Por Catalina Gómez / mgomez781@unab.edu.co
Aunque cada 8 de agosto es el Día Internacional de los Gatos, para promover su adopción responsable, cuidado y no abandono, en Bucaramanga hay más de 140.000 perros y gatos en la calle. Esta es la historia de Nelly Reyes, quien les brinda más que comida, les da amor y cuidado.
Todos los días, sin importar el clima, el día o la celebración, se puede ver a lo lejos a una mujer pedaleando o empujando una bicicleta negra que trae consigo una canasta, a veces una nevera y bolsas. Muchos se preguntan quién es, qué hace o admiran su habilidad en la bici a pesar de su edad.
– Señora, ¿usted qué vende?
– Nada, yo alimento animales.
Eso respondió Nelly Reyes Villamizar, mientras se detenía en la calle 91 con carrera 25 en el Diamante II, cuando Pancho o Chiqui, como lo quieran llamar, le da la bienvenida con maullidos. Este felino, que, a partir de cerca de las dos de la tarde, se hace en la carretera o alrededores, con su poca visión intenta verla desde lejos, esperando por su plato favorito del día. Una cita diaria a la que no falta.
Es un gatito que parece un siamés y que, por circunstancias de su vida, ha estado en la calle. Para muchos, es un animal extraño por su apariencia física. Su rostro puede causar miedo e incluso hacer dudar de que sea un gatuno. Tiene la mandíbula desencajada, y según la veterinaria, “ya está cicatrizado, ya no se puede acomodar para que cierre la boca”.
La ruta diaria de Reyes parte del restaurante “Yuca, Carne y Ají”, en la carrera 22ª con calle 99, es el camino que comunica al barrio San Luis con Fontana. Luego pasa por la 106 y continua al Diamante II, para finalizar en dos puntos específicos, donde la espera Pancho y más arriba otros once felinos. A los primeros los ha nutrido por 10 años.
En las noches llegan más gaticos. Ella deja la comida en lugares estratégicos donde no se vayan a mojar, al otro día las tasas están limpias y listas para ser llenadas. Conoce a cada uno de ellos, sabe sus nombres o los que les pone, sus historias, los ha visto crecer, enfermarse y curarse.
De los 143.329 perros y gatos abandonados en Bucaramanga, 22 gatos y siete perros tienen la fortuna de recibir alimento todos los días, pero ellos no son los únicos, aparte les da a 100 gallinas.
En algún momento, su compasión se extendió también a animales que muchos consideran indeseables. “Hasta chulos alimentaba”, eran como 100, estaban por el paso de San Luis, pero tuvo que dejar de hacerlo porque una persona llamó a la Policía así que decidió que “en vez de contender se echa uno de pronto gente, que no debe, que le carga a uno la mala”. Así que seguía recogiendo la comida y pasaba por aquel lugar, se preguntaba que debía hacer con ella, hasta que un poco más arriba encontró unos perritos a los que podía darles.
En Bucaramanga opera la Unidad de Bienestar Animal, UBA, que se encarga de la protección de animales desprotegidos, en febrero tenía a cargo 94 mascotas, aunque, algunos animalistas han denunciado que en el primer trimestre del 2023 alrededor de 25 mascotas que estaban bajo el cuidado y atención del lugar murieron.
“Me involucré profundamente en la protección de los animales, no solo en protegerlos, sino en alimentarlos e intentar que tuvieran una mejor vida. Los animales de la calle enfrentan muchas dificultades; todos los seres vivos queremos vivir y sentimos hambre. Ellos tienen que sortear la inclemencia del tiempo y, sobre todo, buscar alimento”.
Antes era parrillera profesional, desde que era muy pequeña ama los animales, algo que heredó de su madre, desde niña ha tenido una afinidad especial con ellos. A pesar de las dificultades económicas y la falta de apoyo en su infancia, su amor por los animales nunca disminuyó.
Con el tiempo, Nelly estableció conexiones que le permitieron llevar a los animales enfermos a recibir atención veterinaria a bajo costo, aunque esto significara endeudarse. A lo largo de los años ha conseguido alianzas, donaciones y recoge alimentos. Su dedicación es tan constante que algunos podrían confundir su labor con un “negocio”.





