buscar oportunidades y a abrirse paso con el carácter que hoy la define. Su vida ha estado marcada por el trabajo, el contacto diario con las personas y la capacidad de conectar con los demás a través de algo tan cotidiano y expresivo como la ropa.
A sus 23 años, ha pasado por diferentes oficios que le han permitido desenvolverse con seguridad en los espacios que habita y comprender que cada cliente, cada compra y cada conversación hacen parte de su historia personal y laboral.
Hoy, Jennifer trabaja en H&M, tienda internacional ubicada en una de sus sedes en Bucaramanga en el centro comercial Caracolí, rodeada de telas, colores y tendencias, en un entorno donde la moda es el eje de todo y cambia con la misma rapidez con la que se mueve la ciudad. Con el tiempo, ha transformado este oficio en un espacio de tranquilidad y expresión personal, un lugar que le permite mostrarse tal como es y potenciar las cualidades que la caracterizan. Gracias a su personalidad extrovertida, ese empleo no solo le ha brindado estabilidad, sino que también le ha permitido descubrir nuevas facetas de sí misma y crecer tanto en lo personal como en lo profesional.
Esta entrevista recoge sus experiencias, sus retos y la manera en que ha construido su camino en el mundo de la venta de ropa, un oficio que exige paciencia, atención al detalle y, sobre todo, la disposición de tratar cada día con personas muy distintas. A través de sus palabras, se evidencia cómo cada etapa de su vida la ha llevado a este punto y a desempeñarse en una empresa internacional, sintiéndose orgullosa de su recorrido.

Sobre su historia
¿Cómo empezó a trabajar y cuántos años tenía?
Empecé a trabajar en el año 2019, durante la temporada de diciembre en el centro de Bucaramanga. Sabía que sería exigente por la cantidad de gente que sale a comprar en esas fechas, pero aun así decidí intentarlo. Sentí que tenía facilidad para atender a los clientes y para ayudarlos a elegir prendas con las que se sintieran bien, y ahí fue cuando me enamoré de esa labor. Aunque no siempre se ve, es una labor que implica trasnochar y dejar todo listo para que, al abrir al día siguiente, el almacén esté impecable.
¿Qué la motivó a trabajar en la venta de ropa?
Lo primero que me motivó fue mi edad. Tenía 17 años y sabía que encontrar empleo sería difícil porque para muchos empleadores la edad es un obstáculo. Además, en esa época de diciembre no tenía vestimenta nueva y mis papás no contaban con los recursos para comprarme mi “estreno”. Decidí salir a buscar una ocupación y el único lugar donde me aceptaron sin experiencia fue un almacén de ropa.
¿Ha trabajado siempre en este negocio o antes estuvo en otro sector?
Casi siempre he trabajado como vendedora de prendas de vestir en tiendas. Sin embargo, durante la pandemia trabajé vendiendo comida rápida en un restaurante cerca de mi casa y en el Tony, donde fui mesera. Aun así, siempre sentí que ese no era mi lugar y que no podría desarrollar el talento que sabía que tenía para comercializar, especialmente en el ámbito de la moda.

Sobre su trabajo en el día a día
¿Cómo es su rutina un día típico en el trabajo?
Mi rutina en H&M varía según la programación del día. Laboro cinco días a la semana y descanso dos. Suelo rotar entre caja, probadores, atención al cliente o tareas específicas, como organizar la nueva mercancía que llega a bodega para luego exhibirla en el piso del local, o marcar las prendas que entrarán en descuento.
¿Qué es lo más complejo de vender ropa?
Considero que vender con relación a la moda no es lo difícil. Lo más complejo es lidiar con las personas, porque no todos tienen la misma personalidad o carácter. A veces se encuentran clientes groseros, y eso puede complicar el ambiente laboral, pero con el tiempo una aprende a manejar esas situaciones.
Lo único es que debo mantenerme informada, es fundamental conocer las tendencias y lo nuevo que llega cada temporada para poder asesorar bien a los clientes y mantener el piso de distribución actualizado e innovador.
La trayectoria de Jennifer Gómez revela el valor de la perseverancia en un oficio que exige atención, versatilidad y buen trato humano. Su paso por distintos entornos laborales la ha llevado a identificar sus habilidades, que, gracias a su disciplina y disposición para aprender, se proyecta como una joven que ha sabido aprovechar cada oportunidad y que continúa construyendo su propio camino dentro del sector comercial.





