Inicio Bucaramanga La reivindicación de memoria histórica del barrio San Miguel, en Bucaramanga

La reivindicación de memoria histórica del barrio San Miguel, en Bucaramanga

Este espacio muestra piezas de arte contemporáneo a cielo abierto. Se ha convertido en una atracción con enfoque formativo para que estudiantes de colegio la visiten y aprendan sobre arte y expansión de la ciudad.

Por Madeleine García Díaz [email protected]

En la carrera 15 de Bucaramanga, entre calles 50 y 53, se encuentra el Museo San Miguel, obra forjada en la reivindicación de la memoria colectiva, urbana e histórica del barrio que lleva este mismo nombre. La creación está basada en la recuperación de los vestigios que quedaron de la demolición de los predios que se usaron para la ejecución del proyecto vial “Prolongación de la carrera novena – Conexión alterna Centro – Ciudadela Real de Minas, pasando por San Miguel”.

Durante el recorrido se puede apreciar 22 apropiaciones artísticas en donde las ruinas del lote se enmarcaron en muros de colores para embellecer el sector, y a su vez, para brindarle un homenaje a los residentes. “19 obras son hechas por las personas que vivieron aquí, por eso, encontramos enmarcadas paredes hechas en ladrillo crudo, en ladrillo cocido y tapia pisada. A esto le hago de una manera museográfica la marquetería de las obras, el tratamiento debido, y la iluminación”, expresó Guillermo Quintero Rojas, artista plástico que desarrolló la idea. La inversión alcanzó los $575 millones y fue hecha por la Alcaldía de Bucaramanga.

En el trayecto se pueden apreciar obras como ‘Huellas’, que busca resaltar la memoria de dejar rastros, en este caso de una escalera y ‘Galería’, otra de las apropiaciones artísticas expuestas al público. Esta surgió de un taller con niños del barrio y de veredas de la capital santandereana, la cual plasma en fragmentos la historia del sector desde la época en la que allí existió el aeropuerto Gómez Niño. ‘Cartografía’ es otra de las obras expuestas. El autor intervino en ella a través de una imagen aérea del barrio San Miguel. Está elaborada con colores y minerales del barrio. “Se crearon alrededor de 70 pinturas en las que se contó con el apoyo de la Escuela Municipal de Artes y Oficios, EMA”, dijo Quintero Rojas.

La idea con este espacio es continuar la renovación, y que cada seis meses se tape la obra original para cambiar la imagen con otras intervenciones, otros trabajos o fotografías, que es la dinámica que se debe generar en el sector.

Hecho en Bucaramanga’ es una de las obras realizada con material reciclado que se obtiene de la fabricación de zapatos. / FOTO JULIÁN RODRÍGUEZ

La inspiración

Otra de las obras es el Arcángel San Miguel, que es el patrono del barrio. La idea surgió de una visita de Joachim Gerstmeier, director y curador de Espacios Revelados desde Siemens Stiftung. “Él conectó el barrio San Miguel con el tema religioso de Alemania, puesto que el patrono de los alemanes es San Miguel. Desde ahí me dio la idea de que de alguna manera habría que hacerle un homenaje al tema religioso del sector”, contó el artista. Además de esa coincidencia, en el sector existió una hacienda que llevaba ese nombre y en ella vivió un ciudadano de ese país.

Debido a la conexión, la escultura que se expone de San Miguel no lleva la apariencia física de cómo se le conoce en Colombia, sino como la conocen en dicho país europeo.

‘Hecho en Bucaramanga’ es una de las piezas que se hizo a mano y estuvo a cargo del gremio zapatero. Está elaborada con el reciclaje de la producción de zapatos y es un reconocimiento a este sector.

Además de disfrutar de la producción, la comunidad pueden apreciar la conservación del medioambiente que rodea el sector, pues la Empresa de Aseo de Bucaramanga (Emab) envió a Óscar Gómez a desarrollar toda la parte de floricultura en el lugar. “Él manifestó que quería ver los planos y qué se estaba haciendo. Él es un campesino y me decía que en el campo los jardines son diferentes a muchos de la ciudad, entonces yo le dejé la libertad de que manifestara a través del jardín su obra”, contó Quintero Rojas.

Aunque la obra expuesta es contemporánea, el jardín que acompaña a los transeúntes durante el recorrido no lo es, sino que es la integración del sector con la naturaleza. “Invertimos de nuestro dinero 485.000 pesos. No fue mucho, pero agradezco la oportunidad”, comentó Gómez.

A raíz de esto, el sector ha tenido un cambio cultural grande puesto que antes la comunidad temía andar por el lugar, ahora hacen paseo por la ciclovía, las personas trotan por el sendero, se sacan permisos para grabar películas, estudiantes de arquitectura han ido a revisar la obra, y hasta fotografías de bodas han ido a hacer.

La obra puede ser apreciada en la carrera 15 entre las calles 50 a 53./ FOTO JULIÁN RODRÍGUEZ

Rodolfo Torres Puyana, director del Área Metropolitana de Bucaramanga, expresó que el proyecto sirve como espacio para la educación: “Lo que queremos es que los artistas y la gente que trabaja en el medio cultural vengan aquí y así generar actividades en este espacio. Lo que trae es que embellece la ciudad, y sobre todo sirve para un espacio de educación en la que se enseña a reciclar”.

Aunque el arte es contemporáneo, no es común y fácil encontrar este tipo de creaciones al aire libre donde la gente pueda apropiarse de la cultura. “Las personas creen que el arte debe ser bello y por eso esto ha sido un poco chocante, pero estas obras que guardan la memoria son bellas, hay que analizarlas, son obras de pensar un poco”, aseguró el artista.

Rodolfo Torres Puyana, director del Área Metropolitana de Bucaramanga, visitando la obra junto a escolares del colegio Camacho Carreño./ VIDEO MADELEINE GARCÍA.

Universidad Autónoma de Bucaramanga