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La naturaleza renace en ‘El Porvenir’

En el corregimiento La Fortuna, de Barrancabermeja, Santander, se encuentra una reserva y emprendimiento liderado por Jorge Alberto Cabanzo, con el fin de preservar el ecosistema de la zona.

egún Jorge Alberto Cabanzo, el mantenimiento a las plantaciones que se encuentran en este lugar permite la recuperación del suelo y de las fuentes hídricas que llegan hasta municipios como Barrancabermeja y San Vicente de Chucurí. / FOTO MADELEINE GARCÍA DÍAZ

Por Madeleine García Díaz / [email protected]

La reserva ‘El Porvenir’ busca proteger el ecosistema de la contaminación ambiental y el calentamiento global. Se ubica en una finca de 180 hectáreas y ocupa 60 de ellas con la siembra de árboles como Gualanday, Guayacán, Móncoro, Higo amarillo, Ceiba, Acacia y Melina. Hasta el momento hay 35 mil árboles sembrados.

Un total de 2,7 hectáreas que representan el 1,6% de la finca, son un complejo de lagos creados de forma natural. Además, en ‘El Porvenir’ se En ‘El Porvenir’ se plantaron especies exóticas para evitar, principalmente, procesos de erosión. / FOTO MADELEINE GARCÍA DÍAZ

Crear conciencia fue uno de los motivos que llevó a Jorge Alberto Cabanzo a reforestar el terreno. Su fin es resarcir el daño que la ganadería y la extracción de petróleo han dejado en la región. Su idea es que el departamento tenga un área que ayude a generar conciencia, y qué mejor que esté ubicada precisamente donde se produce petróleo, en la mitad de Colombia. “Quiero que los petroleros, los empresarios, las universidades y las entidades se apropien de este proyecto para mitigar el daño ambiental”, expone.

La primera siembra que se hizo fue de mil árboles, la segunda de 20 mil y hace ocho meses se hizo una de 14 mil. Se proyecta una nueva siembra de 3 mil más, pero deben esperar a que las condiciones climáticas lo permitan pues el terreno se inunda y los árboles pueden ahogarse.

Jorge Alberto Cabanzo, dueño de la reserva forestal El Porvenir. / FOTO MADELEINE GARCÍA DÍAZ

“Pedí ayuda a las autoridades y después de mucho insistir, la CAS (Corporación Autónoma Regional de Santander) me ayudó. Me asesoró porque algunos árboles se estaban muriendo. Para la segunda siembra me dijeron cuáles eran los que debía sembrar”, según cuenta. De las 41 especies sembradas, dos de ellas, el Guamo y la Ceiba, se encuentran dentro de la caracterización en estado de Preocupación Menor, listadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Uicn.

Nacimientos de agua

“Trabajando de la mano con las universidades, los medios de comunicación, las autoridades municipales, el gobierno departamental y nacional, el Ministerio de Ambiente y ciudadanos como Cabanzo, hemos venido conservando y recuperando espacios en los 74 municipios que hacen parte de la CAS. Nuestro compromiso es cuidar, velar y concientizarnos en cuanto al cuidado de la flora y la fauna”, dice Juan Gabriel Álvarez, director de la entidad, quien además hace referencia a ‘El Porvenir’ como una zona de riqueza en flora y fauna. “Haciéndole mantenimiento a esa plantación de 60 hectáreas podemos recuperar y al mismo tiempo podemos entregar resultados a toda la comunidad que hace parte de los municipios de Barrancabermeja y San Vicente de Chucurí”, asegura el funcionario.

Este proyecto ha posibilitado la recuperación del terreno árido de la zona afectado por la ganadería. También ha permitido el descubrimiento de diez nacimientos de agua pura que desembocan en la Ciénaga de San Silvestre, base del acueducto de Barrancabermeja. “Esto se debe al mejoramiento del suelo. Al tener agua, se tiene vida, y la biodiversidad se ha multiplicado de una manera espectacular. Aquí hay fauna y flora de muchas especies adaptadas y seguras”, agrega.

