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La Banda del Leopardo, seis años moviéndose al ritmo de una pasión que trasciende el fútbol

Los motiva el amor por el balompié y la música. En la mezcla de ambos escenarios encontraron una fórmula para llevar a través del barrismo un mensaje distinto que logre una transformación en la sociedad.

La Fortaleza Leoparda hizo una inversión al inicio del año, de casi 4 millones de pesos, para arreglar una parte de los instrumentos. /FOTO VALENTINA CA- RREÑO.

El fútbol nace en Inglaterra con la creación en 1863 de la  The Football  Association (La Asociación de Fútbol). Pero es hasta 1990, que se empieza, en este país europeo,   a fomentar el espíritu de creación de grupos o barras organizadas para asistir al estadio y apoyar a los equipos.

A Bucaramanga ese fenómeno futbolístico llegó en 1998, año en el que se formó la Fortaleza Leoparda Sur, grupo que desde hace 20 años apoya y sigue a cualquier lugar al Atlético Bucaramanga. Con ella también se fundó la Banda  del  Leopardo,  la  que  según sus  integrantes,  es  la  encargada de “dar vida al estadio” en cada partido.

Periódico 15 asistió a uno de los ensayos de este conjunto musical y esto fue lo que encontró.

Nace la banda

Por medio de basares, campeonatos relámpagos, integraciones, la línea de finanzas de la barra recolecta el dinero para los gastos que tiene la banda y la barra./FOTO BANDA DEL LEOPARDO.

“En el transcurso de la barra siempre  ha  existido  la  relación con  la  música,  por  eso  en  el 2012,  la  Secretaría  del  Interior de Bucaramanga creó el proyecto “Barrismo Tolerante”, el cual estaba vinculado con la parte musical, con la instrumentalización de la Fortaleza Leoparda Sur”, asegura William Andrés Sanabria González, miembro del comité central de la hinchada leoparda.

En sus inicios la agrupación fue llamada la Murga del Fortín. “Murga” por ser el género musical que tocaba, y “fortín” porque a los miembros de la Fortaleza se les dice “Fortines”. Pero ese nombre no los representaba, querían algo emblemático al equipo y decidieron que fuera “La Banda del Leopardo”, con su eslogan “Al ritmo de una pasión”.

“Teniendo en cuenta que hacemos  una  mezcla  de  música y fútbol, lo cual es una pasión grande con dos factores extensos y “Al ritmo de una pasión”, los agrupo, pues finalmente es lo que mueve a la Banda del Leopardo”, expresa Sanabria González.

Alrededor de 55 personas hacen  parte  del  conjunto  musical, la mayoría en edades de   los 16 y 25 años. Ensayan tres días a la semana,  por  lo  general  son  lunes, martes y miércoles, de 7 a 9 de la noche. Su lugar de práctica comúnmente es a las afueras del estadio Alfonso López.

A las 7:30 p.m. empiezan, los instrumentos   varían   de  acuerdo al día, ya que el lunes es de percusión, martes de vientos y miércoles de ensamble. El conjunto musical cuenta con el apoyo de un profesor, quien está con el grupo desde su formación hace seis años.

José Ricardo Oviedo, músico de profesión, se encarga de enseñarles a usar el instrumento, por medio  de  notas  les enseña los diferentes arreglos musicales que él mismo hace las diferentes letras de los canticos inventados por sus propios miembros.

La  primera  hora  de  ensayo, Oviedo la utiliza para la teoría, para mostrarles la técnica del elemento, da orientaciones y en la segunda practican conjuntamente. “He trabajado con poblaciones en conflicto y cuando me llamaron para hacer parte del proyecto, me pareció interesante”, comenta Oviedo Valbuena.

La Alcaldía hizo una donación de 14 trombones, 14 trompetas, 10 redoblantes y 10 bombos, en el 2013 a la banda./FOTO BANDA DEL LEOPARDO.

Día de cancha y el carnaval en la popular

Cuando el Atlético Bucaramanga juega un domingo, la agrupación aprovecha el sábado en la tarde para hacer ensayo general, revisar instrumentos, si faltan correas y hacer una integración.

La banda llega al estadio con 3 o 4 horas de anticipación, para que los registren en la lista y hagan uso de los 25 cupos que el equipo  les  regala. A los  demás integrantes se les da un monto de $10.000 a cada uno, ellos deben aportar $ 6.500, para completar el precio correspondiente a la boleta de la tribuna sur.

“Cuando era menor de edad no podía entrar a la sur, entonces me colaba a esa tribuna cuando hacían  gol  o  había  un  despiste de  los  policías.  Uno  quiere  hacer parte del grupo,  porque es la que le pone el carnaval a los partidos”, asegura Andrés Jiménez trompetista del grupo musical.

La Banda del Leopardo toca antes, durante y después del partido, son más de hora y media en la que nunca dejan de cantar, tocar, gritar y saltar. “El amor por el equipo es el que le da a uno el aguante, salimos a veces cansados, sin voz, algunos acaban con las manos llenas de ampollas, en mi caso no quiero coger el bus o irme para la casa. Pero está satisfecho, independientemente del resultado, termina uno conforme porque vio al equipo y lo alentó los 90 minutos”, confirma Jiménez.

Su labor social

La Banda del Leopardo busca que con la unión del fútbol y la música se pueda educar, dar principios y culturizar a las personas.

El barrismo está sumido en todos los problemas sociales que existen, al llegar a formar parte del grupo sus miembros se ven reflejados los unos en los otros y les forja un cambio que los motiva a proponer dinámicas para generar una transformación en la sociedad.

El conjunto musical órgano como de la Fortaleza Leoparda Sur, busca participar diferentes  actividades de la ciudad, estar presentes  y  decirles “somos  Bucaramanga, pertenecientes y residentes de la misma”, por lo cual quieren lo mejor para ella.

Realizan iniciativas como “las navidades leopardas”,   en las que comparten con niños de escasos recursos, les dan regalos, les brindad un espacio para que se sientan felices. El año pasado cerca de 3.000 menos de edad, hicieron parte de esa iniciativa organizada por hinchas amantes del fútbol, que además de alentar a su equipo quieren estar y mejorar la sociedad.

Otro de sus objetivos como comunidad es brindarle un rato agradable a los habitantes de la calle,  en  ocasiones  comparten con ellos un desayuno, una cena, una chocolatada, para que haya unión y reflejen lo que es el hincha leopardo.

“No podemos desconocer que porque somos una barra, nos deje de interesar el otro entorno, porque representamos a una ciudad y somos una ciudad, entonces estamos presentes en todas las actividades que hayan, sean culturales, sociales o económicas”, expresa Sanabria González.

La Banda del Leopardo no solamente toca en el estadio cuando juega el equipo, también hacen presentaciones en diferentes  espacios  de  Bucaramanga. Sus miembros quieren profesionalizar  el  grupo,  demostrarle  a la gente que pueden llegar a ser una agrupación con proyección nacional   e   internacional,   pero sin perder su esencia, la cual es apoyar al símbolo deportivo más importante del departamento, como ellos mismos lo dicen,  que es el Atlético Bucaramanga.

Por Jadi Valentina Carreño T.

Jcarr[email protected]

Universidad Autónoma de Bucaramanga