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La Puerta del Sol y Quebradaseca, dos puntos de progreso y oportunidad en ‘la bonita’

De 1948 a la fecha, el intercambiador de La Puerta del Sol y la glorieta de la Avenida Quebradaseca han jugado un papel importante en el desarrollo de Bucaramanga y sus conexiones con lo que hoy día es su área metropolitana.

Este punto de la ciudad permite que Bucaramanga se comunique con el sur, norte y el municipio de Girón. En la última década, la Puerta del Sol también ha sido transformada con la llegada del sistema de transporte masivo Metrolínea, ya que es atravesada por el carril exclusivo. / FOTO JAVIER FERREIRA

La Puerta del Sol es el punto de intersección que hace posible muchos encuentros en la capital santandereana. Su nombre se debe a la batalla luchada durante la Guerra de los Mil Días. Por su parte, la Quebradaseca, una de las estaciones obligadas para los conductores o habitantes del norte de la ciudad, un día un afluente que, por la carga de basura, fue clausurado.

La capital de Santander tenía límites claros, “desde el Llano de Don Andrés, hasta la carrera 21 y la quebrada La Rosita conformaban un cuadro pequeño integrado por no más de 10 mil personas que a diario circulan por este sector”, afirma Sergio Acosta Lozano, historiador y profesor de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Pero esto cambió. Los bumangueses solo tenían la posibilidad de pasar en sus mulas y carretas, a través de una única conexión entre el pueblo y sus extralímites. Era 1910. Se trataba del puente el “Paso de Don Andrés”, que conectaba el llano llamado con el mismo nombre, ubicado sobre una hondonada camino al municipio de Rionegro.

En 1950, lo que era una quebrada limitante geográficamente, desapareció. Fue canalizada por la Dirección Municipal; las aguas corren bajo el suelo entre tubos de concreto, preservando el líquido que emerge de aquella llanura. Es por ello que esta arteria y hoy glorieta se llama Quebradaseca, marcada por el caos, y la competencia del sistema de transporte masivo, los buses tradicionales, mototaxistas y carros ‘piratas’.

Así se veía la obra del intercambiador de
la Puerta del Sol cuando finalizó. Fue entregado en septiembre de 1997. / FOTO
ARCHIVO EDMUNDO GAVASSA
Así se veía la obra del intercambiador de
la Puerta del Sol cuando finalizó. Fue entregado en septiembre de 1997. / FOTO
ARCHIVO EDMUNDO GAVASSA

“En la década del 2000 el flujo de vehículos aumentó. Las motocicletas invadieron el terreno. La Puerta del Sol pidió a gritos una reforma, que precisamente se da unos años después. Ahora cuenta con un carril dispuesto para cada uno de sus tres destinos: Bucaramanga, Cañaveral y Girón”, cuenta Acosta.

Con la movilidad también llegó la migración del campo a la ciudad. Bucaramanga se convirtió en refugio de los que huían de la violencia que generó el Frente Nacional, período en el que conservadores y liberales toman el poder del país. Los campesinos migraron al sur del área metropolitana, vía Cañaveral, y se establecieron en lo que hoy es San Martín.

En 1980 la Puerta del Sol se amplió. De ser una rotonda pasó a ser un intercambiador con carriles dirigidos a los tres destinos: el sur, norte y Girón. “Recuerdo que se hacían muchos trancones, no habían tantos carros como ahora, pero la gente se metía y a veces tenían que dar vueltas y vueltas, o esperar minutos a que los autos se movieran, era una cosa de locos”, esto recuerda Arnulfo Colmenares, conductor de la flota Cáchira. Con el pasar de los años ocurren otros cambios que urgen, todo está en progreso, es como si el ritmo de las cosas hubiese aumentado. Las dinámicas comerciales se mantienen y el incremento en el número de conductores se evidencia en las horas de congestión de tráfico. La Avenida Quebradaseca vive algunas alteraciones, puesto que se amplía el espacio y diámetro de la glorieta.

Así se ve el intercambiador de Quebradaseca, cuya obra complementa el sistema integrado de transporte masivo, Metrolínea. Los
transeúntes encuentran parques y locales en los que funcionan sitios para la lectura. No obstante, las zonas verdes también sirven de
refugio a habitantes de calle. / FOTO JAVIER FERREIRA

Es 2019 y el intercambiador de La Puerta del Sol y la glorieta de la Avenida Quebradaseca han hecho parte de la historia y evolución de Bucaramanga. Mientras cubren una necesidad vial, generan evolución y progreso. Sin duda dos puntos estratégicos del desarrollo económico y social de esta zona del nororiente del país.

Posiblemente la glorieta de la Quebradaseca tenga nuevas modificaciones, respondiendo a las necesidades que surjan en la marcha, así como lo ha hecho por más de medio siglo, mientras se convierte en espacio de oportunidad y progreso a nivel vial.

Por Julieth Dayana Solano Sarmiento

[email protected]

 

Universidad Autónoma de Bucaramanga