En esta finca de 180 hectáreas, 60 de ellas tienen sembrados árboles como gualanday, guayacán, móncoro, higo amarillo, ceiba, acacia y melina. / FOTO MADELEINE GARCÍA DÍAZ

Nueva vida

Según un estudio realizado por la empresa ISA, Interconexión Eléctrica S.A. E.S.P, los nuevos yacimientos de agua han generado la aparición de 39 especies de anfibios de distribución potencial como el sapo común y las ranas silbadora, platanera y dardo que está incluida en la lista roja de la Uicn. Como preocupación menor por riesgo de extinción. También ha provocado la manifestación de reptiles como lagartos y serpientes, la babilla, cazadora, coral macho, pasarroyo, boa tornasol, lagartijo, iguana, salamanqueja, camaleón y lobito, incluso, la babilla, incluida en la lista roja de la Uicn.

El proyecto también ha generado la presencia de 90 especies y 377 individuos de aves, como las garzas e ibis, palomas y torcazas, golondrina aliblanca, garrapatero, sirirí, saltator oliva y la garza tigre, que habían emigrado de la zona, producto de la ganadería a gran escala, especialmente. Algunas de las especies encontradas en ‘El Porvenir’, que están en los listados de especies amenazadas de los libros Rojos de Aves del país y la resolución 1912 del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible por peligro de extinción, son: guacharaca, águila sabanera, gavilán caminero, ermitaño canelo, colibrí coliazul, colibrí pechiverde, carpintero bonito, periquito palmero, loro real, chau-chau y sangre de toro. Alrededor de 112 de las especies que habitan en Colombia están listadas en alguna categoría de amenaza a nivel global, 43 en peligro, 19 en peligro crítico y 50 vulnerables, lo cual está relacionado con cambios en los usos del suelo para expansión de la frontera ganadera y agrícola, explotación minera, cacería ilegal y contaminación (utilización inadecuada de plaguicidas) en los ecosistemas.

El surgimiento de 28 especies de mamíferos como zorro perro, mapurito, nutria, zorra patona, murciélago pescador, murciélago vampiro, armadillo, conejo, perezoso, mono cariblanco, tinajo, ñeque y puerco espín, también se debe a la labor adelantada en este lugar. El mono araña, tigrillo, nutria, jaguar, mico nocturno, y coletrapo están en la lista roja de la Uicn.

La intención de Jorge Alberto Cabanzo es maximizar el proyecto, transformando la reserva en un jardín botánico o un lugar en donde se puedan hacer caminatas ecológicas, o que Parques Naturales Nacionales de Colombia lo convierta en uno más. “Sería bueno que los colegios y las universidades trajeran a los estudiantes a hacer sus investigaciones aquí, a conocer la naturaleza en su estado natural, que finalmente es a quien nos debemos. Ojalá los medios visibilizaran estos proyectos porque esto es hacer futuro, y esto no es solo para mí, esto es para todos”, puntualiza.

Especies como los loros y las guacharacas llegan a ‘El Porvenir’, atraídos por los cambios en el ecosistema, a raíz de la siembra de árboles. / FOTO MADELEINE GARCÍA DÍAZ

Presentó una solicitud ante dicha entidad para que se inicie el trámite de registro como Reserva Natural de la Sociedad Civil, denominado El Porvenir, Rncs 149-19. Por otro lado, invitó al director del Área Metropolitana de Bucaramanga, Rodolfo Torres Puyana, para que conociera el proyecto. “Esta reforestación limpia el aire de las áreas metropolitanas cercanas. Fuimos con todo su equipo de trabajo y se mostró interesado. Quedamos en hablar más al respecto por si de pronto ellos quieran tener algún tipo de vinculación para el tema de liberación de fauna. Él también planteó establecer un jardín botánico en el que se pueda hacer investigación, educación ambiental, y crear conciencia. La idea es hacer de este proyecto una cuestión de absolutamente todos”, añade. Hasta el momento, Cabanzo ha llevado el proyecto de manera solitaria.

