Por Jorge Daniel Badillo Durán / jbadillo828@unab.edu.co – Juan Camilo Rueda Sarmiento / jrueda98@unab.edu.co
El Papa Francisco ha estado internado en la Clínica Gemelli de Roma desde el 14 de febrero debido a una neumonía bilateral, una infección que afecta ambos pulmones. Según el doctor Sergio Alfieri, quien ha estado a cargo de intervenciones previas en el Sumo Pontífice, el Papa no está fuera de peligro, ya que también presenta una infección polimicrobiana, es decir, una afección causada por múltiples tipos de bacterias, virus u hongos. Además, su movilidad reducida complica aún más su recuperación.

Alfieri advirtió que el principal riesgo es que una bacteria llegue al torrente sanguíneo y provoque una sepsis, una afección potencialmente mortal. Francisco lleva 12 días hospitalizado y los médicos continúan atendiéndolo con la esperanza de una pronta recuperación. No obstante, su estado de salud ha tenido altibajos y en recientes revisiones se le detectó una leve insuficiencia renal.
Según Vatican News, la tarde del 22 de febrero el Papa sufrió una crisis respiratoria de intensidad prolongada, similar a un episodio de asma, por lo que requirió administración de oxígeno de alto flujo. También necesitó transfusiones de sangre debido a un cuadro de trombocitopenia, una disminución anormal del número de plaquetas en la sangre, condición que puede asemejarse a la anemia. A pesar de su estado, el Papa Francisco ha continuado con algunas de sus labores como líder de la Iglesia, además de recibir la eucaristía en su habitación de manera privada, conforme a las exigencias de su recuperación.

El lunes 24 de febrero, se reunió en la clínica con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y con el sustituto de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, el venezolano monseñor Edgar Peña Parra. Durante el encuentro, discutieron la canonización de José Gregorio Hernández Cisneros, Bartolo Longo y Salvo D’Acquisto, tres figuras destacadas por su devoción y servicio a la comunidad.
Asimismo, el Papa aprobó modificaciones en las leyes vaticanas, otorgando mayores poderes a sor Raffaella Petrini, quien se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de gobernadora del Estado de la Ciudad del Vaticano. Finalmente, su estado de salud mejora lenta pero progresivamente con la terapia de oxígeno, lo que ha permitido estabilizarlo. Con ello, envía un mensaje de aliento a los feligreses que siguen de cerca su evolución y se preocupan por su bienestar.





