Inicio Bucaramanga La gastronomía venezolana, una herencia que trasciende fronteras

La gastronomía venezolana, una herencia que trasciende fronteras

A los 5.281 negocios de comida inscritos en Bucaramanga, se suman los de los venezolanos que han llegado a la ciudad en medio de la ola migratoria que llega a Colombia. Trocadero y Venezziola son ejemplo de esto.

Según el registro mercantil de la Cámara de Comercio de Bucaramanga (CCB), la gastronomía de la región se hafortalecido en los últimos cinco años, y ha crecido del 76,6 %. El sector que más ha crecido es el de las microempresas, con un 99,2 % frente a las pequeñas y medianas
empresas.

Debido a las nuevas condiciones de movilidad urbana y a una demanda más minuciosa, el sector gastronómico se ha tenido que adaptar al nivel de personas que consumen alimentos fuera de casa y al crecimiento de establecimientos comerciales por parte de los migrantes.

En el centro de la ciudad y por las calles de los barrios populares de Bucaramanga y su área metropolitana, son vendidas diferentes tipos de arepas hechas por ciudadanos venezolanos que han encontrado en esta labor una manera de subsistir.

La cocina venezolana ha sido el resultado de la mezcla cultural que personas procedentes de países como España, Italia y Portugal han sembrado en este territorio, creando platillos con una combinación de sabores y aromas que reflejan la historia y las costumbres de su gente, como lo son: la arepa, la chicha, los tequeños, la hallaca y recetas procedentes de Europa.

Así como hay vendedores en las calles y negocios informales dedicados a expandir su herencia culinaria en un territorio desconocido, existen migrantes que han logrado consolidar sus empresas en la ciudad, como lo han hecho Zulay Del Valle Santos Bermúdez, propietaria de Trocadero, y Marina Fuentes Comas, gerente de Venezziola y Fontanadeli.

Trocadero Postres y Tortas

Es una tienda de pastelería y repostería ubicada en Cabecera. Comenzó con una idea emprendedora de Zulay Del Valle Santos Bermúdez, proveniente de la ciudad de Valencia, Estado de Carabobo. Tras la migración por la que tuvo que afrontar junto a su familia, inició hace dos años su empresa gracias a la pasión que tiene por hacer postres.

Zulay Del Valle Santos Bermúdez, propietaria de Trocadero /FOTO JEAN CARLOS
CAMACHO DURÁN

Su vida en Venezuela era completamente diferente a como es ahora en Bucaramanga. Estando en su país de origen se dedicaba junto a su esposo a trabajar en el sector automotriz, siendo gerente de ventas en la multinacional Ford Motor, pero tiempo después se retiró de esa compañía para establecerse en la capital santandereana.

“Al llegar a Colombia, mi esposo buscó trabajo, pero el emprendimiento de nosotros se dio con un restaurante de carnes en Barrancabermeja y por supuesto vi la oportunidad de vender los postres allí. Hacía tortas en mi casa pero jamás me imaginé que pudiera comercializarlas. Luego, cuando vinimos de Barrancabermeja a Bucaramanga, mi cuñada y mi suegra me apoyaron en este local para arrancar precisamente con solo postres’’, afirmó Santos Bermudez.

Al ser una microempresa, los productos se preparan casi que de manera personalizada, logrando dar un sabor especial a cada uno de sus productos. Su menú se divide en: postres, brownies, helados, ensaladas, creps, desayunos y comida rápida.

Al darse a conocer en el sector, la demanda fue mayor y el negocio comenzó a crecer poco a poco hasta llegar a ser lo que es ahora. “El crecimiento empezó unos seis meses después de iniciar, tuve grupos de estudiantes fanáticos. El primer postre que marcó fue la marquesa de chocolate, lo comían, lo regalaban, y después los estudiantes fueron regando la voz para que la gente viniera, sin embargo, consideré que para crecer más era necesario implementar otra cosa como lo fueron las ensaladas”, cuenta Santos Bermudez.

El respaldo por parte de su familia ha sido indispensable, pues cada tres meses cuenta con el acompañamiento de su padre, el cual viaja desde Venezuela y le colabora en el restaurante. Asimismo, su hija María Fernanda Cadena hace parte del equipo de trabajo encargándose de la atención al cliente y las finanzas. Actualmente tiene el apoyo de dos empleados: Edward Azuaje y Paola Florinson, provenientes de la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, quienes son responsables de la cocina y la elaboración de los productos.

Venezziola Snacks & Shakes

Este es un restaurante especializado en platos típicos venezolanos ubicado en el barrio El Prado. Fundado por Marina Fuentes Comas, una ingeniera civil de 52 años, proveniente de la ciudad de Maracay, Estado Aragua, Venezuela, quien al llegar a Colombia tenía dos alternativas: ejercer su título o dedicare a otra cosa que le gustara.

Marina Fuentes Comas, propietaria de Venezziola y uno de sus productos de la marca Fontanadeli / FOTO JEAN CARLOS CAMACHO DURÁN

Como no podía invertir en proyectos relacionados con la ingeniería civil debido a los elevados montos de dinero que se debe disponer para ello, Marina optó por emprender en el sector gastronómico. Inició con una fábrica artesanal llamada Fontanadeli, en Cúcuta, dedicada a la elaboración de salsas como la napolitana y pesto de albahaca.

En 2016 se trasladó a Piedecuesta y empezó a comercializar chicha criolla y tequeños en el Centro Comercial de la Cuesta. Los tequeños son originarios de la ciudad de Los Teques, en el estado Miranda. Son rollos de harina de trigo rellenos de queso, servidos normalmente como pasaboca o pasapalo como suelen llamar a los aperitivos. Por su parte, la chicha criolla es una de las bebidas más típicas del vecino país. Es hecha a base de leche de vaca y arroz, suele ser dulce y un poco espesa, tomada por niños y adultos en cualquier ocasión. Al momento de servirla se le suele añadir leche condensada, canela y hielo picado.

“Todos mis clientes eran de Bucaramanga que iban a Piedecuesta los sábados y domingos. Entre semana prácticamente no se movía el centro comercial”, debido a esto, Marina empezó a buscar un lugar donde pudiera unir sus dos ideas de negocio. Finalmente estableció su empresa en el barrio El Prado. Ya va para dos años en este punto, allí pudo fusionar dos culturas ofreciendo más productos tales como lasaña y pastas artesanales.

Para Fuentes Comas, emprender en Colombia es difícil debido al costo de los arriendos, los servicios y el personal, ya que no tenía casa ni dinero para comprar un local. Además, debía pagar su vivienda y el arriendo en el centro comercial más el sueldo de su empleado. Se pudo mantener por poco tiempo gracias al apoyo de los clientes que frecuentaban su punto de venta. “Cuando me mudé empecé a ver los cambios y el crecimiento en mi empresa. Quedarme en el centro comercial jamás me iba a permitir crecer, vendía chicha pero no la suficiente para poder pagar todos los gastos que implicaba estar en el centro comercial”, cuenta Fuentes Comas.

En Rappi, una compañía dedicada al comercio electrónico, ha encontrado apoyo para crecer y aprender todo el proceso de los domicilios. “En Venezuela no estamos acostumbrados a eso, en cambio aquí en Colombia es muy fuerte y las personas ya están acostumbradas”, afirma.

Las zonas del Área Metropolitana de Bucaramanga en donde las nuevas empresas gastronómicas generan ingresos hasta de 10 millones de pesos según la CCB son: Cabecera, Mejoras Públicas, Provenza, La Aurora y San Francisco.

Por Jean Carlos Camacho Durán.
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Universidad Autónoma de Bucaramanga