En ‘El Porvenir’ se encuentran especies de guamo y ceiba que además están registradas como amenazadas dentro de la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Uicn. / FOTO MADELEINE GARCÍA DÍAZ

Según estudio de ISA, la distribución de los suelos en la reserva ‘El Porvenir’ responde a la combinación de diferentes factores formadores como el clima, el material parental, el relieve y el tiempo. A través de las mediciones del campo, se encontró un área efectiva de 171,6 hectáreas. La temperatura media mensual varía entre 27,8 y 28,15 grados centígrados. La reserva contiene siete tipos de coberturas, que son pastos limpios, pastos arbolados, bosque denso, bosque de galería y ripario, vegetación secundaria o en transición, tierras desnudas y degradadas, lagunas, lagos y ciénagas naturales.

Los pastos limpios eran los que se destinaban a la ganadería, y son en los que el propietario propone desarrollar procesos de restauración para aumentar el área boscosa. En los pastos arbolados se han estructurado potreros con presencia de árboles con altura superior a diez metros, que generan sombra para resguardarse de las temperaturas intensas de la zona. El bosque denso está conformado por una comunidad vegetal dominada por elementos típicamente arbóreos, en la que abundan insectos, aves, reptiles y pequeños mamíferos que contribuyen a mantener la biodiversidad.

El bosque de galería o ripario abarca aquellas coberturas constituidas por vegetación arbórea, ubicada en los márgenes de los cursos de agua. La vegetación secundaria o en transición comprende aquella cobertura vegetal originada por el proceso de sucesión de la vegetación natural. Constituye la cobertura más extensa de la reserva con 39,3 % del área total, unas 67,5 hectáreas. En ‘El Porvenir’ se plantaron especies exóticas para evitar, principalmente, procesos de erosión en zonas donde predomina los relieves ondulados, altas pendientes y desprovistos de vegetación. Esto ha mejorado considerablemente estos problemas, pero todavía persisten algunas áreas con cárcavas y áreas sin vegetación.

Las lagunas, lagos y ciénagas naturales son unas superficies o depósito de agua natural abiertos, que puede o no estar conectado del mar, o con los ríos y constituyen áreas de desborde de grandes afluentes. También presta otros servicios como control de caudales, inundaciones, abastecimiento de agua, riego y con fines turísticos y recreativos, permiten que se desarrollen procesos tróficos que han favorecido el establecimiento de especies de fauna como babillas, tortugas y patos, entre otros.

¿Qué dice la ley?

La ley 139 del 21 de julio de 1994, en el artículo 1, dice que en cumplimiento de los deberes asignados al Estado por los artículos 79 y 80 de la Constitución Política, se crea el Certificado de Incentivo Forestal para Conservación, CIF, como un reconocimiento del Estado a las externalidades positivas de la reforestación en tanto los beneficios ambientales y sociales generados son apropiables por el conjunto de la población. Su fin es el de promover la realización de inversiones directas en nuevas plantaciones forestales de carácter protector – productor, en terrenos de aptitud forestal. El decreto 900 de 1997 del Ministerio del Medio Ambiente, reglamenta el CIF. En este se especifica que es un reconocimiento por los costos directos e indirectos en que incurre un propietario por conservar en su predio ecosistemas naturales boscosos poco o nada intervenidos, cuyo valor se define con base en los costos directos e indirectos por la conservación y la disponibilidad de recursos totales para el incentivo.

La reserva forestal ‘El Porvenir’ se encuentra ubicada en el corregimiento La Fortuna de Barrancabermeja, Santander. / VÍDEO MADELEINE GARCÍA DÍAZ

Universidad Autónoma de Bucaramanga