La importancia del tintico 

El café es una de esas experiencias que no se quedan en un sorbo. Su aroma despierta los sentidos, convirtiéndose en pretexto perfecto para cualquier conversación. En este escenario, según el portal de estadísticas Statista, Brasil reina como el mayor productor de café en el mundo, con 66,3 millones de sacos de 60 kilogramos durante el año 2023. En el 2024 sigue como el mayor productor con  2.681 toneladas métricas por año. 

En segundo lugar, se encuentra Vietnam, con una exportación de más de 1,5 millones de toneladas métricas al año. Colombia, el país del sagrado corazón no se queda atrás, ocupa el tercer lugar  con una producción anual de más de 760 mil toneladas métricas. 

FOTO DE: Selene Valencia

El gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez Vallejo, asegura que Finlandia es el mayor consumidor per cápita del mundo de café colombiano, seguido por Dinamarca que consume 7,4 kilos por persona cada año y Noruega 6,8 kilos. Italia se mantiene en un alto índice de consumo con 4,9 kilos anuales, no es de esperar menos ya que fue la cuna del conocido “espresso”, un tipo de café negro que se prepara con la extracción de agua caliente a través de café molido, lo que hace que tenga un sabor intenso.

La economía del café 

“Me gusta el olor que tiene la mañana, me gusta el primer traguito de café” como Jorge Celedon, muchos colombianos encuentran inspiración en este grano y expresan su orgullo por ser de un país cafetero. Se podría decir que este producto factura desde las canciones que inspira hasta su producción en la elaboración y exportación. Ahora bien, según la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia hay 548.000 familias que basan su economía en esto, distribuidas en 23 departamentos y 603 municipios del país . 

En la actualidad, el valor del café lo determina la Bolsa de Valores de Nueva York, generando anualmente 200.000 millones de dólares. Sin embargo los agricultores, no reciben un pago acorde a lo obtenido en la comercialización de este grano, pues sus ingresos representan del 6 al 10% de las ventas. 

El precio de una libra de café suave se encuentra en $4.256 COP (con un dólar a $4.174 COP), mientras que los costos de producción alcanzan los $4.591 COP. Esto provoca dificultades económicas para el productor, quien pierde aproximadamente $335 COP por cada libra, lo que representa una pérdida del 7,3%.

Este cálculo sólo tiene en cuenta la recolección del café, pues si se considerara el pago de salarios mínimos mensuales ($1.300.000 COP), el costo de producción de una libra se elevaría a unos $7.096 COP, lo que resultaría en una pérdida de aproximadamente $2.840 COP por libra, equivalente a un 40% de pérdida. 

FOTO DE: Selene Valencia

En Colombia, la organización responsable de supervisar y adquirir las producciones de café es la “Federación Nacional de Cafeteros”. Esta entidad brinda apoyo a los campesinos en la compra de plántulas e insumos, además de facilitar la adquisición de maquinaria para las diferentes etapas de elaboración del café. Sin embargo, el sistema de colaboración que ofrece la federación está diseñado de tal manera que los productores prioricen vender su café a esta organización.

Ambar Valencia Carrillo, ingeniera química y productora de café comenta que a pesar de que la federación brinda asesorías para aprender sobre la venta independiente del café, es muy difícil poder acceder a quienes podrían ayudarlos con procesos como las exportaciones.

“Digamos que al gobierno le interesa realmente que uno le venda el café a la cooperativa. Entonces hay pocos programas a los que uno puede acceder para vender café al exterior, a lo que usted accede es a capacitación en cómo hacer estos trámites, no a contactos en el exterior. Entonces conocer a los compradores, ofrecerles su producto, eso es algo que debe hacerse personal. No hay apoyo en esa zona porque Colombia ya tiene comprada con anticipación la cosecha de café del año.”

Este panorama refleja que existe una desigualdad en torno a la economía del café, tanto nacional como internacionalmente.

Lo que hay detrás de un tintico 

El proceso de elaboración del café consta de varias etapas  que comienza con la siembra, tarda entre tres y cuatro años para que de cosecha, esto ocurre cuando las cerezas alcanzan la maduración. Las plantas se deben sembrar en bolsas de polietileno negro, permanecen ahí de cuatro a cinco meses. Una vez ya tenga siete hojas de 25 centímetros ya se trasplanta al terreno. 

Es crucial mantener una separación mínima que facilite la recolección de la cosecha. Para llevar a cabo esta tarea, el campesino utiliza una cuerda para marcar los espacios, excava los huecos y los abona. Se usan abonos orgánicos y  abonos químicos que contengan fósforo, potasio y nitrógeno, sobre todo nitrógeno, acompañado de materia orgánica.

Para llevar a cabo la cosecha existen dos métodos: el picking, que es un proceso manual realizado en la fase de madurez, dejando las plantas que aún tienen cerezas verdes; y el Stripping, que se realiza de forma industrial, se recogen todas las bayas estén o no en proceso de maduración, para después pasar a revisión y separar las que ya están listas y las que no.

FOTO DE: Selene Valencia

La producción de café comienza de manera muy limitada, pero a medida que pasan los años, la cosecha mejora progresivamente, siguiendo un patrón en forma de curva. Sin embargo, a partir del sexto año, la producción comienza a disminuir. Por esta razón, la federación recomienda podar las plantas en ese momento, realizando lo que se conoce como «soca», que consiste en cortar la planta a aproximadamente 30 centímetros del suelo. Las plantas requieren cuidados específicos, como la provisión de sombra y un clima idóneo. 

En la actualidad el cambio climático ha sido un determinante en la producción Gerson Valencia, Biólogo químico y productor de café comenta que: “Los cafeteros cada vez tienen más problemas con el manejo del clima. Cuando el fruto se está formando, normalmente necesita abundantes lluvias pero lo que estamos viendo actualmente es que no llueve por esto, las cosechas se han perdido o se han disminuido significativamente”. 

Los caficultores que han tecnificado sus fincas utilizan máquinas para el secado de los granos. Después de cosechar el café, pueden tenerlo listo para el mercado en aproximadamente una semana, mientras que un agricultor tradicional podría tardar alrededor de un mes. Este proceso de secado consiste en eliminar la humedad del fruto del café, de manera que el producto final tenga entre un 11% y un 12% de humedad, después de esto ya está listo para la venta. Desde el 2015 la Organización Internacional del Café propuso  el 1 de octubre como el día internacional del café. En esta fecha no solo se rinde homenaje al segundo producto más vendido del mundo, sino también a las personas que están detrás de la elaboración de este grano. Es importante  reconocer la labor invaluable de quienes lo cultivan y procesan, pues este negocio representa el 2.1% del PIB de Colombia. Así que la próxima vez que se tome un cafecito, verifique que sea de origen colombiano, pues tenga en cuenta que cada granito de café contribuye a la economía del país