Las tortugas son, junto con los loros y los pericos, una de las especies que se entregan de forma voluntaria y con mayor frecuencia a las autoridades ambientales locales. /FOTO CDMB

Por Juan Sebastián Ágreda P. [email protected]

La entrega voluntaria de animales a las autoridades ambientales es la modalidad más frecuente en la que un espécimen llega a estar en manos de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), principal entidad local a cargo de la seguridad del medio ambiente.

La tenencia de fauna silvestre en cautiverio es constantemente revisada por las autoridades, entre ellas la división ambiental de la Policía, el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) y la Cdmb. Esta última se encarga del cuidado y rehabilitación a través del Centro de Atención y Valoración (CAV), ubicado en la vía al Santísimo.

En el CAV los animales que presentan cierto nivel de amansamiento son sometidos a procesos de rehabilitación para posteriormente poder ser puestos en libertad. /FOTO CDMB

El médico veterinario Juan Felipe Chica afirma que de las dos formas en las que un animal llega al CAV, la decisión de las personas por entregarlo es la más usual. Explica que esto se ha logrado gracias a las diferentes estrategias de concientización que la Corporación ha brindado a las personas, lo que ha generado cambios importantes desde 2016.

Según la médica veterinaria y zootecnista Mónica Lizeth Rincón Contreras, las tortugas y los loros son los casos que llegan con mayor frecuencia a manos de las autoridades de forma voluntaria. Afirma que en los reptiles no se genera un nivel de impronta considerable, es decir, no modifican su comportamiento para adaptarse al entorno urbano de forma drástica.

Sin embargo, las aves sí suelen cambiar su forma de actuar. Al estar en jaulas la mayor parte del tiempo y en la mayoría de los casos, muchas de estas pierden la capacidad de volar. Chica indica que enseñar a un loro a que deje de hablar para que retome su forma de comunicación natural es un proceso largo y que no asegura resultados favorables. Esto se traduce en que los loros requieran un mayor tiempo y más recursos para poder ser devueltos al ecosistema originario.

Adicionalmente, la tenencia de aves como mascotas es más frecuente que la de reptiles. Rincón indica: “la cuestión de los loros es más difícil. A ellos los tienen por mucho tiempo. Son 20 o 30 años lo que pueden durar con ellos y cuando ya se cansan vienen y los dejan”. Esta es la razón por la que, según la zootecnista, no todas las aves logran rehabilitarse.

El proceso de rehabilitación varía según la especie y el estado en el que el animal se encuentre. Los reptiles, por ejemplo, suelen durar en cuidado del CAV de tres a cuatro meses. El tiempo con los loros se duplica. Esto se plasma en los resultados de la Cdmb, que ha rehabilitado 75 tortugas y 60 aves en los últimos diez meses, siendo estos últimos pericos y no loros.

La recolección y el rescate de animales por parte de estas entidades se fundamenta en normativas como la explicada en la ley 1333 de 2009, que prohíbe, entre otras cosas, la tenencia de animales silvestres en cautiverio. Bajo esta premisa, la Cdmb en conjunto con la Policía ambiental atienden cualquier situación referente a este tipo de fauna.

Tatiana Marcela Quiroga Sarmiento, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), realiza junto a su familia una labor de cuidado y rescate de animales silvestres cada vez que tiene la oportunidad. Explica que cuando un caso es llevado a la casa, el tiempo que pasa con ellos depende de la situación en la que se encuentra. Al principio, al no conocer las entidades ambientales autorizadas, guardaban los ejemplares hasta encontrar expertos que aseguraran la seguridad de los seres vivos y que no comercializarían posteriormente con ellos. Entre otras cosas, han podido salvar y entregar tortugas, guacamayas, un armadillo y un búho. Quiroga afirma que, aunque no poseen un conocimiento amplio en el cuidado de estos, han logrado mantenerlos con vida hasta la entrega a las autoridades ambientales.

La fauna llega a la sede de la Corporación, donde es valorada por miembros de la división ambiental. Los principales factores que se analizan son las condiciones en las que se encuentra el animal respecto a su salud y si se han adaptado al entorno urbano o han sido capturados en su estado natural. Posteriormente son llevados al CAV, donde son sometidos a un proceso de rehabilitación y reintegración que varía en tiempo y costo según el tiempo que hayan pasado lejos de su hábitat.

El proceso de rehabilitación tiene una duración de meses para los mamíferos. Estos animales presentan una mayor adaptabilidad al entorno urbano, por lo que se requiere de mayor esfuerzo para que retomen su comportamiento natural. /FOTO CDMB

Los casos que logran ser rehabilitados en su totalidad son puestos en libertad de forma controlada en espacios como la reserva natural de Sabana de Torres que maneja la organización Cabildo Verde. James Murillo Osorio, director ejecutivo de la organización afirma: “los programas y campañas sobre la no tenencia se realizan más a grupos humanos concentrados en colegios, juntas de acción comunal, barrios y comunas. Estas tienen una buena acogida y de ahí la sensibilización de la comunidad que realiza la entrega voluntaria.” Murillo indica que actualmente las entregas voluntarias han aumentado gracias al nivel de conciencia que se ha generado en las personas por campañas como ‘Te quiero libre’, organizada en conjunto con el AMB. Gracias a estas, según datos de la entidad gubernamental, se rescataron a la fecha aproximadamente 1006 ejemplares que además se han rehabilitado y puesto en libertad en las instalaciones de la organización de Sabana de Torres, entre los que hay anfibios, aves, reptiles y arácnidos.

La Cdmb presenta una tercera opción, fuera de la entrega y el decomiso, para las personas que quieran conservar a los animales en cautiverio. Con el cumplimiento de una serie de requisitos, como un espacio apropiado, un conocimiento adecuado sobre el cuidado de fauna y recursos suficientes para la manutención de este, la persona puede solicitar un permiso a la Corporación para la tenencia de ejemplares silvestres. Aun así, Rincón indica que lo más recomendable siempre es dejar al animal en cuidado de la entidad ambiental, esto con el fin de evitar un amansamiento que altere el comportamiento normal y asegurar que tenga las condiciones indicadas para mantener una buena calidad de vida.

Universidad Autónoma de Bucaramanga