Inicio Bucaramanga La preservación del estudio de la astronomía en Santander

La preservación del estudio de la astronomía en Santander

¿Qué hay más allá del cielo que nos cubre?. El Grupo Halley de Astronomía y Astrofísica de la UIS, por más de 30 años trabaja en resolver dichos cuestionamientos a niños, jóvenes y adultos del nororiente colombiano.

Este es el planetario que se encuentra en las instalaciones de la Universidad Industrial de Santander, liderado por el Grupo Halley. Único en el nororiente colombiano. De izquierda a derecha, los líderes e investigadores Julián Rodríguez Ferreira, Rolando Calderón Ardila y Jennifer Grisales Casadiegos. /Foto por: Máximo Castellanos Peña.

 

El Grupo Halley de Astronomía y Ciencias Aeroespaciales nació en los años ochenta a causa de la unión de diferentes estudiantes y maestros de la escuela de física de la Universidad Industrial de Santander. Gracias a las pioneras Blanca Inés Prada y Lisa Prato, durante dicha década y el comienzo de los 90, la investigación alrededor de la astronomía  y astrofísica por parte de los curiosos del universo y todo aquello que lo conforma, comenzó a  surgir.

De manera amateur, la cultura en Bucaramanga hacia la ciencia del espacio exterior surgió en alianza con la Biblioteca ‘Gabriel Turbay’ a través de charlas y salidas de campo hacia el páramo de Berlín con telescopios pequeños que despertaron cierto interés en la ciudadanía.

Según Luis Alberto Núñez, profesor físico de la UIS y uno de los líderes del colectivo, explana que actualmente el Grupo Halley le apuesta a la tarea de canalizar el interés para generar cultura, investigación y profesionalización en torno a la ciencia astronómica, ya que a manera de insignia afirma que “todo comienza desde el interés por preguntarse qué hay arriba”. Bajo este mandamiento, la agrupación a lo largo de cuatro generaciones, ha contado con la participación de estudiantes de diferentes disciplinas como matemáticas, física, ingenierías, química hasta fisiatría. Es decir,  no importa de qué profesión provenga el estudiante o persona particular, la idea es que desde cualquier disciplina se logre aportar al crecimiento de la investigación.

En este sentido, los actuales veintiséis integrantes del grupo funcionan como un complejo astronómico a través de actividades de extensión, porque además de tener herramientas, llegan a la comunidad a través de simulaciones en el planetario ubicado en la UIS –único en Santander- , jornadas de estudio en el observatorio mediante el telescopio, salidas de campo con estudiantes acercándose a comunidades en Barrancabermeja, Socorro, Mompós, Puerto Wilches y Barbosa, . “La idea es acortar esa brecha que divide el estudio de la astronomía en ciudades y zonas rurales, es decir, llevar la astronomía hasta las diferentes comunidades”, afirma el ingeniero electrónico y profesor de astronomía planetaria Julián Rodríguez Ferreira, otra de los líderes de investigación del colectivo Halley.

Actualmente, los astrónomos Halley de la UIS hacen parte del Latin American Giant Observatory (LAGO), observatorio espacial distribuido desde México hasta Argentina que realiza el estudio astrofísico de partículas, y del Pierre Auger Observatory que se encarga de estudiar los rayos cósmicos de ultra alta energía producidos por choques de galaxias y colapso de estrellas de neutrones, ubicado en la Patagonia argentina.

Un estudio realizado por la Unión Astronómica Internacional (IAU) en cabeza del científico Pedro Russo, investigó a qué edad se evidencia el interés por la astronomía y los factores que influyen en por qué los estudiantes persisten o abandonan los estudios avanzados de la ciencia. Esto pone de relieve la importancia de la ignición de un interés por la ciencia entre los niños y adolescentes más jóvenes, tanto dentro como fuera del aula. Hoy día, muchos científicos tienen una actitud positiva hacia la comunicación de la ciencia.

En total, se obtuvieron 155 respuestas para este estudio. El cuestionario reveló que el 65 % de los encuestados había desarrollado un primer interés por la astronomía entre las edades de 4 y 12 años. Así mismo, se evaluó si existía una diferencia relacionada con el género. El análisis mostró que no hay diferencia significativa en la distribución de los tiempos cuando se despierta el interés por la astronomía.

Si bien se muestra un interés por la ciencia a una edad temprana, la decisión de convertirse en un astrónomo profesional o de realizar estudios para convertirse en un astrónomo, sucede después. Más de la mitad de los participantes afirmó que esta decisión fue tomada al final de la escuela secundaria o durante los estudios de grado. Para muchos, tomar un curso de introducción a la astronomía durante sus estudios de grado en la universidad fue el factor decisivo.

Esto implica que a pesar de que el primer interés por la ciencia a menudo se produce a una edad relativamente joven, si la interacción con la ciencia en la escuela secundaria y los primeros años de la universidad no es atractivo, esto puede disuadir a las personas de la elección de una carrera en la ciencia.

Es por esto que, los líderes de la agrupación Halley cada vez más se las han ingeniado para materializar proyectos que integren a los niños, dada la importancia de generar disciplina en torno a la ciencia desde muy temprana edad. “De niños, todos nos hemos interesado alguna vez por la luna y el cielo”, afirma Jennifer Grisales Casadiegos, investigadora y estudiante de pregrado de física y cabecilla del Semillero de Astronomía para Niños quien a lo largo de 10 sábados, desde el 3 de septiembre al 5 de noviembre, se encargará de llevar a los más chicos de manera didáctica la magia de la investigación y observación del cosmos.

Es por esto que, es de suma importancia que toda esta formación que se quiere llevar a cabo de manera consolidada, tenga todo el respaldo suficiente. Sin embargo, a pesar de que el país cuenta con una coalición de profesionales y críticos de la astronomía entre la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Antioquia y la Universidad Industrial de Santander, todavía el país tiene un gran déficit en instrumentos, no solo para investigar, sino para formar a los futuros astrónomos. Esta es la hora que todavía el estudio de esta ciencia en Colombia no cuenta con el apoyo de un gran observatorio; es preocupante que no haya plazas para los astrofísicos ya que, a la falta de instrumentos se suma la ausencia casi total de puestos de trabajo para los estudiantes de astronomía.

En este sentido, a pesar de que en Santander existen grandes terrenos para el trabajo de campo y observación del espacio exterior como Macaravita, que cuenta con una vista de 146 grados y cielo despejado o el Páramo de Berlín,  uno de los llamados que hace la comunidad astronómica en general al país es invertir más recursos económicos en la mejor indumentaria conformada por telescopios Cherenkov, construir grandes instituciones de la investigación y el estudio de la ciencia astronómica e incursionar en la industria aeroespacial.

Por María Camila Bahamón Pontiluis
mbahamon@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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